La mega tasa de interés, el remedio tóxico del doctor Sandleris

Ya no hay promesas de “segundo semestre” ni de “luces chiquititas”, como dijo Gabriela Michetti, “al final del túnel”. De hecho, el propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se negó a ponerle plazos a la recesión. La causa de esto es la misma que lleva a algunos a festejar la baja que experimentó el dólar en los dos primeros días del ensayo monetario del nuevo presidente del Banco Central, Guido Sandleris. De a poco, la economía comienza a quedarse sin pesos con una tasa de interés galáctica, algo que solo augura dolor para la producción y el consumo. Por delante, entonces, solo hay túnel. Como tantas veces…

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Las ventas de dólares realizadas el lunes por el Banco Nación fueron una medida destinada a comprar tiempo mientras Sandleris logra secar de pesos la plaza, en cumplimiento de lo prometido al Fondo Monetario Internacional. Si hasta hace poco tiempo el país se desvelaba ante cada “súper martes” de Lebac (Letras del Banco Central), ahora cada día será súper con las colocaciones que la autoridad monetaria realizará de otro instrumento: las Leliq. A diferencia de las anteriores, las Letras de Liquidez son a solo siete días de plazo y no se adjudican a fondos de inversión o a individuos, sino solo a bancos.

A través de las Leliq, entonces, es que el Banco Central controlará la liquidez, haciendo que los bancos se tienten con tasas de interés inéditas en muchos años, lo que restará pesos al circuito crediticio en el marco de la nueva política de crecimiento cero de la base monetaria.  El apretón será dramático para empresas y consumidores y tendrá un elevado costo en intereses: lo que se ahorrará en términos de gasto público en aras del déficit primario (antes del pago de deudas) también cero se irá en ganancias fáciles para los bancos. De esto se trata cuando se habla de distribución regresiva del ingreso.

El lunes, en el debut, la subasta de Leliq, adjudicó algo más de $71.000 millones a una tasa promedio del 67,175%, con un máximo del 71,99%. No debe sorprender que, en el corto plazo, para relatar la crisis haya que dejar de mirar al dólar y haya que empezar a seguir las licitaciones diarias de Leliq y sus respectivas mega tasas. En este punto comienza, verdaderamente la era de hielo de la economía del Gobierno de Mauricio Macri.

Este martes, frente a vencimientos de casi  $11.000 millones, adjudicó $52.815 millones a una tasa promedio del 69,465% y a una máxima del 73%. Otra vez tasas en alza.

Christian Buteler, analista financiero, le dijo a Letra P que “el debut de la nueva política monetaria fue bueno desde el punto de vista que hizo bajar al dólar, más allá de la intervención del Banco Nación. Igual, hay que tener en cuenta que el dólar ya subió más de 120% y que ya hemos pasado antes días tranquilos pero que después (la corrida) volvió. Esto se va a poner realmente a prueba si en algún momento el dólar supera el techo de la banda y el Central sale a intervenir con los 150 millones que se anunciaron, lo que, para mí, es escaso”.

“Hay que tener en cuenta que hay más de $1,2 billones en plazos fijos, que son de la gente y no están dentro de la base monetaria. Es muy difícil impedir que cuando vayan venciendo, una parte pase al dólar. Por eso es tan importante estabilizar el tipo de cambio”, añadió.

Gustavo Reija, director de Mecronomic, estimó, por su parte, en diálogo con este portal, que “el debut del programa fue como se esperaba, con aumento de tasa y apretón monetario. La tasa de Leliq, con máximos en 72%, es demostrativa de que el Central está dispuesto a ir a fondo con la sequía de pesos en el mercado. En resumen: el Central tuvo el lunes una victoria pírrica al bajar el dólar”.

Según Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA, “para parar el dólar, ese combo puede funcionar ahora pero implica comprar otro lío grande para mañana. Si el primer ensayo con las Leliq salió al 67%, no me quiero imaginar la tasa que va a tener que pagar el Central en unos meses. Eso es así porque el mismo esquema obliga a rollear (renovar vencimientos con nueva deuda) todo de manera sistemática”.

“Creo que, en el corto plazo, si el Banco Nación pone los dólares, el esquema puede funcionar a costas de una recesión muy grande y sabiendo que se está armando para mañana un monstruo parecido al de Lebac, agregó.

Buteler explicó a qué hay que estar atento de ahora en más, dado el cambio de reglas de juego en materia financiera.

“Con respecto a las Leliq, hay que tener en cuenta que (el lunes) vencían $69.000 millones y que colocaron $71.000 millones, encima pagando más tasa. Es decir que no hubo una absorción grande de dinero y que por eso hubo un éxito. Ahora habrá que ir viendo cuánto vence cada día y cuántos pesos retira el Central. Mañana (por el miércoles) vencen más de $100.000 millones, por ejemplo”, dijo.

“Obviamente el stock de Leliq va a ir creciendo y va a llegar un momento en que vamos a empezar con las mismas advertencias que en su momento se hacían con las Lebac. Sin embargo, hay diferencias, porque los jugadores sin distintos (las Leliq no se colocan entre el público sino solo a bancos), aunque frente a tasas del orden del 70% a siete días hay que liquidar una buena masa de intereses que hay que absorber sí o sí para que, como se anunció, no crezca la base monetaria. Es un juego difícil y veremos en qué medida se soporta, porque estas tasas van a impactar más en una economía real que ya viene muy dañada.

Reija coincidió: “La recesión se agravará, sin dudas, y la economía real sufrirá con una caída del empleo. El Central actúa sobre la demanda especulativa de pesos y la demanda transaccional continuará cayendo por caída de actividad”.

En opinión de Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur), “el impacto económico de estas medidas va a ser como el de todos los intentos de estabilización previos. No hay mucho margen. Más temprano que tarde es conveniente que se dé una baja en la volatilidad del tipo de cambio, ya que convivir con estas tasas de interés es muy difícil para la economía real”.

“Creo que está vez tienen menos tiempo para que salga este ensayo, ya que el Banco Central tiene poca credibilidad. En un mes o, a lo sumo en seis semanas, tendríamos que tener un panorama diferente. De lo contrario, iremos a otro corrimiento del dólar con efecto sobre la inflación y a una agudización de la recesión”, pronosticó el economista del CeSur.

Los peligros sobre los que alertó Collante en materia económica, Buteler los amplió al terreno político y social. “Si siguen este tipo de tasas, quiero ver cuán viable es mantener este programa desde el punto de vista político. Se viene el fin de año, que siempre es una época sensible, y ya estamos dentro de una dinámica electoral. Profundizar la recesión no va a ser sencillo políticamente, incluso cuando en cinco o seis meses esto puede provocar una baja fuerte de la inflación”, dijo el segundo.

(Nota publicada en Letra P).

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