Jubilaciones, Leliq y dólar: Fernández pateó el cable pelado de la campaña

“Vamos a dejar de pagar los intereses de Leliq que está pagando la Argentina todos los días”, dijo el precandidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, y pateó el avispero más sensible de la economía. De ese modo, según explicó el domingo a la noche en el programa El Destape, que se emite en Youtube, propuso financiar un incremento del 20% de las jubilaciones, una de las formas que permitirían, como afirma, “volver a encender la economía” que apagó el gobierno de Mauricio Macri.

Por si eso fuera poco, aseguró que el tipo de cambio está atrasado y que la Argentina necesita que esté más alto, en una suerte de homenaje póstumo a Guido Di Tella, quien en 1989, en el agitado crepúsculo de la administración de Raúl Alfonsín, avivó las llamas de la crisis al asegurar que el entonces candidato peronista Carlos Menem quería un dólar “recontra alto”.

Según analistas económicos consultados por Letra P, ambas definiciones del precandidato tocan el costado financiero más delicado de la campaña electoral: la posibilidad de una aceleración de la dolarización de carteras de inversión y del fin de la reciente paz cambiaria.

Mientras seguían las repercusiones, la cotización de la divisa subía pasado el mediodía más del 1% hasta $43,82 en el mercado mayorista y hasta $44,80 en el Banco Nación.

Esos dichos saltaron este lunes a las portadas de los principales medios y se convirtieron en un elemento caliente del debate a menos de dos semanas de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Algunos acusaron a Fernández de proponer un nuevo default, pero el propio presidenciable se encargó de negar ese extremo y de precisar sus dichos.

“Nunca dije eso”, le respondió al sitio de Internet de la revista Noticias. “Vamos a bajar la tasa de las Leliq, eso no tiene nada que ver con defaultear. La deuda por intereses de las Leliq equivale al presupuesto de un año de la provincia de Buenos Aires y a dos presupuestos de Santa Fe”, señaló, en tanto, en declaraciones a Radio 10.

Mientras, sus referentes económicos Matías Kulfas y Guillermo Nielsen también aseguraron que aquellas palabras fueron mal interpretadas.

¿Qué está en juego en realidad?

Las Leliq (Letras de Liquidez) son papeles de deuda que el Banco Central coloca entre los bancos a siete días de plazo con altas tasas. Pese a su reducción reciente, estas oscilan hoy en el 60%, un nivel muy elevado frente a proyecciones de inflación anual del orden del 40%. Tal es el costo de la precaria paz cambiaria en la que el oficialismo confía para que la sociedad le renueve el alquiler de la Casa Rosada por otros cuatro años.

Fernández acierta en que ese costo es exorbitante. Dado que el stock acumulado de Leliq, la versión 2.0 de las Lebac, asciende ya a 1,2 billones de pesos, las mencionadas tasas del 60% equivalen en términos anuales a intereses por 720 mil millones de pesos.

Sin embargo, las implicancias de sus dichos son serias y justifican que se hable tanto de la cuestión.

Por un lado, si en un eventual gobierno de Fernández un ahorro en el pago de intereses de esos instrumentos sirviera para costear un incremento de las jubilaciones, el Banco Central volvería a financiar al Tesoro, algo tajantemente prohibido en el marco del acuerdo en vigor con el Fondo Monetario Internacional (FMI). No hay otro modo lógico de vincular un pasivo de la autoridad monetaria con un gasto del Gobierno.

Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, le dijo a Letra P que “aunque ahora se desdiga, Alberto Fernández debería entender que los pesos no se reparten desde un avión y sin que eso genere daños colaterales”.

“Como los bancos destinan a la compra de Leliq el 80% de lo que captan en plazos fijos, el resultado es que estos se destruirían, con severas consecuencias sobre el dólar. ¿Será lo que dijo realmente una política? Si es así, debe saber que nada es gratis”, añadió.

Amílcar Collante, miembro del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur), explicó en diálogo con este portal que “es bastante irresponsable que el candidato que, según las distintas encuestas, está primero o segundo en intención de voto diga algo así. ¿Por qué? Porque las tasas de las Leliq que cobran los bancos explican  los rendimientos elevados de los plazos fijos. Si el Banco Central no pagara esos intereses, los bancos no podrían afrontar los rendimientos actuales de esas colocaciones”.

“Como los bancos destinan a la compra de Leliq el 80% de lo que captan en plazos fijos, el resultado es que estos se destruirían, con severas consecuencias sobre el dólar”, dijp Gustavo Neffa.

De ese modo, continuó el hombre del CeSur, “como los ahorristas tendrían menos rendimiento ‘mañana’, su alternativa debería ser no renovar hoy sus plazos fijos. Hay que recordar que el 70% de los depósitos a plazo fijo están a colocados a menos de 59 días, esto es a corto plazo. Y ahí entraría el juego tasa-dólar y se puede generar presión cambiaria”.

De acuerdo con Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, “las declaraciones de Alberto Fernández parecen guionadas por (Jaime) Durán Barba. Olvida que las Leliq no sos otra cosa que los plazos fijos de la población, incluidos los de los propios jubilados”.

“Anunciar eso es invitar a un desarme de plazos fijos y a un aumento de la dolarización. Si Fernández intentara avanzar en esa política, solo lograría aumentar la inestabilidad y generaría una suba del dólar, una aceleración de la inflación y una licuación del pretendido aumento de las jubilaciones”, aseveró.

“La única manera de desarmar las Leliq es crear condiciones para el aumento de la demanda de dinero. Todo lo contrario a lo propuesto por Fernández”, dijo Reija.

La cuestión de las Leliq se vincula con el aspecto cambiario y el propio Fernández se encargó de reforzar el mensaje al plantear la conveniencia de que el país tenga un dólar más alto que el actual, que si bien se disparó casi un 100% el año pasado, en los últimos meses quedó prácticamente fijo y hasta con tendencia a la baja, por lo que comenzó a ser erosionado por una inflación que sigue siendo muy alta.

“La única manera de desarmar las Leliq es crear condiciones para el aumento de la demanda de dinero”, dijo Gustavo Reija.

Hay dos bibliotecas sobre este punto. Por un lado están los que afirman, como el propio Fernández, que el actual superávit comercial es producto más de la recesión, a través del desplome de las importaciones, que de una dinámica exportadora vinculada a un tipo de cambio favorable.

En efecto, el comercio internacional del país al arrojó en junio por décimo mes consecutivo un saldo positivo, en ese caso de 1.061 millones de dólares. Así, el primer semestre cerró con un superávit de 5.589 millones de dólares. Con todo, la letra chica indica que las exportaciones de ese mes solo subieron un 1,9% y que el resultado se explica básicamente por la caída del 23,5% de las compras al exterior.

La otra biblioteca prioriza el mismo hecho del superávit y explica que las exportaciones suelen reaccionar de modo más lento que las importaciones al estímulo de un shock cambiario como el que registró el país meses atrás.

En ese sentido, Reija le dijo a Letra P que “la actual de paridad del dólar es adecuada para el equilibrio de la balanza comercial y, más allá de las incertidumbres políticas, pasadas las elecciones debería acompañar la tasa de inflación y la regeneración de la demanda de pesos en la economía”.

(Nota publicada en Letra P).

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