PROYECCIÓN 23 | La sorpresa Milei ya erosiona el voto de Todos y rompe el bicoalicionismo

(Foto: Noticias Argentinas).

¿La próxima elección tendrá sesgo de grieta o de dispersión, como en 2003? Encuestas y escenario de tercios. Libertarios locales, Bolsonaro, Trump y Le Pen.

La cuenta de Twitter de Javier Milei, muy activa, es elocuente respecto del modo en que el minarquista-libertario entiende su momento político: percibe un crecimiento fuerte en su ponderación social y en la atención mediática, registra un ascenso llamativo en las encuestas de intención de voto y, mientras que no deja de hacer tiro al pichón con las palomas del PRO, presiona para que Mauricio Macri acepte participar junto a él en una primaria de la derecha dura. El caso, digno de atención por haber fermentado primero en la sociedad y por buscar recién ahora nombres y candidaturas, tal como advirtió hace casi dos años Letra P, ya puso en guardia a Juntos por el Cambio y comienza a ser seguido con estupor por el peronismo, que comienza a registrar una fuga de votos hasta ahora insospechada hacia ese sector.

«Hoy Milei les saca votos a todos los sectores», le dijo a este medio el analista y consultor político Gustavo Córdoba.

En tanto la economía siga siendo adversa para el bolsillo de la gente, la política no se haga cargo de las causas del malestar social que nutre su figura y los que gobernaron antes y lo hacen hoy sigan desacoplados de los intereses del conjunto de la sociedad, Milei tiene un campo enorme para seguir creciendo. Por ahora no se ven límites para eso», agregó.

El analista, que en los próximos días difundirá una encuesta que se encuentra en fase de finalización, cree que «no parece haber posibilidades de que el bipartidismo o el bicoalicionismo conocido se reedite en las elecciones del año que viene» y hasta prevé «un escenario parecido al 2003, con tres, cuatro y hasta cinco que pueden resultar competitivos».

La situación impacta de lleno en Juntos por el Cambio y complica los planes de Horacio Rodríguez Larreta, quien comenzó a cultivar una imagen más dura y progrieta que la que lo trajo hasta este punto de su carrera política. «Como el peronismo ha perdido, prima facie, la condición de garante de la gobernabilidad en crisis y la idea de que gane en primera vuelta está muy alejada de la realidad, los incentivos para que Juntos por el Cambio mantenga la unidad son realmente muy escasos», dijo el director de Zuban, Córdoba y Asociados.

Córdoba, que anticipa un escenario preelectoral de «tercios imperfectos» entre el peronismo, JxC y el espacio libertario, en el que Milei se muestra como el principal exponente nacional, tanto por su proyección en diferentes provincias como por ambición, ya que José Luis Espert parece más decidido a seguir haciendo política en la de Buenos Aires.

No se trata solo de los números de Córdoba. Otras consultoras, como la de Raúl Aragón, Synopsis y D’Alessio IROL, entre otras, registran el mismo fenómeno.

De acuerdo con la encuesta de abril de la última (medición nacional online, en base a 270 entrevistas con ciudadanos y ciudadanas mayores de 18 años), «un tercio votaría a Javier Milei si se presentase como candidato a presidente». Entre ellos, añade, «10% lo haría con seguridad y el 23%, probablemente».

Fuente: D’Alessio IROL.

Su intención de voto crece entre quienes se definen como «libertarios» (86%; 57% seguramente lo votaría y 29% podría llegar a hacerlo) y en el nivel socioeconómico medio-alto (53%), indica. «También lo votarían 4 de cada 10 electores de JxC, aunque con seguridad, solo lo haría un 8%». Entre los votantes del Frente de Todos, el 86% no sufragaría por él.

Esto último debe ser interpretado. Por un lado, puede decirse que una fracción pequeña de los simpatizantes del peronismo –14%– lo observa con simpatía. Sin embargo, esa fracción es pequeña, por lo que resulta más pertinente preguntarse qué pasó con quiénes votaron en el pasado a Todos, pero hoy se muestran lejos del oficialismo. Allí también hay desencanto y votos potenciales para Milei.

 En el Frente de Todos se busca interpretar el fenómeno Milei a la luz de otros casos exitosos de ascenso de la nueva derecha dura en el mundo, aunque eso requiere cuidado.

El discurso de Milei se parece a los del brasileño Jair Bolsonaro, el estadounidense Donald Trump y la francesa Marine Le Pen en lo que respecta a rechazo al establishment político tradicional –lo que él, a tono con el partido español Vox, llama «la casta»– y el respaldo a la mano dura en materia de seguridad. Sin embargo, cada caso es particular y en lo económico, con una prédica ultraliberal, su modelo se diferencia del de Trump –que no le ha hecho asco al proteccionismo con China y al imponer, por ejemplo, aranceles a varios países en acero y aluminio– y, sobre todo, del de Le Pen. En ese aspecto, la afinidad con el bolsonarismo resulta más nítida.

Esta última acaba de perder el ballotage presidencial, pero rompió el techo del 41% de los votos. A diferencia de Milei, cuya base electoral es básicamente de sectores medios, la francesa se ha hecho fuerte entre quienes priorizan una agenda valórica –antiinmigración y antiislam– y, más pertinente para este análisis, en la clase trabajadora, sector en el que su partido, Rassemblement National (Agrupación Nacional, RN), muerde muchos votos que en el pasado fueron de izquierda.

En principio, podría pensarse que la fuerte impronta libertaria en lo económico –en la que el derecho de propiedad es irrestricto y el mercado debe prevalecer incluso cuando es monopólico– limitaría el crecimiento de una candidatura en un país donde el empleo público es fuerte –sobre todo en muchas provincias– y las ayudas de la seguridad social son extendidas. Con todo, eso debe ser relativizado, por un lado porque muchas personas de clase media empobrecida se ven antes como víctimas del sistema y el abandono de la dirigencia que como receptores de ayuda y, por el otro, porque la crisis permanente invita a probar sabores exóticos.

Según razona Gustavo Córdoba, si «la sociedad Argentina le dio la oportunidad de gestionar el país a Macri y el resultado no fue bueno y si luego se la dio a Alberto Fernández, con un modelo diferente, y el año pasado lo castigó duramente en las urnas, ¿por qué no se la daría también a Milei?». 

«Alrededor del 80% de la gente está enojado con la política», explicó. Eso estira mucho más que lo pensado los límites del sociales del pragmatismo.

(Nota publicada en Letra P).