Las 6 claves que dirimirán la pelea a todo o nada entre Maduro y Guaidó

Desde la jura, el 10 de enero último, de su segundo mandato, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha quedado envuelto en un vendaval de reacciones locales e internacionales que amenaza con barrer no solo su gobierno sino también veinte años de hegemonía chavista. Mientras tanto, su enemigo político, el titular de la Asamblea Nacional (AN) y presidente encargado proclamado por ésta, Juan Guaidó, no deja de sumar apoyos internacionales de importancia, pero no logra desencadenar la insurrección civil y militar que necesita para definir el pleito a favor de la oposición. ¿Hacia dónde va Venezuela?

Las siguientes son las claves que determinarán el desenlace de la puja política dramática desatada en ese país.

1. La primacía del factor militar. Desde el inicio de esta nueva fase de la crisis política e institucional, Maduro recorre los cuarteles para asegurarse la fidelidad de la Fuerza Armada Nacional… ¿Bolivariana? Mientras, las declaraciones de Guaidó y los demás líderes antichavistas buscan encender la chispa de una división de la FANB, prédica que se hace explícita en la calle en cada manifestación opositora y ahora, en el reclamo de que sus miembros dejen fluir dentro del país la ayuda humanitaria que decidieron enviar Estados Unidos (por 20 millones de dólares), Canadá (por 40 millones) y la Unión Europea (cinco millones más). Sin embargo, por el momento no parecen haber logrado más que la defección del general de la Fuerza Aérea Francisco Esteban Yánez Rodríguez.

Mientras, la cuestión de la ayuda humanitaria se prueba irritante: Guaidó la presenta como imperiosa ante el estado de necesidad de una población estragada por la hiperinflación y a escasez, pero Maduro la describe como la cabecera de playa de una intervención militar externa a través de la creación de zonas de ayuda en puestos de frontera en Colombia y Brasil. Por esa razón la actitud castrense es vital y por eso mismo la UE aclaró que su aporte no se vehiculizará de ese modo sino a través de una oficina en Caracas, algo para lo cual deberá resolver el problema de obtener el aval de un gobierno al que sus miembros más importantes dejaron de reconocer.

2. Primeros movimientos de mediación. La UE, los pro-Guaidó gobiernos de Ecuador y Costa Rica, el pro-Maduro de Bolivia y los “equidistantes” de Uruguay y México intentarán desde este jueves evaluar las posibilidades de una gestión diplomática para acercar a las partes. La heterogeneidad de posiciones es la carta fuerte de este “grupo de contacto” para hacerse aceptable a ambos bandos, pero la posibilidad de que por eso mismo muestren problemas de coordinación y la propia intensidad del enfrentamiento marcan sus límites.

Ante esa incertidumbre, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, anunció que no se sumará a la iniciativa para reservarse un eventual rol como mediador más adelante. Y, en la misma línea, Maduro acudió por carta al papa Francisco, según se reveló el lunes, para pedirle “su mejor esfuerzo, su voluntad para ayudarnos en el camino del diálogo”.

La pregunta es si el pontífice argentino es o no un mediador viable, cosa que la diplomacia vaticana evalúa en estas mismas horas, después de que Pietro Parolin, secretario de Estado y ex nuncio apostólico en Venezuela, diera un acuse de recibo público en el que evitó mayores comentarios. En el vuelo de regreso de Emiratos Árabes Unidos, el propio Francisco dio este martes un paso más allá. “Veremos qué se puede hacer”, dijo.

Jorge Bergoglio matizó su aparente voluntad de actuar con una mala experiencia anterior, de la que “salió solo un ratoncito, humo”, según señaló. “Para que se haga una mediación, es necesaria la voluntad de ambas partes, ambas tienen que pedirla”, explicó, dando cuenta de la consciencia de que su figura puede ser resistida por los opositores.

Al revés que la propia Iglesia católica venezolana, Francisco se ha cuidado de no mostrarse como un enemigo del chavismo, lo que a priori buscaba preservarlo para ese rol. Sin embargo, la ambigüedad de sus declaraciones sobre Venezuela le ha sido reprochada amargamente desde hace tiempo por los antichavistas de Venezuela y del exterior, lo que podría dar por tierra con una eventual gestión de buenos oficios. Sus últimos dichos confirman que su voluntad de involucrarse persiste, pero que avanzará paso a paso para asegurarse de que una gestión resulte viable.

Mientras las partes en conflicto crean que pueden volcar a su favor el sector militar, los incentivos para una salida negociada no serán suficientes. Si entienden, en cambio, que el desenlace no será inmediato y que no tienen garantías de éxito, esa posibilidad ganará fuerza.

3. La jugada extrema: la intervención militar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la evocó el domingo en una entrevista con el canal CBS, al afirmar, más claramente que nunca, que la carta bélica “es una opción, está allí”.

Para el chavismo, la proclamada ayuda humanitaria no sería más que un caballo de Troya para generar zonas sin control de Caracas en las fronteras. En ese sentido, el diario español ABC dijo que la Casa Blanca pretende utilizar tres corredores fronterizos (desde Colombia, Brasil y el Caribe) para hacerla llegar. Según atribuyó a una fuente de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el cargamento llegará por mar y ya se está trabajando en “planes de contingencia” ante el previsible rechazo del chavismo. ¿Esos “planes de contingencia” se vincularán con la anotación de “5.000 soldados a Colombia” que el asesor de Seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, mostró de modo aparentemente descuidado durante una conferencia de prensa?

(FOTO: The Washington Post).

Sin embargo, la opción de la intervención externa parece poco probable a esta altura, entre otras cosas, porque convertiría parte del apoyo internacional (sobre todo regional) a Guaidó en rechazo y, a su vez, rechazos a éste como los de Rusia y China en acciones peligrosas.

4. El recurso de las sanciones. Lo que anunció Estados Unidos es mucho más que un congelamiento de activos por 7.500 millones de dólares y la exigencia de que las compras de petróleo a PDVSA sean pagadas en cuentas que quedarán inmovilizadas en aquel país. Es, en los hechos, un embargo petrolero en toda la regla que privará al chavismo del 40% de sus exportaciones de crudo, esto es de 11.000 millones de dólares anuales imprescindibles para evitar que el drama económico derive directamente en caos.

En ese sentido, se ha informado que una flota que lleva siete millones de barriles de petróleo venezolano quedó varada en el golfo de México mientras los compradores estadounidenses evalúan qué hacer y a quién se lo deberían pagar.

Mientras, el chavismo busca triangular y vender sus reservas de oro, de modo de hacerse de las divisas que le permitan seguir importando bienes de consumo básicos por el mayor tiempo posible. El tiempo, por poco que se pueda comprar, es, para el régimen, justamente oro.

El instrumento de las sanciones petroleras de Estados Unidos es, al parecer, demoledor y solo podría ser contrarrestado parcialmente con una apuesta todavía mayor de Rusia y China al vínculo con el régimen.

El chavismo busca triangular y vender sus reservas de oro, de modo de hacerse de las divisas que le permitan seguir importando bienes de consumo básicos. El tiempo, por poco que se pueda comprar, es para el régimen, justamente oro.

5. Los alineamientos internacionales. El lunes, varios países europeos liderados por Francia, Alemania, el Reino Unido y España reconocieron a Guaidó como autoridad legítima después de que Maduro no atendiera su ultimátum de convocar a elecciones presidenciales. Al contrario, el chavista dijo que, si va a haber elecciones anticipadas, serán para renovar la Asamblea Nacional, un intento de desactivar el poder remanente de ese legislativo opositor.

El crecimiento del respaldo internacional contribuye a que el Gobierno mantenga a su Poder Judicial con el bozal puesto, que ya amagó con ir contra el opositor, a quien le tiene por ahora prohibido salir del país. Además, la suma de apoyos al joven titular de la AN puede terminar por cerrarle al país más mercados, tanto de exportación como de importación. Pero ésa es una pelea de, al menos, mediano plazo que seguirá haciendo de Venezuela el campo de una batalla indirecta entre potencias al mejor estilo de la Guerra Fría.

6. Una cuestión de plazos. La situación del chavismo luce crítica, más por las sanciones estadounidenses que por lo que dice la calle. La oposición se seguirá movilizando, pero el régimen todavía mantiene sectores que lo apoyan de modo militante. La interna militar, en tanto, es todo un albur. Hace pocas semanas, The Washington Post dijo que el poderoso ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, le había sugerido a Maduro la posibilidad de que dé un paso al costado. Observadores venezolanos que miran desde la oposición el humor de los militares le dijeron a Letra P que la versión no parece muy probable. La cuestión quedó, sin embargo, flotando.

¿Habrá espacio para una tercera vía, diferente del triunfo sin atenuantes de Maduro o de Guaidó, algo así como un golpe dentro del chavismo?

(Nota publicada en Letra P).

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