Quiénes ganan y quiénes pierden con el ajuste histórico que celebra Dujovne

La aprobación del Presupuesto 2019 en el Senado, con el bonus track de haber contado con nada menos que 45 votos a favor, representa un triunfo político fuerte para Mauricio Macri, que necesitaba recibir a los visitantes del Grupo de los 20 con ese punto clave de la agenda doméstica despejado. Sin embargo, en tanto presupuesto de ajuste, el texto anticipa una multitud de argentinos afectados en prácticamente todos los sectores, incluso de aquellos que llevaron a Cambiemos al poder hace tres años.

“En términos relativos, el único beneficiado es el Gobierno, porque logró aprobar el plan de ajuste que le exigía el Fondo Monetario Internacional con la legitimación del Congreso. Esa alianza entre el FMI y el gobierno de Cambiemos es la que se ve beneficiada por el resultado”, le dijo a Letra P el economista Martín Kalos, codirector de EPyCA Consultores.

“El Presupuesto incluye un aumento importante en el pago de deuda y garantiza que va a haber fondos para afrontar los compromisos asumidos por el gobierno anterior y, en gran medida, por el actual”, amplió.

“Haber logrado la aprobación del Presupuesto es un triunfo político del Gobierno que los mercados ya descontaban. Sin su aprobación, se habría complicado el cumplimiento del acuerdo con el FMI”, coincidió Gustavo Reija, director de Mecronomic, en diálogo con este portal.

En función de lo anterior, Mariano Kestelboim, profesor en la Universidad Nacional de Avellaneda, basó su análisis, más que en el Presupuesto, en la estructura económica que este cristaliza. Así, el sector financiero es el gran beneficiado “porque ha podido defender tasas de interés muy altas, que le brindan una rentabilidad extraordinaria. De hecho, en el segundo cuatrimestre de este año, su rentabilidad medida en dólares, respecto de un 2017 que ya había sido bueno, mejoró un 41%. En dólares, reitero”, señaló.

Junto a la alianza Cambiemos-FMI y al sector financiero cabría mencionar como triunfador del futuro reparto de los recursos económicos a las empresas productoras y distribuidoras de energía, que también “tienen una rentabilidad alta garantizada con el nuevo esquema de tarifas”, recordó Kestelboim.  Y no mucho más.

Debajo de ese pelotón hay una zona gris y, finalmente, numerosos actores que pierden.

Para el economista de la UNDAV, “al sector agroexportador de la Pampa Húmeda se le ha aplicado una retención fija en pesos, pero como el tipo de cambio va a seguir aumentando, esta se les va a licuar. Dado que no hay señales de ninguna restricción cuantitativa a sus exportaciones, con un mercado interno en contracción, también pueden llegar a mejorar su situación relativa”.

La cuestión pasa por cómo evolucionará el dólar. Cuando los analistas y el mercado se preparaban para que perforara el piso de la zona de no intervención fijada por el Banco Central, comenzó a rebotar debido a una confluencia de factores externos, a la fijación de encajes a los créditos tomados por los bancos en el exterior y a la reducción de las tasas de interés domésticas. Al revés de Kestelboim, para Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), “los grandes ganadores del Presupuesto son los bancos y los acreedores, ya que ni siquiera el sector agroexportador se beneficia con un texto proyecta un tipo de cambio apreciándose y que le cobra 1 punto del PBI en retenciones”.

Punto. No más ganadores ni zonas grises. Presupuesto de ajuste al fin, uno que en otro contexto político habría terminado con el Gobierno, según el sincericidio del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el de 2019 perjudica a la mayor parte de la población debido a sus efectos contractivos sobre el nivel de actividad y el consumo, al encarecimiento de los costos de capital y de insumos para las empresas y al aumento de la presión tributaria que impone a compañías y sectores medios. Y ni hablar a los trabajadores del sector público, los principales patos de la boda entre el macrismo y el Fondo.

“Este ajuste va a golpear los bolsillos de toda la población, ya sea por vía directa, con la quita de subsidios, o indirecta, con, por ejemplo, la reducción de la obra pública que va a afectar la construcción”, le explicó a Letra P el economista jefe de Radar Consultora, Martín Alfie.

“Con un ajuste, la economía se comprime y, por supuesto, pierden todos los sectores”, añadió Kestelboim.

Habrá, claro, perdedores relativos y absolutos. Los primeros son los jubilados y los receptores de planes sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH).

“Un punto que sostiene el Gobierno, y que es cierto, es que los gastos en AUH y en jubilaciones van a aumentar, lo que se debe a que la fórmula de actualización, básicamente, sigue la inflación pasada. Entonces, si este año perdieron por mucho con la inflación, si esta se calma relativamente el año que viene, esos sectores recuperarían una parte de lo perdido en 2018. En términos relativos, van a ser los menos perjudicados”, explicó Alfie.

Para Kalos, “todos los demás sectores van a resultar perdedores con este Presupuesto, que ajusta en por lo menos 6 puntos (porcentuales) en términos reales (descontada la inflación) cualquier rubro del gasto que uno mire, y ese es el mejor de los escenarios, como el de salud pública. Pero si se observa vivienda, por ejemplo, hablamos directamente de una caída de más del 20%; en educación, una del 14%; en ciencia, casi el 8%… La única discusión que se abre es qué sector va a resultar más o menos golpeado”.

De acuerdo con Reija, “viendo como quedó la distribución de partidas, se observa que obras públicas y todo lo vinculado al desarrollo económico ha sido recortado fuertemente, llevando a que más de tres cuartas partes del gasto sea social”.

“Se trata de un presupuesto procíclico, ya que ajusta con una economía en recesión, mientras intenta controlar el malestar social con aumentos en esas partidas”, añadió.

“Los más perjudicados son los sectores que se dedican a vender al mercado interno y, sobre todo, los que tengan una fuerte presencia de pymes debido al nivel de las tasas de interés y al modo en que eso complica la cadena de pagos”, estimó Ziccarelli.

“Un aspecto crucial es la reducción prevista en los subsidios a energía y transporte, lo que impactará en otros dos grandes sectores perdedores: el de los hogares, básicamente la población que trabaja o estudia, y las provincias”, dijo, por su parte, Martín Kalos.

“A las provincias, el ajuste las va a castigar también porque van a tener más demandas que atender con menos fondos, porque no solo el Gobierno nacional se los quita en, por ejemplo, infraestructura, sino que además la recesión y el pacto fiscal implican limitaciones en la recaudación de sus propios impuestos. Este es un problema importante para muchas provincias que vienen haciendo gestiones ordenadas, pero a las que, en este contexto, les va a resultar muy difícil mantenerlas y evitar que se descalabren sus finanzas públicas”, añadió.

A los daños que provocarán las restricciones por el lado del gasto hay que sumar los que implicarán las subas de impuestos.

“El Gobierno dio marcha atrás con su idea de reducir la presión tributaria, más que nada con la restauración de las retenciones a las exportaciones, algo que afecta a empresas de todos los sectores productivos. Y está (el aumento de la alícuota de) Bienes Personales, que no termina de quedar claro, porque su diseño es bastante particular, pero que es un impuesto que pagan, en general, los sectores medio-altos”, señaló Alfie.

Eso se añade al laberinto político oficial, ya que impacta de lleno en su base electoral, la que lo llevó al poder en 2015 y la que podría desalojarlo, si el mal humor cunde, en 2019.

Pero hay algo más, imposible de ignorar en un año electoral, momentos que tradicionalmente resultan inestables desde lo financiero, con una tendencia a la dolarización de carteras y a la fuga de capitales. Ante esto, ¿se hacen cálculos en base a un Presupuesto cumplible?

Para Reija, director de Mecronomic, “estamos ante un Presupuesto que es claramente de ajuste, como dijo el propio Dujovne, y que parece de difícil cumplimiento. Por eso aconsejo monitorear de cerca su evolución trimestral”.

Ni más ni menos que lo que harán los técnicos del FMI, los que tienen en sus manos la tijera que deja pasar o puede cortar el financiamiento que mantiene a la Argentina, precariamente, a salvo de un nuevo default.

(Nota publicada en Letra P).

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