La brecha desespera

(Foto: Noticias Argentinas).

Llegó al 135% y potencia la expectativa de devaluación fuerte. La frazada corta y las alternativas que piensan en el oficialismo. El impacto en los precios.

El tema es el dólar. En Argentina, el pronóstico nunca falla y por estos días, menos que nunca. El ilegal blue se disparó este martes diez pesos y no solo estableció un récord nominal de 301, sino que desbloqueó una barrera psicológica impensada hasta hace algunas semanas. En tanto, el «contado con liquidación» –CCL, legal, que surge de la compra-venta de títulos en pesos y en dólares y que, aunque no afecta las reservas, sirve para sacar divisas del país– se mantuvo firme por encima de los 300 pesos aun cuando el mercado registró “llamadas» para limitar su operatoria. ¿El tapón puesto al CCL, uno que no puede durar, habrá contribuido al naufragio del peso en el segmento ilegal? Así de corta es la frazada que tapa en este invierno al Gobierno, que ve con desesperación cómo la brecha con el oficial se estira ya hasta el 135%.

En este contexto, La ministra de Economía, Silvina Batakis, mantuvo su primer reunión con Sebastián Negri, el titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Ante la perspectiva de nuevas regulaciones para operar en el mercado cambiario bursátil, los operadores podrían anticiparse incrementando volumen. Atención a lo que viene.

Una diferencia tan amplia entre los tipos de cambio paralelos y el oficial expresa expectativas de megadevaluación del segundo. Debido a la perspectiva de un cambio radical de cotización, ese tipo de profecía tiende a autorrealizarse a través del desaliento a la liquidación de exportaciones y del anticipo de importaciones.

Fuente: Rava Bursátil.

Hasta ahora, las exportaciones habían respondido bien, pero el «festival de importaciones» y la factura energética abultada por la guerra en Europa hicieron que el Banco Central no dejara de perder divisas. En este último concepto, la autoridad monetaria tuvo este martes otra vez saldo negativo: 120 millones de dólares.

Preocupa ahora a Batakis y al presidente Alberto Fernández que el sector agroexportador esté dando señales de retención de granos, lo que hace que no solo se haya desperdiciado la temporada alta de la soja –entre abril y junio–, sino que poco pueda esperarse cuando pase el invierno, la esperanza a la que se aferra el oficialismo. El sector presiona por una poda de las retenciones que estimule las liquidaciones, pero eso podría causar una reacción furiosa del cristinismo –otra– contra su propio gobierno. Mientras, la meta de acumulación de reservas comprometida con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya marcha a un inexorable incumplimiento. Pedido de waiver en puerta para que no se caiga todo.

Alternativas se buscan

Cristina Fernández es muy clara cuando cuestiona a la Corte Suprema, cosa que volvió a hacer, incluso con reflexivo apoyo presidencial. Más allá de que eso no contribuye, precisamente, a sacarle tensión a la relación entre el Frente de Todos y los llamados «poderes fácticos», en materia económica la vicepresidentra parece el oráculo de Delfos.

Quienes la quieren y quienes no siguen preguntándose de qué habla cuando invita a darle «un ancla” al esquema bimonetario. ¿Una convertibilidad, acaso, como la que ella y Néstor Kirchner defendieron en los años 90? Mientras descubren sentidos, influyentes de su sector tratan de acercarle opciones, entre ellas, un desdoblamiento formal del mercado cambiario.

Ya hay muchos tipos de cambio –oficial, ahorro, tarjeta, varias versiones del CCL y el MEP, blue…–, pero, en teoría, hay un paso más que se podría dar. Se trata de uno conocido en la historia económica nacional, que consiste en dejar el dólar oficial solo para el comercio exterior y mandar todo lo demás a uno libre.

Cada vez que Batakis o Fernández hablan contra los turistas –la primera, porque usan dólares de las reservas para pasarla bien; el segundo, porque hacen subir el ilegal– parecen denotar la intención de enviar hacia un mercado libre todas las cajas deficitarias. Así van y vienen con restricciones a los importadores que, en algunos casos, se revierten después de que se mantienen diálogos y se obtienen promesas de contención en materia de precios. El problema de eso es que los desdoblamientos funcionan especialmente mal cuando solo patean a la tribuna la demanda de dólares y no atienden la necesidad de incrementar la oferta. Eso es más brecha, remake del Plan Primavera alfonsinista y estallido a plazo fijo. La dirigencia cristinista ya fue avisada de eso. ¿Seguirá rondando la idea en alguna usina?

Emisión, inflación y lapicera

El periodista Pablo Wende advierte en Infobae que la emisión monetaria continúa a toda marcha y, en base a un informe del economista Ramiro Castiñeira, hasta la proyecta. «En los primeros 12 días del mes de julio, (el Banco Central) ya emitió otros 600.000 millones de pesos. A este ritmo, con facilidad emitirá 2 billones entre junio y julio, equivalente a casi la totalidad de la base monetaria», cita. “El Gobierno se queja de la suba del dólar blue, pero no deja de alimentarla cada día», advierte en Clarín Daniel Fernández Canedo.

Tipo de cambio aparte –o en relación con él–, el gran drama de este tiempo es la inflación, que iría este mes más allá del 7%. En ese sentido, el nuevo secretario de Comercio Interior, Martín Pollera, se muestra posibilista: más que frenar el tren bala, el objetivo es desacelerarlo y, para eso, “la trayectoria de los precios va a ir por debajo del índice» inflacionario, explica. El nuevo modelo se empezó a aplicar este martes con las empresas farmacéuticas, que prometieron que sus remarcaciones resultarán menores que el IPC en los próximos dos meses. ¿Será eso ponerse duro ante el poder económico y «usar la lapicera»?

(Nota publicada en Letra P).