La izquierda brasileña ya se mueve para buscar un reemplazo de Lula

Ciro Gomes, un dirigente histórico de la izquierda brasileña que ha sido un aliado de Luiz Inácio Lula da Silva pero que en el último tiempo se ha distanciado de él, busca recuperar el lugar como el precandidato progresista mejor ubicado en las encuestas en base al aprovechamiento del desconcierto de las bases del Partido de los Trabajadores, que siguen apostando a una candidatura de aquel que parece cada vez más quimérica.

En declaraciones televisivas, Gomes, postulado por el Partido Democrático Laborista (PDT), señaló que Lula “solo tiene posibilidades de salir de la cárcel si yo asumo el poder”.

La referencia, que irritó a la judicatura brasileña, apunta a mostrar al ex presidente, detenido desde abril en cumplimiento de una condena en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero, como un candidato imposible para las elecciones de octubre.

El socialista Gomes fue ministro de Integración Nacional de Lula entre 2003 y 2006 y desde entonces ha mantenido con este una relación oscilante.

El PT y el propio Lula sostienen la candidatura, pero la llamada “ley de ficha limpia” retira los derechos electorales a personas condenadas por ese tipo de delitos en segunda instancia, una norma que fue promulgada por aquel en 2010, poco antes de dejar el poder.

Actualmente, toda su energía y la de sus abogados está depositada en lograr su liberación mediante apelaciones en el Supremo Tribunal Federal contra el cumplimiento de sentencias antes de que exista condena firme, algo que, según un consenso amplio en Brasil, es violatorio de la Constitución.

Meses atrás se habló de la posibilidad de que Lula da Silva apoyara a Gomes en caso de quedar inhabilitado, pero una serie de desacuerdos entre ambos parece hacerlo imposible. Por caso, analistas resaltaron la ausencia de Ciro Gomes en el Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo do Campo en las horas previas al arresto del ex mandatario.

Ante ese escenario, Gomes parece apelar ahora directamente a las bases del PT, confundidas ante la proximidad de la oficialización de las campañas en septiembre y con su líder todavía cautivo.

El centro-izquierdista parece buscar también el aprovechamiento del ruido interno en la alianza de partidos que rodea al PT. De hecho, la prensa brasileña divulgó la molestia del propio Lula ante la insistencia del comunismo (PCdoB) para que se defina si se hace necesario ya apelar a un “plan B”.

Ciro Gomes ha caído en las encuestas, pasando de un 7,5% a un 4%, según Datafolha, una firma de referencia. Un traspaso de votos petistas a su favor le permitiría, confía, revertir ese panorama y perfilarse como posible aspirante a llegar al balotaje en un escenario fuertemente pulverizado, en el que ningún candidato, saldo Lula, llega al 20% de intención de voto.

Gomes recordó en sus declaraciones que fue Lula quien promulgó la ley de “ficha limpia” y cuestionó la porfía del PT en insistir con una postulación inviable.

Para él, esperar el veto de la justicia electoral el septiembre para recién entonces buscar un candidato sustituto es una estrategia que “Brasil no puede aguantar”.

En tanto, como prenda de cambio, se ofreció como el único político capaz de “poner en caja” a jueces que, en el caso de Lula, se salieron de los marcos legales, señaló.

(Nota publicada en Letra P).

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