El Tesoro reduce la oferta de dólares (ahora para que no caiga)

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, decidió reducir el monto de las subastas diarias con dinero del Fondo Monetario Internacional, las que pasarán de los 100 millones que rigieron hasta el último martes a 75 millones hasta el final de la semana y, posteriormente, a 50 millones.

“El Ministerio de Hacienda informa que en consideración a la posición de liquidez en pesos que ha acumulado, ha instruido al Banco Central de la República Argentina reducir las ventas de dólares diaria a 75 millones dólares durante los próximos 3 días hábiles y a 50 millones diarios a partir de ahí. Las ventas de dólares que lleva adelante el Ministerio de Hacienda están asociadas al componente de apoyo presupuestario del financiamiento provisto por el Fondo Monetario Internacional”, dijo un comunicado.

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El anuncio apunta a tres objetivos.

Por un lado, a demostrar confianza y a darle al mercado una señal de que el Gobierno de Mauricio Macri da en los hechos por superada la corrida contra el peso de abril-junio.

En segundo término, busca proteger las reservas del Banco Central, ya que aunque ese dinero (correspondiente al 50% de los 15.000 millones de dólares del primer tramo liberado por el FMI) quedó en manos del Tesoro, al estar depositado en el sistema financiero se integra a las reservas de la autoridad monetaria. Las intervenciones en el mercado cambiario a través de esas subastas y, en ruedas en las que la corrida amenazaba con reinstalarse, a través de ventas de billetes aportados por bancos oficiales, hicieron que en poco más de un mes se perdieran cerca de 5.000 millones de dólares, un tercio del dinero llegado del Fondo.

Tercero, intervenciones de esa magnitud dejan de tener sentido en momentos en que, a pesar de que la oferta privada de divisas sigue siendo escasa, el desaliento a las importaciones, a los viajes al exterior y a la dolarización de carteras producto de la megadevaluación del peso hacen que la demanda de dólares regrese a niveles previos a la crisis.

Así las cosas, el precio de la divisa cayó 5% en julio, mientras que la inflación no se detiene. Si se suma aquel porcentaje al avance de los precios al consumidor del 3,7% en junio, del 3% promedio que calculan las consultoras privadas para julio y de otro tanto que, ajuste de tarifas mediante, ya se proyecta para agosto, el temor es que la ganancia de competitividad producto de la devaluación se diluya rápidamente.

Para impedir que el dolor social generado por el derrumbe del peso ni siquiera sirva para restaurar ciertos equilibrios macroeconómicos mínimos (balanza comercial, cuenta corriente), ahora se pretende comenzar a convalidar un ajuste suave del dólar al alza, de modo de que vaya más o menos en línea con la inflación.

La primera reacción del mercado fue la esperada: tras el anuncio, el dólar subió 20 centavos, a $28,10 en el Banco Nación. Sin embargo, el Central debió intervenir en el mercado de futuros para que los movimientos no se hicieran nuevamente bruscos.

(Nota publicada en Letra P).

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