El mercado financiero apuesta a una derrota de Todos en las PASO

(Foto: Noticias Argentinas).

El dólar está más demandado a la espera de una corrección después de noviembre y las acciones suben a contramano de la región. El factor FMI. ¿Perder es ganar?

Dos tendencias han caracterizado en las últimas semanas la marcha del mercado financiero argentino: el dólar, principal termómetro de la economía argentina, permanece bajo control en el mercado oficial y en los paralelos legales –el “contado con liquidación” y el “MEP”– sobre los que opera el Banco Central, pero en el contexto de una demanda creciente; las acciones de empresas nacionales han rebotado con fuerza, sorprendentemente incluso a contramano de lo que ha ocurrido en mercado de países vecinos. Las expectativas de los inversores y traders explican en buena medida lo ocurrido, dadas las encuestas que han comenzado a anticipar un cambio de tendencia y una luz de ventaja para Juntos por el Cambio respecto del Frente de Todos en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del 12 de septiembre. ¿Así serán las cosas o se reiterarán los errores groseros que algunos sondeos muy seguidos registraron en 2019, que obligaron a más de uno a asumir grandes pérdidas?

El peligro de un error de cálculo, siempre tan a mano de operadores financieros, que, en algunos casos, se mueven más de lo que creen por voluntarismo ideológico y no por evaluación racional, está ahí nomás. Como ha señalado Letra P una y otra vez, los sondeos de intención de voto conocidos adolecen de una debilidad estructural: el descontento y la apatía de muchos ciudadanos y ciudadanas hace que su respuesta a los llamados sea muy moroso, lo que altera las muestras; además, persiste la presunción de que el nivel de abstención podría ser mayor que en ocasiones anteriores, lo que, sumado a quienes aún se manifiestan indecisos pero decididos a votar, hace que el resultado final sea un verdadero albur.

Pese a todo, las apuestas vuelan. Aun con precios bajo control, incluso el del blue, que había amagado con un salto, la demanda de dólares crece visiblemente. Según fuentes del mercado, el jueves último, por caso, el volumen operado fue el mayor del año, más de 500 millones, lo que obligó al Central a intervenir con unos 150 millones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). 

El razonamiento de los agentes es que la decisión del Gobierno –habitual en años electorales– de atrasar las minidevaluaciones diarias del tipo de cambio oficial para anclar la inflación está acumulando un atraso que deberá compensarse después de las elecciones de noviembre. Así, muchos se anticipan ya, si no a una costosa megadevaluación que compense de un golpe ese desbalance, sí a una aceleración de la pauta devaluatoria por encima de la evolución del índice de precios en la primera mitad del año que viene.

Ahora bien, un eventual escenario desfavorable en las urnas para el Frente de Todos hace pensar a algunos en una radicalización del Gobierno en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar la deuda de 45.000 millones de dólares algo que, de ocurrir, no haría otra cosa que meter ruido del grande; por eso también quien puede se precipita sobre el dólar. Con todo, en este punto es donde la ideología parece opacar el cálculo racional: el mismo gobierno que acordó con los acreedores privados, que ordenó los compromisos pendientes con el Club de París y que, en la provincia de Buenos Aires, está a punto de anunciar también, este mismo lunes, un pacto por su deuda, difícilmente patee el tablero con el Fondo. Un rasgo del peronismo, en particular en su versión kirchnerista, es que, más allá de renegociar lo que no se puede cumplir, paga las deudas.

En tanto, la apuesta de los operadores se extiende al mercado accionario, que ha registrado una mejora del 10% en dólares desde junio. Este lunes, pasada la mitad de la rueda, el índice S&P Merval ganaba 2,8% más y que las acciones argentinas que cotizan en Nueva York trepaban hasta el 23%.

Según constató un informe de Consultatio, esa recuperación contrastó con la caída, en el mismo período, del 2% del promedio de los mercados emergentes y del 9% de la Bolsa de San Pablo.

Fuente: Consultatio.

De acuerdo con dicho informe, las interpretaciones más comunes de esa racha pasan por la supuesta cercanía de un acuerdo con el FMI y por las especulaciones acerca de un revés electoral del oficialismo que permita avizorar un cambio de rumbo en la presidencial de 2023. La consultora descree, en diferente medida, de esos análisis: el primer supuesto driver le parece basado en rumores y directamente inadecuado y el segundo, débil o limitado al corto plazo, dados los ciclos accionarios positivos precedentes –y despegados de lo electoral– de este mismo año. En cambio, señala que lo decisivo pasa por las expectativas sobre el tipo de acuerdo que terminará por cerrarse con el Fondo.

En todo caso, el trading electoral influye en el corto plazo. “Lo que estamos viendo hoy es que el mercado está tradeando encuestas, no un resultado electoral. Esta interpretación adquiere verosimilitud cuando se observa la dinámica en las encuestas en las últimas semanas, en las que consistentemente el oficialismo viene perdiendo terreno”.

Fuente: Consultatio.

“Una dinámica de mercado asentada sobre esta base ni siquiera sería original: es lo mismo que sucedió en 2015 y 2019 con encuestas que no fueron diáfanas para anticipar el resultado en un caso (2015) y que erraron groseramente en el otro (2019). El mercado descansa en las encuestas no porque sean efectivas, sino porque son la única guía que tiene”, añade.

Así las cosas, concluye Consultatio, “sin cisnes negros hasta la elección, el tono del mercado debería mantenerse positivo al compás de las encuestas. Contados los votos, y asumiendo un resultado no categórico para nadie, el Merval debería ajustarse a un nuevo nivel y lateralizar por un tiempo, mientras que el acuerdo con el FMI empiece sostenidamente a ganar protagonismo como el driver fundamental del mercado”.

Finalmente, si agentes que siempre preferirán un mercado desregulado y libre flujo de divisas siempre preferirán un triunfo opositor, un resultado que eventualmente deje mejor parado a Juntos por el Cambio para la presidencial de 2023 podría tener un efecto paradójico para el gobierno de Alberto Fernández: al revés de lo ocurrido en 2019, cuando, según la interpretación autocomplaciente de Mauricio Macri, el triunfo de Todos en las PASO puso fin prematuramente a su “gobierno económico”, la perspectiva de una alternancia podría tranquilizar el frente financiero y facilitar su gestión en el bienio final de mandato.

En tal caso, un acuerdo razonable con el FMI y la previsión de un sendero de correcciones de los desequilibrios macro del país podrían resultar favorables al cumplimiento del mantra de un Martín Guzmán: tranquilizar la economía.

(Nota publicada en Letra P).