Brasil: hoy un juramento, mañana una traición

El vecino ilusiona a Argentina con un rebote económico, pero mete ruido cambiario. ¿Qué prevalecerá? Ford se muda de allá para acá –vaya sorpresa– y suma dudas.

Las perspectivas de recuperación de la actividad en Brasil son, aunque acotadas a un 3,5%, motivo de esperanza para la Argentina. Sin embargo, en un contexto en el que las tensiones cambiarias seguirán siendo uno de los principales asuntos a resolver por el Gobierno de Alberto Fernández, surge un elemento inesperado de presión: la debilidad del real. Las últimas semanas sorprendieron a los analistas con un empinamiento brusco del dólar, que hizo de esa divisa una de sus principales víctimas en el mundo emergente, algo que podría profundizar una tendencia más larga que nuestro país debe observar con cautela. ¿Qué resultará de esa mixtura de tendencias encontradas?

Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica, le dijo a Letra P que “en la relación con Brasil, lo más importante pasa por el nivel de actividad”, dada la tracción que eso ejerce sobre la economía argentina, sobre todo en materia de demanda de bienes industriales.

Cabe recordar, una vez más, que cada punto de crecimiento en el vecino se refleja en nuestro país en un cuarto o un tercio de punto porcentual.

Sin embargo, conviene prestarle atención a la trayectoria del tipo de cambio bilateral.

El dólar saltó el lunes 1,29% contra el real, con lo que acumuló 5,7% solo en lo que va del año y 8,49% desde mediados de diciembre. La paridad cerró así a 5,49 reales.

Estos datos contrastan con la evolución del tipo de cambio oficial en la Argentina, que rige el comercio exterior. En lo que va del año, el dólar mayorista subió aquí 1,4% –3,2% desde mediados de diciembre–, algo que consolida una mayor competitividad del vecino.

De acuerdo con datos del INDEC, entre enero y noviembre, Brasil, que reafirmó su posición como principal socio comercial de la Argentina, registró un superávit de 918 millones de dólares en el comercio bilateral. El diferencial cambiario creciente contribuiría a profundizar ese proceso.

“Más allá de lo dicho, en el sentido de que lo más relevante de la relación es el nivel de actividad en Brasil, es cierto que una mejora de la competitividad de los productos de ese país en el mercado argentino es un tema que debe ser seguido”, explicó Delgado.

“Eso complica el flujo comercial, aunque una parte importante de este, sobre todo en autos, es administrado”, de acuerdo con el economista de Analytica. Pese a ello, “puede haber un impacto por el lado del ingreso de divisas”, explicó. 

De hecho, lo que ocurre con el balance comercial con el socio del Mercosur va de la mano con la tendencia general de un saldo que se deteriora conforme la economía nacional se reabre, superando los momentos de mayores restricciones debido al covid-19, y la industria reactiva sus operaciones, lo que incrementa su demanda de insumos y partes importadas. Siempre tomando noviembre como punto de referencia, dado que los últimos datos oficiales corresponden a ese mes, el superávit del comercio argentino fue de 271 millones de dólares, aproximadamente un 90% menos que en el mismo período de 2019.

Ese aparente derretimiento del saldo comercial causa preocupación, toda vez que, privado de acceso a financiamiento en los mercados internacionales, el país tiene allí su única fuente de dólares genuinos. De que esa provisión resulte abundante depende que el Banco Central logre de ahora a mitad de año recomponer su posición en reservas y reducir las expectativas de devaluación.

Con todo, la tendencia aparente para los próximos meses da cuenta de una debilidad del dólar en el mundo y, en Brasil, los analistas consultados por el Banco Central para la elaboración del informe Focus prevén estabilidad en los próximos meses, al punto que esperan que el billete verde oscile en torno a los 5 reales.

El vecino tiene, sin embargo, problemas en el horizonte. A pesar de la dura recesión de 4,3% provocada por la pandemia, cerró 2020 con una inflación de 4,52% –la mayor desde 2016–. Además, el déficit fiscal primario –antes del pago de deudas– trepó, gasto extra mediante, a un histórico 9,5% del producto bruto interno (PBI), que se estira a un enorme 13,8% total. Por último, la relación entre deuda y PBI es del 61,4%, en baja pero aún elevada según los patrones internacionales.

Pese a todo eso, “no se espera una megadevaluación en Brasil”, manifestó Delgado.

Hay que quedarse, entonces, con las expectativas de crecimiento, limitadas como se dijo, pero favorables a nuestro país. El economista, sin embargo, acota que “desde hace diez años que Brasil es anunciado como la estrella del crecimiento en el mundo emergente, pero esas expectativas después no se concretan. De hecho, desde que terminó el segundo gobierno de (Luiz Inácio) Lula da Silva, el crecimiento ha sido mediocre”, señaló.

El presente, pleno de sorpresas, entregó el lunes una nueva: Ford anunció el cierre de todas sus plantas en Brasil, el cese de cinco mil trabajadores y la concentración de la producción regional en Argentina –¿quién lo habría imaginado?– y en Uruguay. 

“Al interrumpir los ciclos de inversión en el país hace seis años, la dirección de Ford comenzó a dar las primeras señales de que Brasil ya no le interesaba tanto”, dijo este martes el diario Valor Econômico. Con la última decisión, añadió, reflejando la sorpresa general, “la compañía estadounidense indica que Brasil pierde espacio en el escenario automotor global más rápidamente de lo que muchos suponían”.

El mundillo político se convirtió en un avispero. El vicepresidente, general Hamilton Mourão, se quejó de la medida y el ministro de Economía, el ultraliberal Paulo Guedes, prometió, una vez más, “trabajar intensamente para reducir el costo Brasil”. Desde la oposición, el presidente conservador –no bolsonarista– de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, dijo que “el cierre de Ford demuestra la falta de credibilidad del gobierno (de Jair Bolsonaro), de reglas claras, de seguridad jurídica y de un sistema tributario racional”. 

¿Será que la promesa del Brasil locomotora quedará otra vez pendiente?

El año recién comienza y ya es una caja de sorpresas.

(Nota publicada en Letra P).