Fernández le mostró los dientes al FMI para marcar la cancha de la renegociación

En una de sus promocionadas charlas recientes, el presidente Mauricio Macri y el máximo favorito a sucederlo a partir del 10 de diciembre, Alberto Fernández, discreparon sobre a quién le correspondería iniciar el diálogo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para renegociar el acuerdo de Stand-by que, además de superado por los acontecimientos, es de imposible repago en las condiciones actuales. El candidato pidió que el mandatario saliente allane esa tarea imprescindible, pero este se negó. Dada esa situación, el duro comunicado el lunes por el Frente de Todos, emitido tras la reunión mantenida por el presidenciable y sus economistas con los enviados del organismo, es el modo establecer las líneas rojas para el diálogo que, de concretarse el triunfo peronista en octubre, comenzará incluso antes del recambio del 10 de diciembre, supo Letra P de fuentes del albertismo conocedoras de la situación.

Uno de los miembros del equipo económico de Todos le dijo a este portal que “Alberto no va a hacerse cargo de los errores económicos de este gobierno”. En tanto, un cercano asesor político del candidato añadió que “el Fondo y (Donald) Trump son corresponsables del endeudamiento que le va a quedar a la Argentina”.

La orden, sin embargo, es enfocar el fuego en el FMI, que será la contraparte formal de la conversión del Stand-by, que establece condiciones de repago imposibles, en un acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF). Eso permitiría diferir a entre cuatro años y medio a diez años amortizaciones que, según lo previsto hoy, suman 43.500 millones de dólares solamente entre 2022 y 2023.

El silencio de Trump sobre la Argentina desde las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) es entendido en el albertismo como un guiño positivo al que se responde del mismo modo, esto es sin hostilidades de ningún tipo. Cuando fructifiquen los contactos con la Casa Blanca, por ahora indirectos, llegará el momento de pedir su respaldo a la renegociación.

“Todo el diseño de políticas domésticas e internacionales va a depender de cómo se encare la cuestión de la deuda”, añadió la fuente política del Frente de Todos en el diálogo con Letra P, proyectando el inicio de una posible gestión peronista.

Si de marcar la cancha se trataba, el comunicado del lunes respondió a dos objetivos. Uno, satisfacer el común denominador de una alianza amplia que rodea al candidato, en la que pesan fuerte los sectores más refractarios a las recetas del Fondo. Dos, y fundamental, a resaltar los puntos más sensibles de la charla en la que, además de Fernández, participaron Alejandro Werner, Roberto Cardarelli y Trevor Alleyne, por el FMI, y Santiago Cafiero, Guillermo Nielsen y Cecilia Todesca Bocco por Todos.

Uno de ellos es que no se cumplió ninguno de los objetivos del Stand-by, esto es “recuperar el crecimiento de la economía, generar empleo para combatir la pobreza, reducir la inflación y lograr una trayectoria decreciente de la deuda pública”. Es más, añade, “todo empeoró desde la celebración de aquel acuerdo”.

El primer subtítulo traduce: el acuerdo ya no existe y es necesario cerrar uno nuevo.

Otro de esos puntos señala que “el candidato a Presidente de la Nación por el Frente de Todos reiteró su preocupación por el hecho de que los créditos otorgados por el FMI al Gobierno Nacional hayan sido utilizados, en gran parte, para financiar la salida de capitales. A la fecha, los desembolsos totales efectuados por el FMI suman un total de 44.500 millones de dólares aproximadamente y representan casi el 80% del préstamo total. De acuerdo con las cifras oficiales disponibles, entre junio de 2018 y julio de 2019, salieron del sistema 27.500 millones de dólares en concepto de formación de activos externos de libre disponibilidad (fuga de capitales argentinos), aproximadamente y 9.200 millones de dólares por inversiones extranjeras especulativas (reversión de inversiones de capitales golondrina). En total la salida neta de dólares supera los 36.600 millones de dólares, lo que representa más del 80% de los desembolsos recibidos hasta la fecha”.

“Como fuera advertido en la primera reunión del Frente de Todos con el staff del FMI realizada en junio de este año, el último desembolso ha sido íntegramente destinado a financiar la fuga. Este fenómeno constituye un incumplimiento flagrante a lo dispuesto por Artículo VI del Acta Constitutiva del organismo”, dispara el comunicado.

Segundo subtítulo: el organismo se mantuvo pasivo ante la violación de su propia institucionalidad, algo que apunta a generar en él un fuerte debate en momentos en que se produce la transición tras la salida de Christine Lagarde. El Fondo es un problema para la Argentina, pero esta, que recibió casi el 60% de la capacidad prestable de aquel, también es un problema para el organismo. La solución deberá ser conjunta y pactada.

Y, asimismo, surge un tercer mensaje: ante la preocupación por la sustentabilidad del nivel de reservas, una eventual administración de Fernández no tolerará que se siga produciendo un nivel de fuga semejante, con lo que busca que el Fondo ya se haga a la idea de habrá algún esquema de control al movimiento de capitales. Esto es público: en cada entrevista, el candidato recuerda como una política virtuosa el encaje del 30% que se estableció para los capitales especulativos que entraban al país en el mandato de Néstor Kirchner, que se sumaba la obligación del inversor de permanecer un año con su colocación en el país.

Una eventual administración de Alberto Fernández no tolerará que se siga produciendo un nivel de fuga de capitales como la actual.

Más adelante, el texto sostiene que “quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de poner fin y revertir la catástrofe social que hoy atraviesa a una porción cada vez mayor de la sociedad argentina. Para ello deberían arbitrar todos y cada uno de los medios y las políticas necesarias”.

Cuarta traducción: un eventual gobierno de Alberto Fernández reclamará un replanteo de políticas que permitan aliviar en el corto plazo las condiciones de un ajuste fiscal severo y, como dice el candidato, “volver a encender la economía”.

¿Pero cómo les cayó este intercambio áspero a los agentes del mercado?

El analista financiero Christian Buteler le dijo a Letra P que “el comunicado es parte de la estrategia que va a usar Alberto Fernández para renegociar con el FMI. La lectura es que si el Fondo tiene parte de la responsabilidad sobre esta situación, se busca que el futuro gobierno disponga de una posición más fuerte para encarar el diálogo”.

Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, dijo en diálogo con este medio que “el comunicado del Frente de Todos fija un posicionamiento del espacio ante el programa del FMI en vigencia. Al determinar el carácter de corresponsable del organismo en la crisis económica y al sostener que los recursos aportados por él sirvieron para financiar la fuga de capitales, Fernández fija el punto de arranque de la renegociación del acuerdo en términos muy diferentes a los actuales”.

“Es arriesgado tomar una posición pública tan agresiva. No conviene tirar mucho de la soga porque la Argentina está en una situación muy endeble y no es conveniente que las situación explote, ni para el gobierno actual ni para el próximo”, dijo Christian Buteler.

“La misión enviada por el FMI quedó en una situación sumamente incómoda ya que no parece encontrar escenarios de poder efectivo para negociar, atrapada entre un gobierno con dificultades para retener el poder y un ganador de las PASO que aún, paradójicamente, solo es un candidato”, añadió.

Dicho eso, Buteler introduce una advertencia. Para él, “es arriesgado tomar una posición pública tan agresiva. No conviene tirar mucho de la soga porque la Argentina está en una situación muy endeble y no es conveniente que las situación explote, ni para el gobierno actual ni para el próximo… y mucho menos para nosotros, que estamos en el medio, claro”.

La gran pregunta se hacen el Gobierno, la oposición y el mercado financiero es si, en las condiciones actuales, el Directorio del Fondo autorizará el desembolso del sexto y penúltimo tramo del Stand-by­ por 5.400 millones de dólares.

“No hacerlo pondría en riesgo el pago de compromisos por parte del Gobierno, pero también significaría un duro golpe para los técnicos del FMI”, cerró Reija.

La moneda está en el aire.

(Nota publicada en Letra P).