Se define la licitación de Lete, la gran apuesta oficial para cortar la corrida

En la tarde de este jueves se conocerá el resultado de la licitación de Letras del Tesoro (Lete) en dólares abierta por el Ministerio de Hacienda, una jugada consensuada con el Banco Central para intentar ponerle fin a la estampida de la divisa.

Se trata de títulos de deuda de corto plazo, un año en este caso (el vencimiento está pautado para el 26 de julio del año que viene), que permiten al inversor dolarizarse sin tener que pasar por el mercado cambiario, lo que le resta presión a la cotización.

El Tesoro, que extendió hasta las 15 de este jueves la licitación prevista inicialmente solo para el martes, buscó dar todos los incentivos para convertirla en un éxito. Para suscribir las letras, decidió tomar el cierre del dólar mayorista del miércoles y no el del lunes, como estaba previsto. Como la cotización entre esos días bajó, los tomadores podrán mejorar el rendimiento de la colocación.

Son tres las vías para comprar estos nuevos instrumentos: con dólares, con pesos o con Letras del Banco Central (Lebac). Esa decisión revela cuáles son los objetivos de la operación en la que Nicolás Dujovne y Luis Caputo depositan buena parte de sus expectativas.

En primer lugar, captar dólares para hacer frente a futuros vencimientos de deuda.

En segundo lugar, sacarle presión a la moneda estadounidense, por un lado permitiendo el pase de pesos a dólares sin pasar por el mercado y, por el otro, retirando más pesos de la economía.

Y tercero, contribuir a desarmar la peligrosa bola de nieve de las Lebac.

La composición de la adquisición de las Lete, es decir cuánto dólares reales, cuántos pesos y cuántas Lebac se usaron, permitirá evaluar el éxito o no del Gobierno en cada uno de esos objetivos. En ese sentido cabe señalar que algunos managers recomendaron a sus clientes no salir de Lebac en momentos en que hay perspectivas de que el dólar se tranquilice y cuando rigen en el mercado secundario tasas superiores al 60% anual para los tramos más cortos. ¿Hay allí una inconsistencia, dado que el Banco Central por un lado quiere desarmar ese tipo de posiciones y por el otro las premia con tasas elevadísimas? Seguramente. Ese es el tipo de cosas que pasan cuando el agua sube demasiado cerca del cuello y hay que lograr objetivos múltiples y muchas veces contrapuestos.

El analista financiero Christian Buteler le dijo a Letra P que la licitación de Lete “es una herramienta más, sobre todo para darle oportunidades al que se haya puesto nervioso por la suba del dólar, con mucha razón claro, y que quiere dolarizar parte de su cartera pero no retirarse de la Argentina. Es una forma de abastecer la demanda de dólares por fuera del mercado de contado”.

“Es una buena herramienta para eso y le va a sacar presión al tipo de cambio, pero hay que ver si es suficiente para calmar la volatilidad. Yo siempre insisto en que el modo de llevar tranquilidad es poner dólares sobre la mesa, cueste lo que cueste, para hacer bajar el dólar”, añadió.

Según el analista, “hay que tener cuidado con algo: impulsar un canje de Lebac por Lete es contener la explosión de una bomba armando otra más grande”.

La referencia es al cambio de moneda. Si bien ese tramo de la operación permitiría transferir vencimientos tan cortos como a un mes a otros un poco más desahogados de un año, el pase de los vencimientos de pesos a dólares es problemático. Obviamente, mal que mal, el Banco Central puede en un caso extremo emitir pesos suficientes para hacer frente a los compromisos de Lebac, aun a costa de convalidar una suba del circulante, del dólar y de la inflación. En cambio, la escasez de dólares es, probablemente, el principal mal de la economía argentina actual. Es por eso que Buteler dijo que “la clave será volver a los mercados voluntarios de crédito para luego poder pagar esas Lete”. Sin  financiamiento voluntario renovado, el futuro puede ser más difícil que el presente.

El resultado de la jugada oficial permitirá comenzar a entrever lo que viene.

(Nota publicada en Letra P).

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