Macri respira: el mercado aún ve margen para dólar quieto y tasas en baja

Más allá de las penurias de la economía real, con el derrumbe interanual de la industria del 14,7% en diciembre como el indicador más reciente, el clima financiero le sigue sonriendo al gobierno de Mauricio Macri, con un dólar que sigue sin dar indicios de tensión y con tasas de interés que toman una curva descendente cada vez más pronunciada. Ahora bien, ¿es sostenible este “veranito” virtuoso o encontrará su propio límite en el delicado equilibrio en el comportamiento de inversores, que, si no hallan lo que buscan en las encuestas de las próximas semanas y meses, podrían olvidarse otra vez del peso y volver a apostar al billete verde?

Este miércoles, la rueda siguió girando. El Banco Central volvió a sumar 75 millones de dólares a sus reservas, pero si bien esas compras provocaron un leve rebote de la divisa, la cotización seguía por debajo de la zona de no intervención. Sin nubarrones a la vista.

En tanto, la entidad que conduce Guido Sandleris siguió bajando las tasas de interés de referencia: las de las Leliq (Letras de Liquidez que el coloca entre bancos a una semana de plazo) cayeron una vez más, ahora 120 puntos básicos, perforaron la barrera del 50% y quedaron en 48,824% promedio. Se trata de un nivel todavía muy elevado, pero en clara reducción e incomparable con los rendimientos de más del 70% de octubre último.

Mientras las empresas ruegan porque la baja del costo del dinero se acelere y les dé aire para financiarse y producir, los inversores financieros juegan con alegría al carry trade (la apuesta a la tasa para hacer ganancias de corto plazo frente a un dólar planchado). Una economía real en franco declive y un llamativo auge financiero conviven en este momento fluido de la economía nacional.

¿Estamos, entonces, ante una tendencia a plazo fijo o de más larga duración?

Economistas consultados por Letra P coincidieron en que hay todavía margen para que las tasas se ubiquen más abajo sin que eso vuelque otra vez a los inversores peligrosamente hacia el dólar.

Christian Buteler dijo que “no me canso de remarcar que esta baja del dólar se da en un contexto en el que todas las monedas están subiendo. De hecho, en lo que va del año, el dólar bajó más en Brasil, en Colombia, en Chile y en Perú que acá, y eso que esos países no han tenido un 100% de suba como tuvimos nosotros el año pasado”.

Así, “mientras el dólar siga bajando a nivel internacional y el Banco Central siga emitiendo pesos para comprarlos, la tasa puede aflojar un poco más. No los veinte puntos que lleva hasta ahora, pero sí puede llegar a ubicarse todavía unos cuantos puntos más abajo”, arriesgó.

La explicación de esta tendencia radica en que “cuando compra dólares, el Central emite pesos que incrementan la base monetaria. Entonces, como no hay una demanda creciente en términos de crédito, por ejemplo, la presión sobre los pesos que hay que retirar es menor. A los bancos, de ese modo, les sobran pesos y los colocan a menor tasa”, explicó Buteler.

“Hasta ahora, en parte por las condiciones internacionales, el mercado está pidiendo menos tasa real en la medida en que la volatilidad del dólar es menor”, acordó Matías Roig, director de Portfolio Personal Inversiones. “Creo que hasta el 45% podría ir, pero ahí se debería estabilizar”, estimó.

Para Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, “queda margen para que la tasa siga bajando porque todavía es extraordinariamente alta. Eso queda claro con los intentos del Banco Central, ya sea levantando de 50 a 75 millones de dólares sus compras diarias como bajando las tasas de forma agresiva desde fines de enero, lo que se suma a la reducción anterior”.

Que las Leliq siguen pagando más que lo suficiente para evitar nuevas “turbulencias” cambiarias queda claro cuando se observa que “la tasa de interés de referencia para el mercado, que es la de las Lecap (Letras de Capitalización, en pesos), está cortando por debajo del 50% y está operando en la zona del 46% en el tramo medio”, explicó. “Obviamente, los plazos fijos están pagando más porque las entidades pueden darse ese lujo por el rendimiento altísimo de las Leliq”, completó el argumento.

“El margen para reducir la tasa va a existir mientras persista la afluencia de dólares para hacer carry y el tipo de cambio no reaccione. Obviamente, el Central va a tener que ser cuidadoso para que no se dispare, pero como está por debajo de la cota inferior de la zona (de no intervención), tranquilamente puede seguir bajándola”.

Roig enumeró los factores que, además de la bicicleta financiera, hacen que el dólar siga deprimido.

“La balanza comercial deja hoy cerca de 1.000 millones de dólares por mes, porque el ajuste de las cuentas externas fue fuerte después de la suba del tipo de cambio. Y, por estacionalidad, todavía deberían sobrar dólares del campo. Por último, la compra de dólares por parte del Banco Central automáticamente produce más presión a la baja en el tipo de cambio al haber más pesos disponibles”, le dijo a Letra P.

“Todo eso explica el actual círculo virtuoso. Para nosotros, todavía hay espacio para un dólar tranquilo y tasas en baja. No creo que al ritmo de las últimas semanas, pero el dólar debería seguir calmo”, continuó.

Sin embargo, la cadena de la felicidad puede encontrar límites.

Según Matías Roig, “una clave va a ser cuando el mercado se empiece a preocupar por las encuestas y vuelva a demandar más tasa real” para no dolarizar carteras. “Va a llegar un punto en el que van a tener que empezar a bajar las expectativas de inflación para que siga bajando la tasa”, siguió.

Conviene detenerse en este punto, el de la suba de los precios. Todo lo que está ocurriendo, si bien es positivo, “tiene un costado negativo en lo que hace a la inflación. Si se emiten pesos, en un contexto de tarifas que suben todos los meses, la reducción de la inflación va a ser mucho menor que la que todos queremos y que la que proyecta el Gobierno”, dijo Buteler. Para el mercado, orillará este año el 30%, mientras que en el Presupuesto está estimada en un 23%.

Así, el analista dejó planteada una pregunta picante: “¿El Banco Central realmente quiere dar esa pelea por la inflación o ya se resignó a que sea un poco más alta a cambio de que la actividad no caiga tanto en un año electoral?”.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), dejó otro punto de vista en su diálogo con este portal. “Mientras los bancos tomen plazos fijos y suscriban Leliq, la tasa puede seguir bajando. La variable de ajuste es esa”.

“Ahora el desafío es otro. Para que el círculo siga girando, con el nivel de tasas actuales y el nuevo esquema de encajes, los bancos necesariamente tienen que empezar a captar plazos fijos, es decir liquidez, a más largo plazo que treinta días… Noventa días o más sería lo óptimo, porque no tienen encajes y pueden poner todo en Leliq. La competencia entre bancos se va a ubicar en ese segmento”, continuó.

Para Ziccarelli, “si todo eso funciona, no veo que haya mayor presión sobre el dólar, incluso con la tasa bajando. Pero, como siempre, eso dependerá de que no cambie nada en el mercado internacional y de que, como dije, no se empiecen a dar vuelta los plazos fijos en pesos”.

Palabras más, palabras menos, que la gente no se ponga tensa y empiece a dolarizar carteras. Esto nos devuelve al principio: habrá que prestar atención a si la economía real empieza a pegar la vuelta, como espera el Gobierno, justo antes del tramo caliente ciclo electoral y a qué respuesta de la sociedad muestran las encuestas.

Todo es precario en la Argentina de hoy. Especialmente la paz.

(Nota publicada en Letra P).

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