El enemigo ya está adentro: Gobierno vs. delta en el sprint final a las urnas

(Foto: Noticias Argentinas).

¿Habrá un rebrote de covid-19 cuando se esté por votar? Los peligros para el «plan primavera» de Fernández. La promesa de las vacunas y lo que enseña el mundo. 

El presidente Alberto Fernández insiste en afirmar que la puerta de salida de la pandemia está muy cerca y hasta ensaya en sus presentaciones un ademán con la mano en dirección a un punto ficticio. Así lo impone la dinámica de una campaña electoral en la que su Gobierno tiene, drama sanitario mediante, pocos logros para exhibir después de casi un año un medio de encierros, alivios y costos económicos. Sin embargo, ¿está cerca el final, dada la llegada de la variante delta? 

Lo que está ocurriendo en todo el mundo con otra ola de la pandemia provocada por esa mutación supercontagiosa debería llamar a la prudencia al Presidente: nada asegura que, con la nueva mutación del virus SARS-CoV-2 comenzando a correr entre nosotros, la situación no se ponga densa entre las primarias del 12 de septiembre y la elección legislativa del 14 de noviembre.

Para la Argentina es un logro haber superado ya el 55% de la población general vacunada al menos con una dosis, algo que coloca al país en el lote de punta de América Latina en cuanto al despliegue de dicha campaña. Esa estadística se potencia incluso por la mejor calidad promedio de vacunas suministradas en relación con los líderes, Chile y Uruguay.

El Gobierno apunta ahora a inocular a los niños y niñas de 12 a 17 años con comorbilidades, a avanzar con las dosis de refuerzo y, en la medida en que la segunda de la Sputnik V se demora, a utilizar otros fármacos como alternativa, algo de lo que darán pistas firmes los estudios que están por concluir.

El problema es que la variante delta, que llegó vía aérea, ya circula aquí y, de acuerdo con la experiencia internacional, su crecimiento puede ser violento. De concretarse ese escenario, el «plan primavera» pergeñado por el Frente de Todos en clave electoral –que incluye el regreso más amplio de las clases presenciales y una normalización del ocio y la vida social– podría verse comprometido.

De acuerdo con un artículo publicado por Yale University, la mutación delta –detectada por primera vez en la India– «se expande 50% más velozmente que la alfa, la que, a su vez, era 50% más contagiosa que el SARS-CoV-2 original», según dijo el epidemiólogo Perry Wilson. La mutación alfa, cabe recordar, fue descubierta en el Reino Unido.

La nueva ola se ceba especialmente entre las personas no vacunadas, las más jóvenes, por lo que resulta menos letal que las anteriores en términos proporcionales. Sin embargo, los hospitales no se manejan con datos macro sino con un stock más o menos fijo de camas, que puede resultar sobrepasado, aun con porcentajes más bajos de complicaciones, si los contagios se hacen demasiado numerosos.

Los inmunizantes hoy usados son efectivos contra la nueva variante, pero de modo más limitado. ¿En qué medida? Los estudios aún difieren al respecto, pero los más optimistas, difundidos por las autoridades sanitarias británicas, dan cuenta de una respuesta a la delta similar a la alfa solo cuando se completan las dos dosis de los esquemas de vacunación. A la Argentina la corre el reloj. Por esa causa, Israel, Alemania, Reino Unido y, en la región, Uruguay comienzan a aplicar terceras dosis, ya sea para sostener los niveles de anticuerpos de las personas de riesgo o, en el caso del vecino, para mejorar los magros resultados obtenidos con la china Sinovac. 

¿Qué ocurre, en tanto, en los países que han sido más exitosos en el manejo de la pandemia?

En Israel, donde, merced a un plan de vacunación muy exitoso, se alcanzó la inmunidad de rebaño y los contagios llegaron prácticamente a cero, la aparición de la variante delta del nuevo coronavirus está disparando los registros. Según cifras oficiales conocidas este martes, en las 24 horas anteriores se documentaron 3.818 casos, un número sin precedentes desde marzo y más de cinco veces superior al que se registraba hace un año. Y la progresión asusta. Ante eso, las autoridades comienzan a revertir la apertura total que habían definido hace muy poco y llaman a la población a retomar el uso de los barbijos y el cuidado de la distancia interpersonal.

En tanto, en Corea del Sur el domingo se registraron 1.201 contagios frente a apenas 23 de un año antes.

En Estados Unidos, Joe Biden alcanzó el lunes, con un mes de demora, la meta del 70% de los adultos vacunados con al menos una dosis. Esa proporción, sin embargo, no implica inmunidad de rebaño, ya que no alude a la población general del país. De hecho, la resistencia de muchos a vacunarse impide lograr ese objetivo de máxima, algo que motivó una agria queja del asesor presidencial y eminente infectólogo, Anthony Fauci. «La variante delta está provocando un brote entre no vacunados. Hay 100 millones de personas en EE.UU. que podrían vacunarse y no lo hacen», dijo el domingo en televisión.

Así, los estados más afectados por la nueva ola son los estados del sur, donde la resistencia a vacunarse ha sido mayor.

Florida ya tiene más de diez mil internados en sus hospitales, un récord absoluto en lo que va de la pandemia.

Louisiana está cerca. «Estos son los días más oscuros de esta pandemia. Ya no les estamos brindando la atención adecuada a los pacientes», advirtió en una conferencia de prensa Catherine O’Neal, directora del Centro Médico Regional Our Lady of the Lake en Baton Rouge.

Asimismo, la situación se está complicando en Texas, Arkansas y California.

Mientras la preocupación por la delta crece en muchos países, desde México hasta el Reino Unido, España, Australia y muchos otros, un mal augurio es que se está registrando un rebrote de algunos cientos de casos en la ciudad china de Wuhan, donde todo comenzó en diciembre de 2019 y el virus había estado largamente ausente. Debido a eso, el régimen comunista ya dispuso la realización de testeos masivos y suspendió la circulación de trenes y autobuses en las áreas afectadas, lo mismo que los espectáculos deportivos. La nueva ola ya alcanza a 17 de las 33 provincias del país.

La posibilidad de que las cosas se pongan peor trae aparejado un clima de preocupación entre los economistas. El rebote estadounidense es menor que el esperado, no está asegurado y hasta podría revertirse si fuera necesario reconfinar territorios. Lo mismo ocurre en China.

Falta muy poco para votar en la Argentina de las más de 106 mil muertes. Ni ese dato ni los económicos son los que esperaba para este momento Alberto Fernández. Y encima la puerta de salida apenas está entreabierta.

(Nota publicada en Letra P).