El mercado paulista festejó a lo grande, convencido de que Bolsonaro será presidente de Brasil

Brasilia (enviado especial) – El mercado financiero brasileño tiró la casa por la ventana ayer para festejar el triunfo de Jair Bolsonaro en la primera vuelta del último domingo y, sobre todo, su favoritismo para el segundo turno del domingo 28.

El índice Ibovespa de la Bolsa de San Pablo se disparó un 4,57%, lo que supuso su mayor suba en más de dos años, lo que le permitió alcanzar un nivel no visto desde el 16 de mayo. Más significativamente, acaso, semejante desempeño se dio en el marco del mayor volumen negociado de la historia de ese mercado: 28.900 millones de reales, equivalentes a 7.670 millones de dólares.

La divisa estadounidense, en tanto, cayó 2,40% a su menor nivel en dos meses, 3,7635 reales.

Las acciones de Petrobras, empresa que Bolsonaro y su sherpa económico, Paulo Guedes, se proponen privatizar totalmente, fueron el mejor símbolo del festejo, con subas de hasta el 11%. La percepción es que la mesa está servida para que Bolsonaro sea el próximo presidente de Brasil.

Sin embargo, por supuesto que ayer comenzó una nueva campaña, en la que Fernando Haddad y el Partido de los Trabajadores intentarán dejar de lado rápidamente el pesimismo, porque el tiempo apremia. Para eso, planean cerrar pronto una alianza con quien salió tercero, el laborista Ciro Gomes, quien obtuvo un 12,47% de los votos y ya aclaró:“Él no, sin duda”. Se apropió, así, del eslogan feminista contra Bolsonaro y, sin llegar a anunciar su apoyo a Haddad, añadió: “Puedo adelantar una cosa: mi historia de vida es de defensa de la democracia y contra el fascismo”.

Lo concreto es que el excapitán del Ejército tiene viento a favor. Desde 1989 se realizaron cinco balotajes en este país y en ninguno se impuso quien había salido segundo en la primera vuelta.

Lo más importante para fundamentar el favoritismo de Bolsonaro pasa por algo intangible: la sensación de ola conservadora que recorre Brasil desde hace días y que se confirmó el domingo. Más en concreto, los 49,25 millones de votos que sacó y los 16,75 puntos porcentuales de diferencia sobre el petista. Es realmente difícil para este último remontar semejante desventaja, sobre todo porque Bolsonaro puede asegurarse los puntos que le faltan si capta los sufragios de pequeños partidos que se ubican del centro a la derecha y que hicieron campaña, justamente, contra el PT y su historial de corrupción.

Con todo, como siempre se dice, comienza una nueva campaña y eso pone el reloj en cero. Además, si las encuestadoras acertaron en resultado del primer turno, más allá del corrimiento de última hora de unos 4 puntos porcentuales del conservador democrático Geraldo Alckmin a Bolsonaro, corresponde darles credibilidad a los escenarios de segundo turno que aquellas trazaron en sus últimos sondeos. La ventaja para “El Mito” es, entonces, de entre 2 y 4 puntos, dentro del margen de error.

Un factor de relativa incertidumbre pasa por el perfil de Bolsonaro. No es fácil rehuir los debates el Brasil, y la justificación de la recomendación médica que usó el jueves pasado no le servirá a Bolsonaro para esquivar los que se vienen. ¿Mantendrá en ellos el tono racista, misógino, homofóbico y militarista que se le conoce? ¿Le dejará servida a Haddad la posibilidad de convertirse en eje de una amplia coalición republicana? ¿O, en cambio, buscará posicionarse más hacia el centro?

“Ambos van a tener que construir narrativas atractivas para el centro político”, le dijo a Ámbito Financiero el analista político y profesor de la Universidad de Brasilia Creomar de Souza.

“En política todo es posible, pero para Haddad el desafío es muy, muy grande. Él tendrá que vencer la resistencia que se construyó ante el petismo como opción política”, dijo en referencia al rechazo que muchos brasileños sienten por el grave legado de corrupción del período 2003-2016.

“No creo que Haddad pueda dar vuelta la elección. Y, en la remotísima probabilidad de lograrlo, tendría dificultades pata negociar con el nuevo Congreso, que será predominantemente de centro-derecha”, señaló, por su parte, consultado por este diario, el analista político Paulo Kramer.

Marcelo Rech, director del Instituto InfoRel de Brasilia, le dijo a Ámbito Financiero que “será un balotaje duro, pero Bolsonaro probablemente confirmará su victoria. Es muy difícil que Haddad crezca lo suficiente, unos 20 puntos, como para ganar”.

Para lograr esa hazaña, debería movilizar a los 10,3 millones de brasileños que votaron en blanco o anularon, un 8,8% del padrón, algo que está en línea con lo habitual desde 2006. Además,“le tendría que sacar votos a Bolsonaro. San Pablo y Minas Gerais (los dos principales colegios electorales de Brasil) serán determinantes y Bolsonaro ganó muy bien ahí. En paralelo, el desempeño de Haddad en esos estados fue muy malo”, cerró Rech.

Comienza una campaña durísima, cara a cara y sin distracciones. Uno va por la confirmación y el otro, por la proeza.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).

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