Argentina y España: un momento de “impasse” y planes para un nuevo comienzo

Cuando el rey de España, Felipe VI, y el presidente Mauricio Macri desayunen este martes en el Palacio San Martín con empresarios de ambos países, sobrarán las referencias a la buena relación y al apoyo de Madrid a un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, pero acaso también se escucharán algunos reparos a la seguridad jurídica en el país. El largo conflicto de Telefónica con Clarín es dado por cerrado en el Gobierno, pero ha dejado alguna secuela.

Estarán presentes representantes de compañías españolas de turismo, finanzas, banca, energía, infraestructura ligada a la industria petrolera, dragado, telecomunicaciones y autopistas. Nombres como los de Telefónica, Banco Santander, Banco BBVA, Iberia, Abertis, Mapfre, Naturgy, Prosegur, Indra y Santillana serán los más rutilantes.

En el Gobierno se sabe que la visita del monarca y de los empresarios sirve para sostener el pulso de la relación, pero se admite que la coyuntura económica y electoral no habilita grandes expectativas en materia de inversiones. Lo que más les interesa a los visitantes es saber de primera mano hacia dónde puede dirigirse la Argentina.

Felipe VI viene al país para participar desde el miércoles en el VIII Congreso de la Lengua Española que se celebrará en Córdoba, peo accedió a pasar antes por Buenos Aires en visita de Estado.

Se le reconoce en la Cancillería que haya tenido ese gesto, así como que haya extremado los límites del protocolo para que, en paralelo, lleguen empresarios de su país. Él, como jefe de Estado, no puede mostrarse implicado en gestiones económicas.

La Argentina vive en recesión y pendiente del dólar. Además, el proceso electoral que terminará en octubre-noviembre incrementa la incertidumbre. Con otro tipo de dramatismo, España ha pasado ya lo peor de su crisis y encara la recuperación, pero conflictos como el del separatismo catalán, el traumático reemplazo del conservador Mariano Rajoy por el socialista Pedro Sánchez y, más tarde, los avatares de este, también han mantenido a ese país distraído en sus temas internos.

En lo comercial, se le agradecen a España sus gestiones para que el país pudiera destrabar el ingreso de biodiésel al mercado europeo, ya zanjado. “Ese era un interés supremo para nosotros”, le dijo una fuente diplomática a Letra P. “España se puso la camiseta argentina frente a la Unión Europea”, añadió.

Por lo demás, la relación es considerada “madura” por ambas partes, por lo que el desafío pasa más que por esperar anuncios estruendosos por alumbrar una agenda de segunda generación.

El comercio debería generar más oportunidades… si es que la macroeconomía argentina alguna vez permite a las empresas y a potenciales clientes saber si se trata de una economía exportadora o importadora. En ese sentido, los casi 1.590 millones de dólares que España exportó a nuestro país el año pasado y los 1.400 millones que se enviaron desde aquí a ese destino parecen limitados para el tamaño de las economías y para el nivel de integración que han alcanzado en cuanto a inversiones.

Para la Argentina, la relación con España es una de las más especiales, cercanas y valiosas que tiene en el mundo. Que el gobierno socialista español haya removido las diferencias respecto de Venezuela y compartido con la Argentina el rechazo a Nicolás Maduro y el reconocimiento de Juan Guaidó despejó uno de los pocos puntos de fricción.

En lo económico, algo en lo que la Cancillería espera avanzar durante esta visita es en la organización de una reunión binacional de pequeñas y medianas  empresas. ¿Pero cuál es la causa de la inesperada vocación pyme del macrismo?

Por un lado, porque urge encontrarle un futuro a un sector que es el que más sufre la crisis dentro de la industria en general, la que de por sí la está pasando muy mal. De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad de las pequeñas y medianas industrias cayó en febrero un 6,1% interanual y un 4,2% en relación a enero, lo que supuso su décimo retroceso seguido.

Además, se registra que la envergadura y el acceso a financiamiento de una mediana empresa española son muy superiores a los de sus pares argentinas, por lo que se apuesta, en el futuro, a oxigenar la relación bilateral a través de una segunda ronda de inversiones y comercio. A ese objetivo apunta la reunión bilateral en proceso de planificación.

Más allá de ese capítulo novedoso, la apuesta argentina, incluso en mayor medida, es el turismo.

España es un país líder de ese sector a nivel mundial, con mucho para ofrecer como modelo y en términos de conectividad e inversión hotelera, entre otros segmentos.

Si la problematizada Argentina de hoy es poco apta para la recepción de inversiones, al menos se consignan la existencia de un tipo de cambio más competitivo que hace un año y, sobre todo, los avances recientes en conectividad aérea, cruciales para un país austral y alejado de los principales centros emisores.

Así, el incremento de los vuelos de Iberia entre Madrid y Buenos Aires, así como la apuesta creciente de AirEuropa a rutas nuevas como la que llega a la ciudad de Córdoba y la que desde junio alcanzará a Iguazú son hitos de un camino que se pretende ampliar.

La apuesta argentina al turismo será fuerte en los próximos años, si es que el país logra consolidar condiciones macroeconómicas (sobre todo cambiarias) que hagan que no se encarezca demasiado para los europeos. Se considera que el país tiene atractivos más que sobrados y que, a pesar de algunos recientes asaltos violentos contra algunos turistas, sigue mostrando estándares de seguridad superiores a los del gran competidor regional: Brasil.

Es conocida la voluntad de España de apostar a aquel mercado, no solo en turismo, pero se apuesta a que la comunidad lingüística que la une con la Argentina, más el resto de los factores mencionados, siga haciendo del país un destino más atractivo para las inversores. De hecho, se pondera que desde 2017 el país desplazó a su vecino como principal receptor de visitantes extra zona, con un estimado actual de 7 millones, “un 40% más que cuando se fue Cristina Kirchner”. Para 2020, el objetivo es de 9 millones de visitantes.

La apuesta argentina al turismo será fuerte en los próximos años y se espera que España sea una socia en su desarrollo.

“España recibe más de 80 millones de visitantes por año y está por desplazar a Francia como principal destino. Es mucho lo que nos puede aportar, sobre todo en conectividad y en el desarrollo de infraestructura”, se entusiasman en la Cancillería. La obsesión por el sector turístico pasa en buena medida, en que, a diferencia de la industria, cada vez más robotizada, permite una creación neta de puestos de trabajo, algo fundamental para un país que, resultado electoral mediante, se prepara para abrir más su economía y dar la pelea por la productividad.

Después de las pymes y el turismo, el de la infraestructura en general es siempre un tema de interés para el país, pero el modo en que naufragaron recientemente los proyectos de Participación Público Privada (PPP), con un riesgo país que subió por encima de las nubes, es la mejor muestra de que para eso habrá que esperar.

Lo urgente es que la Argentina ponga, de una vez por todas, sus asuntos en orden. Además, que se sepa qué clase de gobierno liderará este país desde el 10 de diciembre. Todos estos planes están atados a la a esta altura incierta continuidad de Cambiemos,

Por el momento, más que nada, entre el país y España se trata de no perder la cercanía y de pensar un nuevo comienzo.

(Nota publicada en Letra P).