Portugal avaló la heterodoxia de António Costa para salir de la crisis

El primer ministro de Portugal, el socialista Antonio Costa, ganó ayer las elecciones legislativas y continuará al mando de un país al que sacó de una grave crisis con una política económica heterodoxa y alejada de las recetas del Fondo Monetario Internacional.

Las proyecciones conocidas al cierre de esta edición lo dejaban apenas por debajo de la mayoría absoluta en el Parlamento de 230 miembros e indicaban que los portugueses incrementaron su margen de acción ya que no necesitaría pactar, como hasta ahora, con dos formaciones radicales -el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista- sino que le alcanzaría con hacerlo con una sola de ellas.

Un boca de urna de la emisora TVI le daba al Partido Socialista (PS) entre el 34,5% y el 38,5% de los votos, esto es 112 diputados, lo que dejaría a Costa a apenas 4 de la mayoría absoluta. Rezagados quedaban los socialdemócratas (conservadores) con entre 24,6 y 28,6% (68 a 78 diputados). En tanto, el Bloco, uno de sus socios actuales, quedaba tercero con 7,7 a 11,7% de los votos y entre 20 y 26 diputados; y el otro, la alianza de comunistas y ecologistas, sumaba entre 6 y 8% y 10 a 14 diputados.

Portugal fue uno de los símbolos de la crisis financiera internacional de 2009 al encabezar la sigla que agrupó a los países europeos considerados entonces al filo de tener que abandonar la zona del euro: PIGS (ese país, Italia, Grecia y España, de acuerdo con sus nombres en inglés).

La situación se hizo insostenible en abril de 2011, cuando debió acudir al FMI, el que conformó junto a la Unión Europea un préstamo de 78.000 millones de dólares que tenía como condición un impactante ajuste fiscal.

De un modo que no sorprende, esas políticas hundieron al país en una “trampa de austeridad”, en la cual cada vuelta de tuerca del ajuste generaba una profundización de la recesión y, contra lo que se buscaba, un incremento del rojo fiscal. Así, en 2014, cuando venció el plan de financiamiento, el agujero fiscal seguía rebelde en torno al 4,5% del PBI. Mientras, la deuda pública, cuyo aumento había desatado la crisis, permanecía por encima del 130% del Producto.

Igual que la Argentina, Portugal también votó en octubre de 2015, pero allí el “cambio” implicó un giro a la izquierda. El primer ministro saliente, el socialdemócrata (conservador) Pedro Passos Coelho, no logró formar mayoría en el Parlamento para continuar con el ajuste y el Partido Socialista pudo entonces entronizar a António Costa. Este, en lugar de buscar apoyos en el centro-derecha, se alió con el Bloco y con el PC y renegoció el acuerdo con el FMI.

El nuevo Gobierno revirtió algunas de las medidas de austeridad precedentes, como el recorte de las jubilaciones, y suavizó el impacto social de la restricción presupuestaria al enfocar el recorte del gasto en la infraestructura.

El encargado de aplicar la nueva orientación desde el Ministerio de Finanzas fue Mário Centeno, quien revirtió las privatizaciones de la aerolínea nacional y del transporte, incrementó el salario mínimo, retiró de los recortes a las jubilaciones y a los salarios en el Estado, restauró la reducción de la semana laboral a 35 horas en el sector público, eliminó impuestos a los salarios más bajos y, finalmente, concedió un amplio blanqueo fiscal.

La economía aceleró entonces su rebote. El magro crecimiento de 0,9% y 1,5% logrado por los conservadores en 2014 y 2015 dio lugar a un 2,7% en 2016. Con un crecimiento más robusto, el déficit fiscal cayó al 2,1% del PBI, lo que representó su menor nivel en más de 40 años y superó incluso las expectativas del Fondo.

En tanto, sin que Portugal pudiera acudir al recurso expeditivo de una devaluación por ser miembro de la eurozona, las exportaciones a la UE repuntaron un 10% y las que se dirigían fuera del bloque, un 20%. Buena parte de la bonanza se explicó por el auge del turismo.

Mientras, la desocupación bajó del 11,8% heredado al 7,4%. Y lo más espectacular: el país devolvió anticipadamente el préstamo del FMI y se liberó así de sus condicionalidades.

El modelo de Portugal es mirado de cerca por economistas argentinos y el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, lo elogió en su reciente visita a ese país.

Los portugueses decidieron ayer que Costa debe continuar, aunque el camino que queda por recorrer aún es arduo: la deuda sigue siendo muy alta y el retorno crecimiento, si bien representa un alivio, está lejos todavía de ser el soñado.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).

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