El mundo, contra Batakis

El contexto global es hostil para sus planes. Encima, otra la pelota a la calle: el kirchnerismo ya pide lo que la ministra no puede dar. No hay equipo. 

El contexto para que Silvina Batakis, consiga algo de calma financiera para el riesgo argentino y, sobre todo, bajar la inflación no podría haberse puesto más desfavorable.

Reabierto el martes Wall Street tras el feriado del lunes, quedó claro que el mundo se ha puesto definitivamente hostil para la Argentina en general y para los planes de la nueva ministra de Economía en particular. La certeza de que Estados Unidos ya está inmerso en un proceso de estanflación –con una recesión en los dos primeros trimestres y un crecimiento interanual de los precios del 8,6% en mayo, el mayor en 40 años– motivó movimientos negativos en los mercados globales. Las acciones hicieron lo que pudieron en Estados Unidos, pero se desplomaron en Europa, mientras que el euro se aproximó a un fatídico 1 a 1 con el dólar, refugio para quienes prevén que la inflación seguirá endureciendo la política de tasas de la Reserva Federal.

Las materias primas fueron un desastre: el petróleo se derrumbó 8,23% en Nueva York y cerró por debajo de los 100 dólares por barril y los granos que exporta Argentina sufrieron castigos de hasta el 5%. Son indicios de menor tracción del comercio internacional. Para peor, la guerra en Ucrania sigue dislocando los mercados de commodities, que a la marcha negativa por las previsiones de menor demanda global suma, espasmódicamente, saltos derivados de los avatares de un conflicto que está lejos de terminar.

Bienvenida, ministra

El mercado financiero también despreció –con especial saña– todo lo que fuera argentino y confirmó, en su actividad plena, lo ocurrido el lunes. Los títulos de deuda pública en dólares perdieron entre 3,5 y 7% y un riesgo país de más de 2.650 puntos básicos lleva a preguntarse más que nunca qué se logró con los acuerdos por la deuda y varios ADR –las acciones de empresas nacionales que cotizan en Wall St.– perdieron hasta el 8%.

Los tipos de cambio, por lo menos, declinaron desde los niveles de pánico del lunes: el blue se estacionó un piso más abajo –255 pesos– y los dólares arbitrados en bolsa cedieron entre 2,5 y 2,8%. Aun así, la brecha con el oficial arde: oscila, según el caso, entre 95 y 110%. Mayor brecha, claro, implica mayor expectativa de devaluación, justamente lo que Batakis desea contrarrestar. Los indicios, sin embargo, siguen jugando en contra: el Banco Central tuvo este martes un saldo negativo de 180 millones de dólares, que se eleva a 280 millones en las dos últimas.

Por si algo faltara, una emisión monetaria extra de un billón de pesos desde junio es la contracara del desarme de posiciones en bonos en pesos.

Aquí entra a jugar el componente político: la nueva funcionaria no puede ocultar que pedirá –como anticipó este martes desPertar, el nuevo newsletter de Letra P– «flexibilidad» en las metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas negociadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI); así se lo imponen la realidad y la interna del Frente de Todos. Solo que el mensaje, en vez de calmar las aguas, las encrespa.

¿Hay equipo?

Batakis pasó varias horas, incluso con Alberto Fernández, barajando los nombres de su futuro gabinete. Las gestiones no arrojaron las definiciones que se esperaban y serán este miércoles un asunto clave de su agenda. Dos puntos a seguir con atención: cuánto tallará Daniel Scioli en el armado y cuánto Cristina Kirchner y, de la mano de esto último, ¿valdrán para Batakis lo mismo que valieron para Martín Guzmán –nada– las promesas del Presidente acerca de que todo, incluso el área de Energía puesta por el cristinismo para empiojar la segmentación tarifaria, es reemplazable?

Nada es fácil para la funcionaria debutante en la liga nacional: el clamor por el salario básico universal se hizo cartel en las bancas de diputadas y diputados. Batakis ya dijo que el costo estimado de 825.000 millones anuales es inafrontable, pero el cristinismo no cede en su ofensiva y la condiciona.

Los otros desafíos

Al contexto externo se suman acechanzas locales. Batakis asegura que le pondrá su impronta –sin presiones de la vice– al equipo que la acompañará en el Palacio de Hacienda, que reducirá los subsidios a los servicios públicos, que de a poco el mercado la entenderá, que no megadevaluará el tipo de cambio oficial, que honrará la deuda en pesos y que podrá renegociar sin traumas las metas del Fondo. Todo está por verse aún y habrá que prestar atención este miércoles a las señales que surjan en todos esos frentes. El jueves, también.

Mientras, otra cosa a tener en cuenta –separando en lo posible la paja del trigo– son los testimonios que van trascendiendo sobre remarcaciones fuertes. Cuidado con la inflación de julio, una más atribuible a los últimos pasos y a la renuncia de mal modo de Guzmán que a lo hecho por Batakis, aunque será ella, de todos modos, quien pague esa cuenta. El impacto del supercepo sobre importaciones «no esenciales» y de los barquinazos cambiarios del momento no auguran novedades positivas.

(Nota publicada en Letra P).

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