Mario Riorda: “La actual campaña confirma la preponderancia del factor ideológico”

“En el mundo occidental, el 90% de las campañas termina confirmando la tendencia previa. Hay un conjunto de elementos que funcionan como motivadores del voto, no solo el estímulo electoral y comunicacional, esto es lo que entendemos como “campaña”, le dijo a Letra P Mario Riorda, director de la Maestría de Comunicación Política de la Universidad Austral y presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE). De acuerdo con el especialista, en tanto oficialismo, Juntos por el Cambio tiene una ventaja casi natural en lo que hace a la organización del discurso preelectoral, lo que, en el caso argentino, se refuerza con el sesgo de muchos medios de comunicación. Esos y otros temas fueron parte de la entrevista que concedió a este medio.

-Las campañas de Alberto Fernández y Mauricio Macri parecen claramente enfocadas en sus temas de interés: la primera, con eje en la crisis económica; la segunda, con énfasis en valores. ¿Tiene la misma impresión?

-Sí, la oferta discursiva de cada una de ellas transparenta de modo explícito sus respectivas estrategias. A diferencia de cualquier gobierno promedio que intente la reelección, el actual oficialismo no puede apelar solamente a sus capacidades de gestión, porque los resultados han sido de negativos o regulares, lo que le generaría un nivel de apoyo sumamente discreto. Por eso apunta a un exceso de ideologización, especialmente para contrastar con su principal oponente. Se trata de un intento de ampliarse e incluir el voto desencantado que ve en el Gobierno el mal menor frente a uno mayor que podría representar la vuelta al pasado, según sus propios argumentos.

Por el contrario, el Frente de Todos trata de desideologizar parcialmente su postura, ampliando la esfera de inclusión de potenciales votantes hacia los electores desencantados, ubicados en el centro. El desencanto tiene que ver con la decepción con el gobierno de Cambiemos, mientras que la economía es el principal elemento de esa percepción negativa.

-Al considerar ambas campañas, el observador no especializado en comunicación política percibe una diferencia fuerte de organización a favor del oficialismo. ¿Es correcta esa mirada?

-Coordinar y orquestar las vocerías siempre es más sencillo para los oficialismos, sobre todo en el caso de un gobierno que, independientemente de los resultados, le ha prestado mucha atención a la comunicación. Por otro lado, la complejidad de los espacios opositores grandes genera múltiples centros tomadores de decisión, dados por sus principales candidatos, personas con liderazgos descollantes, núcleos internos visibles y hasta con la incorporación de nombres como nuevos socios o liderazgos regionales.

“El sesgo producto de los efectos de la polarización, que ubica a los medios como verdaderos actores políticos, no es ninguna novedad. Sí lo es que pierdan la sutileza, que traspasen la línea de la postura editorial para  actuar con un sesgo partidario”.

-¿Cómo definiría el rol de los medios de comunicación en esta campaña?

-La cobertura de los medios tiene dos tipos de sesgo. Por un lado, una enorme asimetría de la cobertura estratégica, que es la que considera la campaña como una carrera de caballos sustentada en planes y tácticas. Y, por el otro, la cobertura tres o cuatro veces menor dedicada al eje pragmático, racional o de propuestas que signifiquen una futura agenda de políticas públicas. Numerosos estudios de encuadre sustentan esta afirmación, que se da incluso en los principales medios del país.

“En el mundo occidental, el 90% de las campañas termina confirmando la tendencia previa”.

-Algunos medios parecieran jugar entonces un rol más político que periodístico.

-El sesgo producto de los efectos de la polarización, que ubica a los medios como verdaderos actores políticos, no es ninguna novedad. Sí lo es que pierdan la sutileza, que traspasen la línea de la postura editorial para  actuar con un sesgo partidario o ideológico en favor de alguno de los actores de modo explícito y constante, transversalmente, es decir en la mayor cantidad de noticias posible. Asimismo, el encuadre de los actores de la contienda presenta dos desviaciones típicas: una, la descripta del sesgo ideológico-partidario, y otra que tiene que ver con el historial reciente de los y las candidatas.

-¿Cuánto influyen, a tan poco tiempo de las PASO, los aciertos y errores de comunicación de los candidatos y el modo en que son amplificados o velados en las coberturas?

-En el mundo occidental, el 90% de las campañas termina confirmando la tendencia previa. Hay un conjunto de elementos que funcionan como motivadores del voto, no solo el estímulo electoral y comunicacional propiamente dicho, esto es lo que entendemos como “campaña”. En ese sentido, la actual termina reconfirmando el peso del factor ideológico, que no es excluyente, que no es único, pero que es preponderante en el comportamiento político argentino en esta etapa. Por eso, en general, la campaña se mueve entre márgenes muy discretos de electores, en el centro y en sus dos extremos, una tendencia que se profundizará en la primera vuelta, cuando la tercera fuerza, la cuarta y la quinta migrarán votos hacia los dos espacios principales.

(Nota publicada en Letra P).

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