Bolsonaro ganó y quedó cerca, pero irá a un segundo turno con Haddad

BRASILIA (enviado especial) El ultraderechista Jair Bolsonaro y el petista Fernando Haddad deberán enfrentarse en una segunda vuelta el próximo domingo 28. De acuerdo con el escrutinio oficial, el diputado y ex capitán del Ejército obtenía, con el 97% de las mesas escrutadas, un impactante 46,55% de los votos -una cosecha pronosticada de más de 48 millones de sufragios- contra 28,58% del heredero político de Luiz Inácio Lula da Silva.

Más atrás se ubicaron el laborista Ciro Gomes (12,52%), el conservador Geraldo Alckmin (4,8%) y otros candidatos. Con esos datos, se estima que la tendencia al ballotage es irreversible.

El voto por Bolsonaro, que deshidrató por ejemplo al de Alckmin, fue muy destacado en el Sudeste rico, sobre todo en Río de Janeiro y en San Pablo, mientras que la izquierda logró resistir con un buen desempeño en el Nordeste pobre.

Un dato doloroso para el Partido de los Trabajadores fue la derrota de la ex presidenta Dilma Rousseff en la carrera para el Senado en Minas Gerais.

El desempeño de Bolsonaro debe ser calificado como un éxito político resonante, que consiguió a pesar de presentarse por un partido minúsculo, el Social Liberal (PSL) y de enfrentar el rechazo de casi medio Brasil y de los principales medios de comunicación por su historial de declaraciones racistas, misóginas, homofóbicas y de aval a la tortura, al gatillo fácil de las fuerzas de seguridad y a la última dictadura militar. De hecho, quedó cerca de la mayoría absoluta, lo que lo hace partir como favorito en la campaña de tres semanas que se iniciará este mismo domingo y que será seguramente muy dura.

Las encuestadoras proyectaron el sábado a la noche escenarios de ballotage entre ambos postulantes, con ventajas de entre cuatro y dos puntos para el ex militar, dentro del margen de error muestral.

Haddad, en tanto, puede consolarse con haber logrado frenar la “ola Bolsonaro”, aunque no pudo hacerse con todo el apoyo que su mentor, Lula da Silva, hoy preso por corrupción, tenía antes de ser inhabilitado por la Justicia, del orden del 39%.

Es más, parte de ese caudal pasó a Bolsonaro, que supo explotar el odio al PT de buena parte de la población, sensibilizada por cuatro años de revelaciones de casos de corrupción en el marco de la operación Lava Jato.El dato del elevado porcentaje de votos que obtuvo Bolsonaro seguramente animará este lunes a los mercados financieros, que lo adoptaron como su hombre debido a las promesas de que aplicará un programa ampliamente liberal, del que se encargará su sherpa económico Paulo Guedes. Este ha difundido durante meses su idea de privatizar todas las participaciones del Estado en empresas, incluida Petrobras, y en avanzar con una draconiana reforma previsional.

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Para poder vencer a Bolsonaro, Haddad deberá girar al centro y buscar los sufragios de los candidatos menores, que fracasaron debido a su dispersión en el intento de imponer una tercera alternativa.

Para eso lanzará una suerte de cruzada en pos de un voto republicano que evite el ascenso de un hombre de antecedentes autoritarios y que ha llegado a jugar con la idea de un auto golpe si el Congreso le ata las manos.

Su plataforma económica busca rescatar una mayor intervención del Estado y el legado de los buenos años del lulismo, aunque hoy el contexto internacional sea mucho más hostil que entonces para hacer políticas distributivas. Asimismo, Haddad dijo que derogará la flexibilidad laboral y el congelamiento del gasto público por diez años impuestos por el presidente saliente, Michel Temer.

EL PARTIDO MILITAR. Según averiguó Letra P, Bolsonaro es el rostro visible de un proyecto de larga data de la cúpula militar de este país, que lo preparó para aplicar la doctrina de la “nueva democracia”.

Esta ya no debe excluir a los militares de los puestos de conducción. Será profundamente conservadora en lo político y ultra liberal en lo económico y se propondrá erradicar a la izquierda.

No por nada, el vice de Bolsonaro es un general de línea dura, Hamilton Mourão, quien amenazó con un autogolpe si el Congreso pone trabas a quien, no duda, será el próximo presidente. Además, varios militares ocuparán puestos importantes en el gabinete.

(Nota publicada en Letra P).

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