El dólar cae y la tasa cede: ¿hacia un rebote en el segundo trimestre de 2019?

El dólar terminó octubre con una caída del 11,7% en el tramo minorista y del 12,8% en el mayorista, haciendo de las tasas de interés en pesos la mejor alternativa de inversión. Encima, noviembre comenzó este jueves con una nueva baja de la divisa de 20 centavos en Banco Nación, hasta un nivel de $36,60, y de 0,55% en el tramo mayorista, hasta $35,70. ¿Cuál es la explicación de esta calma, inédita en varios meses? La decisión del Banco Central de secar la plaza de pesos y de fijar una súper tasa de interés comenzó a atraer a los mismos inversores extranjeros que se habían retirado durante la violenta corrida desatada en abril, reeditando el círculo de ingreso de dólares especulativos, posicionamiento temporal en tasas en pesos y, en algún momento, nueva salida, conocido como carry trade. La bicicleta, hasta nuevo aviso, volvió a andar.

En paralelo, el titular del Central, Guido Sandleris, pudo darse el módico gusto de bajar la tasa de las Letras de Liquidez, (Leliq), el instrumento a siete días que coloca entre bancos para regular el circulante, a algo más del 68% anual. La reducción es muy modesta, pero el mercado valora que ese nivel, inferior al 73% que llegó a registrar, se haya alcanzado sin que eso se tradujera en una renovada presión sobre el billete verde.

Pablo Castagna, director de Portfolio Personal, le dijo a Letra P que “la medicina aplicada está surtiendo efecto. La estrategia de la nueva conducción del Banco Central fue clara desde un principio: emisión cero y altas tasas para domar el tipo de cambio y la inflación”.

Amílcar Collante, del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur), coincidió en diálogo con este portal al señalar que “el programa monetario está teniendo un resultado positivo. El dólar está yendo cerca de la banda inferior ($35,02 desde el inicio de noviembre) y la tasa de interés ha tenido una leve baja. Se fue disipando la incertidumbre”.

“El fortalecimiento del dólar en el mundo ya es un hecho, pero hay países sobrecastigados que tienen algo de margen para recuperar, como Brasil, por el efecto (Jair) Bolsonaro, Turquía y Argentina. Esta estabilidad se entiende en ese contexto”, interpretó Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina).

“Más allá de eso, lo que está pasando es que están ingresando nuevamente fondos especulativos para hacer tasa en pesos y salir (carry trade). Hay que pensar que la rueda local del Mercado Abierto Electrónico (MAE) mueve unos 500 millones de dólares al día, por lo que no hace falta un ingreso tan grande para que la divisa caiga”, señaló.

El economista Gabriel Rubinstein estimó que ahora sí “el dólar va hacia el piso de la zona de no intervención”, la banda de flotación fijada por Sandleris y el Fondo Monetario Internacional (FMI). “En ese caso, habrá que ver cómo se va a realizar la compra de dólares y si eso va a ir aflojado algo la situación monetaria”, añadió.

La propia movilidad de la banda, 3% hacia arriba cada mes, achica la posibilidad de una baja pronunciada de la tasa, el efecto más tóxico de la receta del doctor Sandleris: si el precio mínimo que se tolerará para el dólar sube en línea con la inflación esperada desde noviembre (o incluso por encima de ella), el premio por mantenerse en pesos no debería reducirse si no se quiere correr el peligro de que se desate una nueva fase de la corrida. “Hay un compromiso con el FMI de no bajar las tasas a menos del 60% hasta diciembre”, recordó Rubinstein.

El analista financiero Christian Buteler le explicó a Letra P que “el resultado de octubre fue positivo, teniendo en cuenta que lo urgente era parar la suba del dólar, que producía innumerables problemas”. “Aunque no había muchas más opciones, obviamente eso no fue gratis. Costó tasas superiores al 70%, que son las más altas del mundo y hacen inviable la economía real”, advirtió.

“Después de ver que el dólar ya había subido más de un 100%, esa tasa se hizo interesante para algunos inversores. Desde ese punto de vista, se puede decir que el programa fue positivo por haber atendido lo urgente. Igualmente, hay muchos peros, sobre todo por el lado de la tasa, que bajó algo pero sigue siendo enorme”, agregó. “La situación de las empresas, sobre todo de las pymes, es extremadamente difícil”, puntualizó.

Según Buteler, “el nuevo desafío será ir normalizando el resto de las variables, entre las cuales la tasa es la más importante, porque no podemos mantenernos en este nivel. Hasta acá es como si al paciente se lo hubiese mantenido en un coma inducido. Hay que ver entonces cómo responde y que daños le quedan cuando se le empiezan a sacar las drogas”.

“La estabilización tendrá su test en diciembre, cuando el BCRA tiene mayor margen para que se incremente la base monetaria. De hecho, podrá expandir cerca de $82.300 millones. Eso significa que no estará obligado a renovar totalidad de las Lebac (Letras del Banco Central) o de las Leliq (Letras de Liquidez)”, dijo Collante.

“El mes que viene también tendrá la particularidad de que el sector público tendrá que desarmar las posiciones en depósitos a plazo para pagar sueldos más aguinaldos. El resultado será más dinero en circulación y con una distribución más atomizada. Muchos pesos, en muchas manos. Ahí veremos cómo reaccionara el dólar y si continúa estando bajo control”, anticipó.

La situación es precaria todavía y el mercado lo sabe. La inflación de octubre fue todavía demasiado elevada, de entre 5,5% y 6%, según estimaciones privadas, y se espera a ver si el último bimestre del año trae el alivio que pretende el Gobierno, esto es que retornen a niveles del 2%.

“Pese a la pax cambiaria y un dólar que retrocedió, el dato de inflación de octubre viene muy alto, con lo que acumulará 40% en los primeros diez meses. Y probablemente llegará a más de 48% en el año, la que sería la inflación más alta desde 1992”, señaló Collante.

Para Castagna, “esta medicina (monetaria) tiene efectos secundarios negativos que tienen un nombre: recesión. Creo que es prioritario bajar las tasas para que la inflación ceda y la actividad económica arranque. Esas tres variables son las que estaremos monitoreando día a día”.

Ante la calma financiera, cada vez son más los analistas que piensan en un rebote de la actividad desde abril próximo.

“Si no se produce ningún episodio de convulsión que ponga en duda el cumplimiento del acuerdo con el Fondo y si la incertidumbre electoral no complica las cosas, espero un rebote para el segundo trimestre del año que viene”, dijo Rubinstein. El campo, libre de sequía, debería ser el puntal de esa recuperación, estimó, “lo que podría arrastrar un crecimiento, si no generalizado, al menos sí interesante”.

“La estabilización del tipo de cambio es importante para la economía real. Creo que hasta el segundo trimestre del año que viene vamos a seguir viendo rojos en todas las ramas de la actividad y, desde ese momento, va a empezar a repuntar la comparación interanual. Todo, claro, considerando que el tipo de cambio no explote de vuelta”, coincidió Ziccarelli.

Justo lo que espera el gobierno de Mauricio Macri. Que ese rebote llegue justo antes del lanzamiento de la campaña, permitiéndole renacer desde sus mínimos actuales en las encuestas y mostrarle a la población una mejora, aunque sea leve, de la actividad y el consumo.

¿Llegará a tiempo?

(Nota publicada en Letra P).

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