Vuelve la supersoja y el Gobierno se ilusiona con liquidación XL de divisas

(Foto: Noticias Argentinas).

El precio de la soja, principal producto de exportación de la Argentina, vuela en los mercados internacionales y alcanza niveles no vistos desde 2016, lo que convierte al “yuyito” otra vez en la gran esperanza para, al menos, aliviar el año próximo la escasez de dólares. Sin embargo, en el sector productivo enfrían esas expectativas. ¿Quién tendrá la razón?

El “campo” pone sobre la mesa tres argumentos para relativizar la posibilidad de que se produzca un huracán sojero como el de la primera década de los 2000. Por un lado, los precios XL responden a una temporada de sequía en toda América, lo que afectará la producción en los tres mayores productores: Estados Unidos, Brasil y Argentina; así, la suba de precios simplemente acompañaría una caída de la producción proyectada para la próxima campaña. Segundo, el esquema de retenciones sigue desalentando la siembra y alejando el horizonte productivo que podría, en su ausencia, tener el país. Por último, la persistencia de la incertidumbre cambiaria llevaría a muchos productores a seguir reteniendo mercadería.

El martes, el precio de la oleaginosa en el mercado de Chicago subió casi 13 dólares hasta alcanzar a 418,3 por tonelada, el mayor desde el 1 de julio de 2016. Este miércoles, en tanto persistía la fiesta, que desde el mes pasado ya generó un aumento de las cotizaciones superior al 7%.

Fuente: Ámbito Financiero.

La causa de la tendencia es la sequía que afecta a los tres principales productores mundiales. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la próxima cosecha en ese país caería en unas dos millones de toneladas hasta un total de 113,50 millones. En tanto, pronosticó para Brasil un recorte de la producción prevista hasta 133 millones de toneladas y para Argentina, uno de 2,5 millones de toneladas para un resultado final de 51 millones.

El especialista Fernando Villela, profesor titular y director del Programa de Bioeconomía de la Facultad de la Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, le dijo a Letra P que “el escenario es de una demanda (internacional) ágil y una oferta restringida, incluso con stocks reducidos”. “Los problemas climáticos están afectando a todos los grandes productores: Estados Unidos, Brasil y Argentina dan cuenta del 80% de la oferta mundial, mientras que solo los dos últimos representan más del 60%”, explicó.

“Sin embargo, el aumento de precio va a compensar una caída de producción. Además hay que tener en cuenta que el esquema impositivo sigue imponiento una limitación adicional”, añadió Villela en referencia a una queja permanente del sector: las retenciones. En ese sentido, cabe recordar que la reducción de tres puntos porcentuales en octubre –declinante a lo largo de los 90 días siguientes– aplicada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, no resultó en ningún incentivo para incrementar la liquidación de stocks.

Pese a eso, en el Gobierno esperan un 2021 con un nivel más sostenido de exportaciones y menos retención por parte de los productores, lo que significaría, a partir de abril, un alivio para las menguadas reservas del Banco Central.

Nadie espera que el país pase de un año para el siguiente de las escasez a la abundancia, pero “sí por lo menos que baje la fiebre” cambiaria, según le definió a Letra P una fuente oficial.

Tres elementos podrían jugar a favor: uno, que Guzmán logre, efectivamente, poner al dólar bajo control y reducir aun más la brecha entre los tipos de cambio libres y el oficial, poniendo coto a una expectativa de devaluación que invita a retener granos; segundo, que esa percepción se consolide mediante un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI); asimismo, que los precios internacionales suban todavía algo más y que, alcanzado un techo, prime entre los productores la certeza de que conviene aprovechar el momento.

“Eso puede producirse porque todo indica que la demanda, sobre todo de China, va a seguir siendo sostenida en un escenario en que la pandemia va a ceder y la actividad va a tender a normalizarse. Encima, queda un stock muy reducido en Estados Unidos”, le dijo a este medio una fuente del negocio.

Sin embargo, la misma se preguntó si ese incremento de los precios y la necesidad del Gobierno de acelerar la marcha hacia el equilibro fiscal no van a tentar al presidente, Alberto Fernández, a darle otra vuelta de tuerca –al alza– a las retenciones.

Para Fernández, el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas y la vicepresidenta Cristina Kirchner, una clave del comportamiento del sector pasa por el diálogo en el marco del Consejo Agroindustrial. En ese sentido, se abrió un debate interno, motorizado desde el Instituto Patria, donde se pone la mira en el escaso protagonismo del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca Luis Basterra.

(Nota publicada en Letra P).