Profeta offshore: Fernández, cerca de su ambición de presidir la Celac

(Foto: Noticias Argentinas).

El organismo que junta a los países de Latinoamérica y el Caribe se reúne en Buenos Aires. Gestiones antiveto y suspenso. ¿Punta de lanza del nuevo progresismo?

El respaldo interno que le impiden alcanzar la inflación rebelde, la caída de los ingresos populares, los errores propios y los forzados por la interna del Frente de Todos y los tropiezos con el FMI es posible puertas afuera del país: Alberto Fernández cree que, ahora sí, podrá lograr la presidencia pro tempore para 2022 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que realizará su cumbre de cancilleres este jueves y viernes en Buenos Aires. Las que vienen serán horas de rosca frenética.

Puesta en marcha en 2010, la Celac es nada menos que una «OEA latinoamericana», dado que se diferencia de aquella organización en que excluye a Estados Unidos y sus condicionamientos, además del delegado de la Casa Blanca Luis Almagroy de Canadá, muchas veces visto como un apéndice diplomático de Washington. A su cabeza pretende ponerse el presidente argentino.

La pretensión es de larga data y mucho trabajó por ella el excanciller Felipe Solá. De hecho, eso pretendía cerrar cuando viajaba a México en septiembre para una reunión del foro, tránsito en el que se le anunció que la embestida del cristinismo sobre el gabinete encontraba en él una de sus mayores víctimas. Lógicamente, la gestión quedó abortada, la decisión sobre la presidencia pro tempore, congelada y la tarea, a cargo del nuevo canciller, Santiago Cafiero.

El gobierno de México en general y su canciller, Marcelo Ebrard  –amigo de la Argentina y precandidato para la presidencial de 2024– en particular son los grandes impulsores de que Fernández suceda en esa posición a Andrés Manuel López Obrador.

Además, sumó en el último tiempo una diplomacia argentina muy activa, que, dada la actual abundancia de vacunas, incluyó donaciones de más de tres millones de dosis a países como Bolivia, Dominica, Santa Lucía, Granada y San Vicente y las Granadinas, además de otros de Asia y África.

Justamente uno de los países beneficiarios, San Vicente y las Granadinas, declinó su postulación a la presidencia de la Celac. No todo fue vacuna, sin embargo; También influyó positivamente la presión de otros países caribeños por el rol reciente de la Argentina en las misiones de Cascos Blancos en Cuba y Haití.

Por último, resultaron clave las gestiones reservadas de Cafiero, limando asperezas recientes con Uruguay, Paraguay y Chile, así como con países externos al Cono Sur, para salvar los escollos de un método de selección que impone unanimidad: un solo voto en contra puede echar abajo cualquier pretensión, algo que al cierre de este artículo no se descartaba que pudiera suceder.

El nombre de ese riesgo es  Nicaragua, cuyo régimen sandinista resentía las idas y vueltas argentinas sobre sus violaciones a los derechos humanos y electorales, que incluyeron condenas a nivel de la ONU y un ambiguo comunicado respecto de la validez de los últimos comicios que refrendaron al eterno Daniel Ortega.

Una fuente conocedora de esas gestiones le dijo a Letra P que «en charlas privadas, los nicaragüenses dijeron que van a acompañar. Igual hay que esperar a lo que pase en verdad en el plenario de cancilleres» de este viernes.

Uno de los motivos que estimula el optimismo es que quien vendrá a Buenos Aires en representación de Managua es el canciller Denis Moncada, el hombre que dio su palabra oficiosa de que no entorpecería el objetivo nacional.

Es habitual que todos los presidentes busquen convertirse en «profetas offshore» cuando los problemas domésticos comienzan a hacerse acuciantes y las encuestas les dan la espalda. En esa tónica, en la Casa Rosada destacan la importancia y utilidad de que la Argentina sea durante este año cabeza del principal foro regional, sobre todo en momentos en que su lugar en el mundo está tan cruzado por el drama de la deuda eterna y las imposiciones de países centrales en el FMI para, como dijo Martín Guzmán, aplicar un ajuste real del gasto público.

La cumbre de cancilleres comenzará este jueves con una cena en el CCK, presidida por Fernández, como jefe de Estado del país anfitrión, y por Santiago Cafiero. Esa será ocasión de acelerar la rosca para, además de avanzar en temas clave como la pospandemia y en medidas para fomentar la equidad distributiva, atar posibles cabos sueltos para la obtención de la presidencia pro tempore de cara a la reunión plenaria del viernes en el Palacio San Martín. Allí predomina la confianza, pero no se descarta aún que alguna sorpresa de último momento impida cerrar con éxito esa gestión.

Respecto de las candidaturas, la argentina es la única que se sostiene. México entregará ahora la titularidad que ejerció el año pasado y el brasileño Jair Bolsonaro se bajó hace doce meses de un foro que sospecha «comunista».

El de Brasil es un caso que ocupa un lugar predominante en el radar de la diplomacia nacional. La posibilidad –fuerte a esta altura– de que Luiz Inácio Lula da Silva venza a Bolsonaro en las elecciones de octubre próximo reforzaría el eje progresista en la región, que acaba de reforzarse con el reciente triunfo de Gabriel Boric en Chile.

Si lograra su cometido, Fernández encararía la importante agenda internacional de los próximos meses como cabeza del principal bloque latinoamericano. En primer lugar, a no ser que el covid-19 meta la cola de nuevo, el mes que viene concurrirá junto a Cafiero y otros funcionarios a Pekín por invitación del gobierno de Xi Jinping para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, un gesto valorado por China en el contexto del boicot de Estados Unidos y otros países de su órbita, que permitirán la participación de sus atletas pero no a título oficial. Luego, el 11 de marzo, presidente y canciller tienen previsto concurrir a la asunción de Boric.

Tras la salida de Brasil –decisión que se contaría entre las primeras que revertiría un eventual Lula presidente desde el 1 de enero del año que viene–, la Celac quedó integrada por 32 países. Entre ellos, 30 enviarán delegaciones a Buenos Aires, 22 de las cuales estarán lideradas por cancilleres y las ocho restantes, por otros funcionarios de alto rango.

Uno de los ministros de Relaciones Exteriores ausente será el chileno Andrés Allamand, hombre de muy buen diálogo con Cafiero, pero que quedará fuera de la cita por ser positivo de covid-19.

(Nota publicada en Letra P).