El mercado ve débil a la oposición, apuesta a Macri y prolonga su “veranito”

El Banco Central volvió a comprar 50 millones de dólares este lunes, pero la cotización de la divisa siguió por debajo del piso de la zona de no intervención. Las acciones operaron en baja, pero vienen ganando más de un 13% en el año y el riesgo país, si bien sigue elevado, alienta con sus 678 puntos básicos de media rueda, muy inferiores a los 829 del 27 de diciembre. En el inicio de un año electoral clave para el rumbo del país, esa recuperación de los indicadores sorprende si se tiene en cuenta que las últimas estadísticas sobre la economía real han sido peores que lo esperado, con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayendo a un 7,5% interanual en noviembre, el peor resultado desde 2008. ¿Qué observa el mercado para mantener ese “veranito” financiero? ¿Por qué se muestra inmune al riesgo de que “su” presidente, Mauricio Macri, vea comprometida su reelección?

Por un lado, hay que aclarar que la bonanza tiene origen externo y que beneficia a todos los mercados emergentes. Sin embargo, el argentino es uno de los que más lo está aprovechando, con el peso mostrándose como una de las monedas más fortalecidas en las últimas semanas.

“La mejora se da a nivel mundial, pero es lógico que nosotros recibamos un poco más de esa suba porque, cuando se producen bajas, también nos afectan más”, le dijo a Letra P el analista financiero Christian Buteler.

Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, está entre quienes privilegian el componente externo de la tendencia.

“Más del 60% de lo que está pasando con los activos argentinos, este veranito en el que entran dólares y se refuerza el peso, tiene que ver con el contexto internacional, dado por la posibilidad de que la Reserva Federal no suba las tasas de interés este año y por un mayor apetito por los mercados emergentes. Si uno observa esos flujos, estamos en un récord en once meses y casi en los máximos de comienzos de 2008”, señaló ante la consulta de este medio.

“Esto fue, al menos, hasta el viernes; hoy (por el lunes) se están viendo unos cambios importantes”, advirtió.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), suma un elemento. “Lo financiero acompaña y el mundo empuja, es cierto. El arranque de año fue muy bueno para los emergentes. Pero creo que esta buena performance es también el rebote del diciembre feroz que tuvimos”, estimó.

No deja de ser curioso que el mercado esté confiado en momentos en que el rebote de la imagen de Macri en noviembre se diluyó entre diciembre y enero. Según una encuesta de Gustavo Córdoba & Asociados, la ponderación positiva sobre el Presidente alcanza este mes a un 31,6%, mientras que la negativa se eleva al 61,5%.

En ese estudio, los escenarios de balotaje con Cristina Kirchner (33,4% a 29,1% a favor de la ex presidenta), con Sergio Massa (27,4% a 25,2% con Macri arriba), Roberto Lavagna (que se impondría por 31% a 25,8%) y otros referentes opositores no le da ninguna garantía a Cambiemos. Otros sondeos arrojan resultados similares.

Pese a eso, leyendo el sentimiento del mercado, Buteler entiende que lo que pesa es que “no se observa una fuerza opositora que esté marcando la diferencia, que encolumne a todos. No importa quién sea, si es Cristina u otro. Y eso favorece al Gobierno”.

“Al panorama político interno todavía lo pondría en segundo plano. Al no haber definiciones en la oposición, el tiempo juega a favor del Gobierno.”, coincidió Ziccarelli.

Consultado por Letra P, Gabriel Rubinstein estimó que “por un lado, es temprano” para que lo electoral pese decisivamente. Para este economista, también resultan primordiales las percepciones que genera la oposición.

“Ayudaron la aparición de Lavagna, la sensación de que el peronismo federal va a jugar por su cuenta y que no es muy probable un acuerdo con el kirchnerismo”, dijo.

En definitiva, “lo que se acentuó en las últimas semanas es la sensación de que Cristina no va a poder ganar, al revés de lo que se temía un tiempo atrás. Puede mejorar (en las encuestas), pero la idea de los inversores es que sus posibilidades de volver al poder son del 20 al 25%”, agregó.

De hecho, se establece un juego de ida y vuelta. “Este veranito (financiero) ayuda a limitar las posibilidades de Cristina, porque solo una crisis podría hacer que gane. Todo eso arma un feedback positivo entre la política y la economía”, continuó Rubinstein.

De acuerdo con Buteler, “las elecciones todavía no están en los precios (de los activos financieros), pero no creo que falte mucho para que eso pase. La incertidumbre en algún momento va a llegar y en los mercados la vamos a ver sobre todo en el de bonos y en el de cambio”.

La cautela del Banco Central para reducir las tasas de interés, hecha explícita la semana pasada por presidente del Banco Central, Guido Sandleris, demuestra que el Gobierno sabe que los próximos meses pueden hacérseles cuesta arriba.

“Hay consciencia de los riesgos que se enfrentan y por eso están tratando de acumular municiones para el caso de que haya una incertidumbre electoral importante, aunque no se sabe muy bien si le van a alcanzar. Por ejemplo, se estima que el Banco Central está comprando dólares a futuro y, si lo sigue haciendo por varios meses, en caso de que se produzca una corrida hacia junio, julio, agosto o septiembre, la posibilidad de salir a venderlos ayudaría a descomprimir”, explicó Rubinstein.

Para el especialista, “un test muy importante, que se debería dar en junio o julio, que es la renovación de Letras del Tesoro (en dólares), cuyo vencimiento ya caería después de las elecciones. Ahora se está renovando el 100% de las Letes, pero si hubiera una incertidumbre electoral significativa, es decir si no se supiera si gana Macri o no, habría que ver la reacción de esos tenedores, que se asustan ante la posibilidad de que surja un gobierno peronista que las quiera reestructurar”.

(Nota publicada en Letra P).

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