Peligro: el mercado huele debilidad y empuja al dólar más cerca de la zona roja

El comienzo de la rueda de este jueves justificó los reparos expresados por economistas de diferentes tendencias tras el anuncio de los detalles cambiarios del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional: el clima se caracteriza por la tensión y los operadores salieron a poner a prueba la “zona de no intervención” de los $34 a $44 por dólar, llevando nuevamente al alza a la divisa.

“La incertidumbre es total por las dudas sobre cómo va a funcionar el nuevo esquema (de bandas cambiarias). Si el riesgo de default parece disiparse con el adelantamiento de fondos previsto, con el riesgo cambiario pasa todo lo contrario”, le dijo a Letra P el economista jefe de Radar Consultora Martín Alfie.

Para el analista financiero Christian Buteler, “la reacción es la esperable, porque el mercado toma nota de lo que (el miércoles) dijo el Banco Central. Ya sabe dentro de qué bandas se va a mover el dólar y también que, si llega a haber una presión verdadera sobre el tipo de cambio, no lo van a poder dominar”.

“Que eso se sepa es malo y ya sabemos que no significa nada que el Central pueda vender 150 millones de dólares si la cotización supera los $44. Hemos tenido días (con ventas) de 400 o 500 millones sin que lo pudieran dominar”, agregó con preocupación ante la consulta de Letra P.

Entonces, frente un presidente del Banco Central, Guido Sandleris, forzado a jugar al póker mostrando las cartas, ¿cuál va a ser la actitud de los traders? “Lo van a ir a buscar y lo van a probar, no me cabe ninguna duda”, señaló.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA, señaló, por su parte, que “muchos actores están leyendo el nuevo esquema de desembolsos (del FMI) como una oportunidad de hacerse de los dólares de manera segura. Creo que el mercado empieza a ver que si no se hace de los dólares ahora, puede que después ya sea tarde. Por eso entiendo que nos vamos a pegar a la banda superior del tipo de cambio más temprano que tarde. Y en ese punto vamos a ver cómo funciona la intervención, porque con la venta de 150 millones de dólares diarios, el límite que puso el FMI, no se para una corrida”.

De acuerdo con Gustavo Reija, director de Mecronomic, “la zona de no intervención está mal planteada. Es muy ancha y no hay respaldo para defender valor máximo. La inflación residual del pass through (el traslado de la devaluación a precios) dará un 15% hasta fin de año. El mercado lo sabe y eso seguirá presionando tipo de cambio”.

Ante la renovada tendencia compradora, el Banco Central salió a vender en el mercado de dólar futuro, buscando desalentar las expectativas pero sin volcar fondos en el de contado, algo que tiene prohibido en el nuevo esquema.

“Ese es otro problema: que se sepa que eso es lo único que el Central puede hacer, que no tiene otra herramienta. Y ojo con eso también, porque la venta a futuro en definitiva es emisión de dinero, lo que implica incrementar la base monetaria, algo que, según el acuerdo con el Fondo, que impone una meta monetaria durísima, tampoco se puede hacer. El Banco Central tiene las manos atadas y el mercado lo sabe. Va a ser muy complicado”, explicó Buteler.

En efecto, en las operaciones de dólar futuro, llegado el momento del vencimiento, la diferencia entre el precio pactado y la cotización al contado se liquida en pesos. Y esos pesos el Banco Central los emite, que es justo lo que según las disposiciones del nuevo acuerdo no puede hacer.

Cabe recordar, en ese sentido, que el vencimiento en marzo de 2016 de los contratos de dólar futuro de la gestión kirchnerista, finalmente judicializada, derivó en una emisión fuerte que explicó, en parte, la disparada de la inflación en el primer año del gobierno de Mauricio Macri.

Así las cosas, lo único a lo que se puede apostar, según Buteler, es a que “la escasez de pesos sea tan grande que no deje con qué ir hacia el dólar. Pero eso no es gratis: además del dólar, esa escasez también va a afectar la tasa de interés y va a profundizar la recesión a un año de las elecciones”, advirtió Buteler.

“En lo estructural, el plan es totalmente monetarista y agravará recesión. El mayor riesgo que veo es caída de recaudación hacia adelante y percepción de no cumplimiento de déficit cero, lo que comprometería cumplimiento de metas, coincidió Reija.

Fuera de lo cambiario, el anticipo e incremento de desembolsos para 2019 asegura en el mediano plazo el pago de la deuda. Así, “disipado el riesgo de un default, los bonos están firmes, tanto los cortos como los largos, lo que muestra que sigue habiendo apetito por los activos argentinos. Esa es la buena noticia”, le dijo a Letra P el director de Portfolio Personal Pablo Castagna.

Reija explicó, por su parte, que “el mercado confirma una depreciación del peso y una suba de bonos cortos. Estamos ante nuevo escenario con disociación entre riesgo país y valor del dólar”.

En lo que respecta a acciones, lo que se observa a priori “es opinable. Mi visión es que la medida de no emitir pesos y la búsqueda del equilibrio fiscal va a traer una contracción económica por lo menos durante seis meses más. Entonces, no creo que las acciones de las empresas argentinas vayan a mostrar mejoras por los balances que se van a ir conociendo. Realmente no veo un rally positivo por ese lado”, aseveró Castagna.

Pero la opinión tiene matices. “A mediano y largo plazo, en cambio, las acciones argentinas están baratas, con lo cual hay una doble lectura. Por eso, si logran estabilizar el tipo de cambio y la economía empieza a funcionar con el campo, a partir de los próximos seis meses las acciones deberían empezar a tomar valor, pero esa es una apuesta a más largo plazo”, explicó el hombre de PP.

(Nota publicada en Letra P).

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