La diplomacia paralela ya pasó: Bolsonaro quiere reunirse con Fernández

(Foto: Noticias Argentinas).

El encuentro que el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, mantuvo el miércoles en Brasilia con su homólogo Rodrigo Maia, que derivó en una sorpresiva reunión, totalmente fuera de agenda, de más de media hora con el presidente Jair Bolsonaro marca el punto final de la estrategia argentina de habilitar canales de diálogo paralelos para resetear una relación entre ambos gobiernos que nació rota. Sin embargo, hablar de punto final no implica referirse a un fracaso: todo lo que esa vía tenía para dar ya rindió frutos y las condiciones están maduras para que sean los propios presidentes, Bolsonaro y Alberto Fernández, quienes aborden cara a cara los problemas de fondo del vínculo.

La posibilidad de un encuentro al más alto nivel fue mencionada por el propio presidente de Brasil a Sergio Massa, quien concluyó con éxito una misión que a priori lucía difícil debido a las tensiones recientes entre su aliado Maia y el propio Bolsonaro, que ponían en duda la eficacia de aquel como enlace.

“La reunión con el presidente Bolsonaro fue por pedido de Massa, a través de Maia, y fue aceptada sin problemas”, le dijo a Letra P una fuente cercana al mandatario. “En el gobierno (de Brasil) hay un cambio de visión, en el sentido de que es necesario estar al lado de los argentinos para que superen la crisis”, añadió.

Massa se comprometió a trasladar, vía Cancillería, la nueva invitación de Bolsonaro a Fernández a mantener un encuentro, que podría concertarse en algún punto cercano a la frontera binacional, de modo de preparar en conjunto la agenda de cumbre del Mercosur que se realizará en Asunción a principios de julio. Llegar a esa cita sin haber despejado antes el panorama podría derivar en un momento traumático dadas las diferencias de visión que persisten entre ambos países.

Inicialmente, se había barajado la posibilidad de que el brasileño fuera recibido por el Presidente en Ushuaia, donde planeaba hacer una escala en su vuelo a la base Comandante Ferraz en la Antártida, pero esa visita fue cancelada.

Luego fue Fernández quien evitó el encuentro que podía haberse realizado el último 1 de marzo en Montevideo, en el marco de la ceremonia de asunción del uruguayo Luis Lacalle Pou. Es cierto que el jefe de Estado debía pronunciar ese día su discurso de apertura de sesiones ante la Asamblea Legislativa, pero también lo es que decidió no anticipar esa convocatoria para evitar que la reunión con Bolsonaro eclipsara su mensaje.

La situación maduró como para que los presidentes se encuentren, dejen atrás los reproches mutuos y, desde el punto de vista brasileño, también el resentimiento por los pedidos de Alberto Fernández en pos de la liberación de Luiz Inácio Lula da Silva.

Las limitaciones de canales alternativos como el Congreso para influir sobre el Poder Ejecutivo brasileño fueron ilustradas por la fuente brasileña con la que conversó Letra P. “La agenda de Massa en Brasilia fue muy productiva. El Mercosur fue el tema principal y las relaciones bilaterales, el secundario. Estuvo en la Cámara (de Diputados) y en el Senado y habló ante el grupo parlamentario Brasil-Argentina. Ese grupo fue responsable de haber puesto las relaciones en otro nivel, pero eso fue cuando gobernaba Michel Temer. Ahora ya es otra cosa. Por ejemplo, el expresidente (Fernando) Collor, que lo preside, es un ácido crítico de la política exterior de Brasil”, señaló.

Eso, sin embargo, no es problema en tanto la situación maduró lo suficiente como para que los presidentes se encuentren, dejen atrás los reproches mutuos y, desde el punto de vista brasileño, también el resentimiento por los pedidos de Fernández en pos de la liberación de Luiz Inácio Lula da Silva, que incluyeron una gestión, dicen, para que este fuera recibido por el papa Francisco.

“La tensión inicial bajó muchísimo y la percepción cambió porque ahora se entiende que la Argentina no es gobernada por la izquierda, que Fernández no es Cristina (Kirchner) y que no se puede avanzar sin Argentina en la agenda del Mercosur”, añadió la fuente. Las presencias del canciller Felipe Solá, de Massa y del embajador designado, Daniel Scioli, convencieron a Bolsonaro de que hay suficientes elementos moderados en el Gobierno nacional.

“Hubo solamente algo que no quedó claro aquí de lo que dijo Massa: que es preciso fortalecer el Mercosur para que avance la ratificación del tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE). ¿Eso es una condición? Nadie lo sabe”, explicó.

Será un tema más a aclarar en el encuentro presidencial, cuando este se produzca. Como informó Letra P, la velocidad del avance de la aplicación del pacto con la UE es hoy uno de los temas más ríspidos en la relación: Brasil pretende una implementación rápida, mientras que la Argentina, interesada en extender los plazos de protección para sus sectores económicos más sensibles, explica que la resistencia de varios países, sobre todo de Francia, hace imposible apresurar la marcha.

Por otro lado, parece haber un desacuerdo importante respecto de la elección del próximo titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cargo para el que Fernández postula al secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz y Bolsonaro, a su viceministro de Economía para Comercio Exterior y Asuntos Internacionales, Marcos Prado Troyjo.

(Nota publicada en Letra P).