Los dólares van y el Gobierno ni va ni viene

La brecha se estira y desgarra al Gobierrno. Devaluación por goteo y ajuste culposo. Las (in)definiciones y los tiros en los pies del Presidente.  

Mientras el sector rural da muestras de retención fuerte de granos, tras una semana de tregua, el Banco Central volvió a perder, este lunes, 130 millones de dólares por la presión de las importaciones de energía. Además, si bien el dólar blue cedió dos pesos, se mantuvo cerca de los 300 y, sobre todo, preocupa la tendencia del «contado con liquidación» –CCL o «dólar fuga»–, que ya estira la brecha a casi el 140% y los malos augurios. ¿Hasta cuándo se resistirá una suba del 1% prácticamente todos los días –de hecho, ha subido 43% desde el 8 de junio–? 

La intervención de Alberto Fernández respecto de lo que está pasando con los tipos de cambio paralelos fue la suma de todos los males: no le acierta al problema, se enemista –más si es todavía posible– con la clase media y, peor, da la impresión de ni siquiera entender el problema.

Al ponderar a «la Argentina que produce, invierte, trabaja, genera empleo, educa y sana», la contrapuso con la de quienes, turistas, «compran dólares para viajar y hacen subir el dólar blue«, así como a la de «algunos especuladores con el CCL que hacen subir el dólar y a todos nos intranquiliza».

Fuente: Rava Bursátil.

¿Por dónde empezar? Quienes acuden a los dólares paralelos lo hacen porque el Gobierno ha cerrado casi totalmente la canilla del oficial. Que se sepa, viajar no es delito y él mismo está a punto de hacerlo la semana que viene a Paraguay para participar en la cumbre del Mercosur y, luego, a Estados Unidos para entrevistarse con Joe Biden. Es cierto, él no va en plan turístico, pero es seguro que tendrá todo el acceso que necesite al tipo de cambio oficial, al revés de la gente común.

Quienes compran blue lo hacen subir, claro, pero quienes vienen de visita a la Argentina venden en ese mercado y lo hacen bajar. Oferta y demanda. Lo insano es que el estado de cosas haga posible lo que, habría que imaginar, motiva la furia presidencial: la del «rulo» que consiste en comprar servicios y bienes en el exterior a dólar tarjeta –236,25 pesos– para después vender dólares propios en el mercado paralelo –286 para la compra– y obtener pesos con los que cubrir los vencimientos de VISAMastercard Amex. El ahorro supera el 20%. La culpa, en todo caso, es de la falta de decisión del Gobierno para desdoblar formalmente un mercado cambiario que no da para más. En tal caso, quien quisiera viajar, directamente acudiría al mercado libre y no afectaría las reservas del Banco Central. ¿Y si prueban con eso en lugar de subir diez puntos la alícuota de un impuesto que no disuade a nadie?

Teoría y práctica

Algo similar puede decirse de muchos que acuden al CCL. Allí hay de todo: empresas que sacan dólares legalmente del país, compañías impedidas de importar a través del mercado mayorista oficial por las recientes restricciones, pagos que se canalizan por fuera de este último por la misma razón… Así, comienza a darse lo que Letra P llamó, ya el 28 de junio, “una devaluación de facto», a cuentagotas. 

Dado lo anterior, otra definición importante del Presidente fue que «tenemos que ajustar algunos números de las cuentas públicas, pero eso no se va a hacer a costas de parar la obra pública y la vivienda, porque los argentinos necesitan caminos y viviendas». Lo dijo: “Ajustar».

Para dar garantías a gobernadores inquietos ante semejante palabra –los mismos a quienes pide respaldo al plan de Silvina Batakis– ratificó proyectos de inversión en varias provincias a cambio de lo que Letra P denominó “fotos en cuotas». Es lo que hay.

Además, inevitable, a cinco días de su expiración, Fernández prorrogó por decreto la vigencia de la moratoria previsional para quienes no cuentan con los años suficientes de aporte como para jubilarse, un problema que afecta muy especialmente a las mujeres. El Congreso tendrá finalmente la palabra.

«Todos contra Batakis», analiza en La Nación Carlos Pagni, el principal intelectual orgánico de la derecha. «Los que boicotean el programa de ajuste de la ministra de Economía son los aliados del Presidente: gobernadores, sindicalistas y movimientos sociales», señala. El ajuste indeciso: he ahí los límites del futuro.

(Nota publicada en Letra P).