¿El Gobierno vuelve a las andadas con “la plata de los jubilados”?

Los recientes préstamos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) a provincias llevan una vez más a poner la lupa sobre el manejo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), esto es el dinero acumulado durante el período de las AFJP que fue recuperado con la reestatización del sistema en 2008 y que garantiza el pago futuro de las jubilaciones.

Ante la consulta de Letra P, en el Gobierno aclararon que, al revés de lo que se ha afirmado en algunos artículos, dichos préstamos no apuntan a financiar rojos fiscales provinciales ni el gasto por la devolución de servicios de transporte y distribución eléctrica a la provincia de Buenos Aires sino que son fruto del acuerdo fiscal que se firmó en 2016 para la devolución del 15% de la coparticipación federal que la Nación había retenido indebidamente desde 1992 para financiar, justamente, a la ANSES. Menos San Luis, Córdoba y Santa Fe, el resto de los distritos sellaron ese acuerdo con la Nación. Lo que el mercado pone bajo la lupa es a qué tasa está prestando dinero el organismo que conduce Emilio Basavilbaso.

Dicho pacto contemplaba un mix de devolución gradual en efectivo y de préstamos subsidiados del FGS. En 2016, la proporción era de 3% de devolución en plata y 6% de préstamo; en 2017, 6% y 3% respectivamente; el año pasado, 9% y 3%; este año 12% y 3%; y en 2020, el año final, 15% y 0%.

Por ejemplo, el principal distrito del país, la provincia de Buenos Aires, recibió el último jueves un giro de la ANSES por $ 10.085 millones, pagaderos en cuatro años y con una tasa de interés del 12%. A nivel oficial aclararon, para despejar sospechas de favoritismo preelectoral, que “el monto es proporcional a la coparticipación que recibe cada provincia, por lo que en el caso de la de Buenos Aires es un porcentaje muy inferior al que aporta”.

“Los intereses” de dichos préstamos “no se capitalizarán y se devengarán a partir del día de cada desembolso. Se pagarán semestralmente y se calcularán con la tasa Badlar (que remunera los depósitos bancarios superiores a 1 millón de pesos), menos el subsidio necesario otorgado por el Tesoro Nacional para que la tasa resultante neta alcance el quince por ciento (15%) anual vencida para los años 2016 y 2017, y del 12% anual vencida para 2018 y 2019”, explicaron a nivel oficial.

“Claramente hay un subsidio, porque hay una restitución de dinero indebidamente retenido. De hecho, en 2016 las tasas pactadas eran inferiores a las de mercado”, reconocieron en el Gobierno.

En síntesis: hay un subsidio, pero la diferencia entre el mencionado 12% que pagan los tomadores y el cerca de 46% que al día de hoy retribuye la tasa Badlar “la subsidia es el Tesoro Nacional. Las provincias pagan el 12%, pero la ANSES no percibe eso sino una muy superior”, le explicaron a este portal en el organismo.

Economistas de distintas tendencias cuestionan el negocio por considerar que está por debajo de lo que hoy justifica el mercado. Así las cosas, ¿qué análisis hacen desde el ángulo financiero?

El economista Christian Buteler es uno de los críticos y compara las condiciones mencionadas con una situación en la que “la tasa de política económica es del 56% y el call (de préstamos interbancarios) es del 54%”.

Desde otra óptica, Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), le dijo a Letra P que “es todo lo que está mal, más a sabiendas de que se pasaron ocho años diciendo que el gobierno anterior hacía todo ‘con la plata de los jubilados’”.

Sin embargo, dado que los préstamos de la ANSES a las provincias se realizan en virtud del mencionado pacto fiscal, cabe cuestionarse si, dado el cambio de las condiciones de mercado, los términos de los mismos podrían rediscutirse para no erosionar el FGS. “Lo pactado eran los fondos; la tasa se puede negociar siempre”, señaló el hombre del CEPA.

El tema excede al acuerdo Nación-provincias. Ziccarelli recuerda que “este gobierno le metió Letras en pesos al FGS y después le devaluó un 50%, o sea que le licuó la tenencia. Parece que usan al FGS como un bolsillo de payaso: sacan, sacan y encima lo licúan”.

“Sinceramente, a mí me parece bien usar la ANSES como financista de última instancia, pero tiene que haber una gestión ordenada y clara”, dijo.

El discurso oficial plantea la necesidad de una reforma previsional que reduzca las prestaciones con el argumento de que el sistema, tal como está, es insustentable y que el FGS no da para más. Pasado el año electoral, si Cambiemos retiene el poder, se espera que el tema, que es además una exigencia del Fondo Monetario Internacional, sea puesto en primer plano.

(Nota publicada en Letra P).

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