Sandleris tantea una baja de tasas para aliviar la mega recesión

El 7 de septiembre del año pasado, cuando se aprestaba a cumplir tres meses al frente del Banco Central, Luis Caputo decía que “una tasa de 60% no es sostenible (…) No va a ser esta la tasa de mediano y largo plazo. Es una tasa de crisis, de tormenta, producto de la coyuntura que estamos viviendo”. Así como tal vez no imaginaba que apenas dos semanas después terminaría eyectado de su sillón, tampoco creía que el precio del dinero se mantendría en esos niveles exorbitantes cinco meses después. Su sucesor en ese cargo caliente, Guido Sandleris, ensaya ahora un cauteloso desmonte de dicha política, haciendo equilibrio entre las exigencias de emisión monetaria cero del Fondo Monetario Internacional (FMI), el cuidado que exige el dólar en un año electoral, la necesidad de darle aire a una economía en coma profundo y la urgencia de las empresas de aligerar la cadena de pagos y aliviar sus costos financieros. ¿Lo logrará?

En la rueda del martes, el Banco Central sorprendió al ofertar Letras de Liquidez (Leliq, los instrumentos a 7 días de plazo que coloca entre bancos para regular el dinero circulante) por $ 150.000 millones, muy por debajo de los vencimientos de $ 198.200 de la jornada. El resultado disparó consecuencias en varias direcciones: la tasa registró su mayor caída en casi dos meses, 68 puntos básicos, a 55,64%; el dinero que quedó liberado fue en parte al dólar, haciéndolo escalar 68 centavos hasta $ 38,60 en el Banco Nación y ayudando al Central a acercarlo al piso de la zona de no intervención. En el medio, nuevas compras, siempre con el tope autoimpuesto de 50 millones de dólares, le permitieron seguir engrosando las reservas.

Amílcar Collante, del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur) detalló una modificación de método en las licitaciones de Leliq, importante por sus efectos. “El Banco Central ahora anuncia cuánto va a licitar y después el mercado fija la tasa. Entonces, al conocerse eso de antemano, se sabe si va a contraer o a expandir la cantidad de dinero”, le dijo a Letra P.

“Esto hace que algunos bancos se apresuren a ofrecer una tasa más baja para sacar ventaja en la competencia por esos papeles”, agregó.

“Como en enero venía sobrecumpliendo la meta, en los últimos días licitó por debajo de los vencimientos, expandiendo la cantidad de dinero.  Indirectamente, eso lleva a alguna reacción del dólar, aunque hay que destacar que sigue por debajo de la banda, lo que lo habilita a seguir comprando dólares”, cerró Collante.

Este miércoles, sin embargo, pisó otra vez el freno, para que el mercado no tome lo hecho en la víspera como una decisión de relajar. Así, licitó $ 160.000 millones en Leliq contra vencimientos de $ 155.727 millones. ¿Cuál es entonces la estrategia?

Matías Roig, director de Portfolio Personal Inversiones, le explicó a Letra P que “el Banco Central venía sobrecumpliendo la meta (monetaria) y tiene espacio para una baja de la tasa. De cualquier modo, se nota que está tanteando el efecto de eso sobre el dólar”.

Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, señaló, por su parte, que “las tasas de las Leliq quedaron muy altas. Hablamos de un instrumento de política monetaria que el Banco Central va a manejar a su antojo, con lo cual cuando veamos movimientos bruscos es porque, puertas adentro, el Copom (Comité de Política Monetaria) tomó alguna decisión. Esa decisión en diciembre fue mantener la tasa sin variaciones, e incluso subirlas un poquito; en enero pasó por bajarlas de nuevo, continuando lo que se había visto hasta fines de noviembre. ¿Por qué? Por la entrada masiva de capitales, que facilita esa reducción de tasas, y por la apreciación del tipo de cambio (baja del dólar)”.

¿Cuán altas son las tasas de las Leliq o, dicho en otros términos, cuál sería un nivel razonable, compatible con la vida humana?

Alejandro Henke, director de Proficio Investment y ex director del Banco Central, resaltó la diferencia que va del más de 55% que pagan las Leliq y la inflación esperada para el año del orden del 30%. “La diferencia es exorbitante”, dijo, aunque entendiendo el contexto complejo del que viene la economía.

Neffa, por su parte, citó en el diálogo con este portal dos parámetros. “Uno, los cortes de las últimas Letras de Capitalización (Lecap) en pesos, en torno al 40%, con la más larga por debajo de eso; y dos, la tasa de los plazos fijos que están sensiblemente más abajo, entre el 43 y el 47%”.

“Por esos motivos, no me sorprendería ver bajas adicionales en la tasa de interés”, arriesgó.

La estrategia del paso a paso, a lo Mostaza Merlo, le está rindiendo buenos frutos a Sandleris. Restableció en buena medida la credibilidad del BCRA ante el mercado, el dólar siguió tranquilo, la meta monetaria se cumplió y en enero las tasas bajaron en la medida de lo prudente de 60 a 55% y las reservas se reforzaron en unos 500 millones de dólares.

Pero no todo es habilidad propia. “La tendencia a la baja del dólar también responde al contexto internacional, con el real brasileño que se sigue apreciando y con una lectura de que la Reserva Federal de Estados Unidos dejaría de subir la tasa de interés, lo que da aire a los mercados emergentes y le permite a la Argentina agarrar el rebote a pesar de sus problemas internos y de coyuntura”, recordó el hombre del CeSur.

Ahora bien, ¿qué nos deparará el futuro en materia de tasas?

“Como en febrero vamos a estar un poco más pasados en base monetaria por esta emisión de fin de enero, el Banco Central va a tener que contraer. Ahora la pregunta es si esa contracción va a requerir una tasa mayor, igual o menor”, señaló Collante.

Y da su respuesta. “Como la tasa sigue siendo alta, creo que, si sigue todo igual y no se produce ninguna turbulencia externa, van a poder ir contrayendo la base monetaria para ubicarla dentro del objetivo y, a la vez, seguir requiriendo tasas menores”, dijo.

“Febrero va a ser un mes interesante para ver ese test y comprobar hasta dónde puede bajar la tasa y en qué punto se acomoda el dólar”, amplió.

Roig no se olvidó de dólar.

“habrá que estar atentos a lo que va a decidir el próximo Copom en lo que hace a cuántos dólares se van a comprar en lo sucesivo. Seguramente van a ser cautelosos, pero si el flujo de capitales hacia los mercados emergentes sigue siendo favorable, creo que puede aumentar de los 50 millones de dólares actuales a 75 o 100 millones”.

¿Seguirá girando la rueda de la fortuna?

(Nota publicada en Letra P).

Anuncios