Mientras busca alianza con Argentina, EE.UU. le da a Bolsonaro un ultimátum sobre el clima

(Foto: Reuters).

El embajador en Brasilia le hizo saber que la relación avanza más aceitadamente con nuestro país, Colombia y Uruguay. Una nueva agenda. Política externa e interna. Saudades de Trump.

El Gobierno de Joseph Biden ha hecho del cambio climático uno de los puntos centrales de su agenda internacional, algo que sugiere una división en ciernes de los países de Sudamérica entre aliados y enemigos. En ese sentido, el contrapunto entre Argentina y Brasil no pudo ser más nítido en las últimas horas: mientras nuestro país recibía el martes al arquitecto de la política estadounidense para la región, Juan González, y una invitación para construir una sociedad política, caía sobre Jair Bolsonaro una suerte de ultimátum antes de la adopción de políticas de máxima dureza.

La cuestión del medio ambiente fue parte importante de las charlas que González, director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, y Julie Chung, subsecretaria interina para la región del Departamento de Estado, mantuvieron con el presidente Alberto Fernández, el canciller Felipe Solá y otros funcionarios argentinos. Más allá de sondeos respecto de la postura del Gobierno con respecto a Rusia y China y de tanteos sobre temas de agenda latinoamericana como Venezuela y Cuba, los visitantes trajeron incluso una carta firmada por Biden que le desea a su homólogo una pronta recuperación del covid-19 que cursa y también un alivio de la situación sanitaria del país.

El clima con Brasil, en tanto, es el opuesto. Según medios como Folha de São Paulo y O Globo, el embajador estadounidense, Todd Chapman, señaló el domingo en un encuentro virtual con políticos, diplomáticos y empresarios que “la relación entre nuestros países dependerán mucho de la postura ambiental do Brasil”, cuyos puntos oscuros en materia de deforestación de la Amazonia son reales y “no un problema de comunicación”, como dice el Palacio del Planalto, dijo Folha.

“De acuerdo con datos divulgados por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), la deforestación de la Amazonia volvió a batir récords en marzo y fue la mayor en seis años”, con un crecimiento del 12,6% en relación con igual mes del año pasado, señaló ese periódico.

De acuerdo con Chapman, la cumbre virtual sobre cambio climático del próximo jueves 22, en la que Alberto Fernández fue invitado a participar, será “una oportunidad” para que Brasil adopte “una declaración contundente”. La interpretación en medios diplomáticos brasileños fue que la oportunidad sería, en verdad, una última oportunidad.

Cabe recordar, al respecto, que Biden amenazó a Brasil en septiembre del año pasado, durante la campaña electoral, con la imposición de sanciones económicas, a lo que Bolsonaro respondió que “la diplomacia no es suficiente. Cuando se acaba la saliva, tiene que haber pólvora. No hace falta ni usar la pólvora, pero tienen que saber que la hay”.

En relación con la visita de González a Colombia, Argentina y Uruguay, Chapman le hizo saber a Brasil que se privilegió a los países con los que la relación está más encaminada, algo que colocó al Gobierno o de Bolsonaro en un lugar incómodo.

Los tiempos de Donald Trump, de sintonía ideológica y afinidad en cuanto a negacionismo climático, quedaron atrás para Brasil. Bolsonaro tiene saudades.

Marcelo Rech, director del Instituto InfoRel de Relaciones Internacionales y Defensa, dijo en diálogo con Ámbito que en la postura estadounidense “hay una exageración”. “Bolsonaro participará en la cumbre y hay mucha presión externa, como si aquí todo estuviera quemando. No es así. Hay cosas que están funcionando. Lo que no hay es un activismo del presidente Bolsonaro con ese tema”, señaló desde Brasilia.

“Brasil no abandonó el Acuerdo de París, renovó sus compromisos en el Mercosur, aceptó un anexo para reforzarlo, puso a las Fuerzas Armadas a apagar incendios, cerró la minería ilegal e incautó madera en la Amazonia. Entiendo que quieren que Bolsonaro adopte un discurso políticamente correcto, lo que no sucederá”, explicó.

Sin embargo, la Amazonia arde como nunca y Estados Unidos exige mayores compromisos. El tema es delicado en Brasil, que ha temido tradicionalmente intentos internacionales de establecer alguna suerte de tutela sobre un territorio vasto y riquísimo, cuya soberanía defiende con celo. 

“Hay una expectativa enorme con relación al tono que adoptará Bolsonaro en la cumbre, pero tanto ese embajador Chapman como los europeos están hablando en gran medida para sus propias opiniones públicas. En el caso de Estados Unidos, para el ala izquierda del Partido Demócrata”, añadió Rech.

Es cierto que el negacionismo ambiental del brasileño es la excusa perfecta que encuentra la Unión Europea (UE) para no aplicar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur que, en verdad, tiene como explicación la renuencia de varios países del primero de esos bloques a abrir sus mercados agrícolas. Aun así, la tensión se impone.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).