Bomba Leliq: el Central ya paga $ 1.000 millones por día en intereses

El Banco Central licitará este lunes otros $100 mil millones en Letras de Liquidez (Leliq), los instrumentos de cortísimo plazo -apenas 7 días- que está colocando entre los bancos para desarmar la “bomba” de las Lebac y estabilizar el dólar, secando la plaza de pesos. Sin embargo, el precio que paga en términos de la deuda que vuelve a acumular y de intereses que ya representan $ 1.000 millones por día, así como las dudas sobre los efectos en los balances de los bancos de semejante “empapelado”, justifica la alarma de cada vez más analistas. De una “bola de nieve” se está pasando a otra, más corta y más cara.

De hecho, la colocación de este lunes abre una semana de vencimientos por más de $600 mil millones.

El analista financiero Christian Buteler recordó en diálogo con Letra P la necesidad que dio origen a esta nueva ola de endeudamiento de cortísimo plazo del Banco Central. “Lo primordial era parar la suba del dólar, lo que se logró en base a tasa”, dijo, esto es ofreciendo retornos en pesos lo suficientemente altos como para desalentar a quienes veían la divisa estadounidense como su mejor opción de inversión.

“La cuestión es que eso también trae problemas, lo que se ve en la evolución de los montos y los intereses que se devengan esas inversiones cada siete días”, indicó.

“Si antes”, con las Lebac, “nos preocupábamos porque teníamos vencimientos de $600 mil millones todos los meses, ahora los tenemos todas las semanas. Obviamente, esto no se puede mantener en el tiempo bajo ningún punto de vista”, señaló Buteler.

Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, le dijo a este portal que “el programa comprometido con el Fondo Monetario Internacional exige déficit fiscal (primario) cero y emisión cero. Este esquema de política, que comenzó este mes, provocó que el stock de Leliq se haya duplicado con respecto al nivel de setiembre”.

“El stock de Leliq no es otra cosa que la transformación de las Lebac (Letras del Banco Central), incrementada por la política de absorción de base (monetaria) como consecuencia del compromiso de emisión cero y potenciado por un nivel de tasas de interés superiores al 70% para evitar la dolarización de portafolios”, añadió.

La base monetaria es la suma del dinero en poder del público y de los depósitos en pesos de los bancos en el BCRA.

El economista de Mecronomic habló de tasas “insostenibles” y llevó al plano de la economía real lo que implica la acumulación de esta nueva deuda. “Para tener una idea del impacto, digamos que el monto de intereses que devenga por día el stock de Leliq es de aproximadamente $1.000 millones, equivalentes al costo de construcción de mil viviendas sociales de 50 metros cuadrados”, comparó.

¿HACIA UN REVIVAL DEL “PLAN BONEX”? El acopio de papeles en poder de los bancos puede representar, asimismo, problemas futuros para las entidades. Por eso, hay economistas que advierten sobre la posibilidad de que, en el momento en que esta “bola de nueve” se haga otra vez insostenible, el Banco Central termine imponiéndoles títulos de más largo plazo, afectando sus balances.

“En nuestra historia ya hemos vivido esa opción. No me parece que vayamos a caer otra vez en ese error, por todas las consecuencias que produce, pero no se lo puede descartar ciento por ciento”, dijo Buteler. “Cuando se mencionaba lo mismo en tiempos de (Federico) Sturzenegger, yo decía que antes de hacerlo iba a renunciar. Bueno, Sturzenegger ya no está. De (Guido) Sandleris no puedo afirmar lo mismo. No creo que esa sea la salida que se está buscando, pero sí que nos estamos metiendo en una encerrona de tasas que crecen exponencialmente, de la que no va a ser fácil salir”, advirtió.

“Esto está todo atado con alambre, y cuando se toca una cosa, el castillo de naipes se puede venir encima”, graficó.

“Obviamente que esto compromete la salud financiera de los bancos. Es un problema que haya tanta plata puesta en un solo deudor, por más que sea el mejor posible, el Banco Central. Pero ocurre que se trata de la autoridad de control, que mañana puede cambiar las condiciones”, insistió.

Según Reija, “todavía es pronto para afirmar que esto puede terminar en una reestructuración al estilo del ‘plan Bonex’ de 1989. Sin embargo, los vencimientos de Leliq se refinancian con más Leliq, es decir que la deuda que se devenga para el Central es cubierta con más bonos”.

“Esta dinámica de crecimiento hará que hacia fines de junio de 2019, es decir hasta la fecha en que rige el compromiso de expansión de base (monetaria) cero, el stock de Leliq superará el $1 billón, pudiendo llegar incluso a $1,3 billones. Dado el compromiso de emisión cero, eso representará cerca del 100% de la base monetaria. En este punto existirá una base monetaria formal y otra virtual, en Leliq”, indicó el director de Mecronomic.

LA VIDA DESPUÉS DE LA BICICLETA. Si el Banco Central le pone al dinero un precio base de más del 70% anual, ¿qué margen les queda a las empresas para financiarse y a las familias para consumir a crédito?

“Hay otro peligro para la economía real: la aparición de fenómenos de credit crunch, una expresión que alude a la desaparición del crédito en la forma que se lo conoce en la economía capitalista”, dijo Reija.

Según este especialista, “la caída en términos reales de la base monetaria por emisión cero y en un contexto de alta inflación, más la absorción de recursos por parte el Tesoro a través de Lecap (letras en pesos) y Letes (en dólares) y la regulación monetaria por colocación de Leliq en el sistema financiero están reduciendo fuertemente la existencia de fondos para financiar créditos al sector privado.  Se combinan entonces fenómenos como el crowding out, es decir el desplazamiento del sector privado por parte del sector público, con el credit crunch. Un ejemplo concreto de esto son las limitaciones que se están imponiendo en la refinanciación de los saldos de las tarjetas de crédito”.

¿Puede mejorar el panorama el tratamiento del segundo Stand-by para la Argentina, previsto este viernes en el directorio del Fondo Monetario Internacional?

“Incluso descontando la aprobación del programa y suponiendo el desembolso de los fondos prometidos, la rentabilidad de los bonos largos en el exterior no comprime márgenes y el riesgo país no baja significativamente. Esto estaría indicando que los inversores externos no terminan de confiar en que el programa cierra en 2019, año que, para sumar inestabilidad, es electoral”, advirtió Reija.

(Nota publicada en Letra P).

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