La OCDE alerta que cayó la confianza en una Argentina que sueña con ingresar

Mientras el canciller, Jorge Faurie, aguarda en París la definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre el posible ingreso del país, algo que ocurrirá este jueves, la entidad lanzó una advertencia sobre la economía argentina, que, advirtió, sufre “una confianza en declinación y una salida de capitales”. ¿Mal augurio o un punto de partida para comenzar a negociar una convergencia que demandará, al final del camino, en unos cuatro años, una mayor solidez?

En el capítulo del Pronóstico económico relativo a nuestro país, la OCDE, conocida como “el club de los países ricos”, anticipó que la Argentina crecerá este año un 2% y en 2019, un 2,6%.

“Se proyecta que la actividad económica rebotará más adelante en el año (…) respaldando una nueva reducción del desempleo. Sin embargo, el tipo de cambio se depreció significativamente en el último tiempo en medio de una confianza declinante y de una salida de capitales. Las autoridades reaccionaron con un aumento de las tasas de interés, con intervenciones en el mercado cambiario, con una aceleración del ajuste fiscal y con negociaciones con prestamistas multilaterales”, continúa el informe, difundido este miércoles en París.

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“La inflación rebotó debido a los incrementos de los precios administrados, la devaluación y las mayores expectativas” de incremento de los precios. “Esto limita el crecimiento de los ingresos reales de las familias y, junto con una reducción de la cosecha debido a cuestiones climáticas, afecta el crecimiento de 2018”, añade.

El texto pondera luego “la aceleración del recorte del déficit fiscal para restaurar la confianza” y repasa medidas recientes del Gobierno de Mauricio Macri que son requisitos para cualquier solicitud de membresía: “la reforma impositiva y del mercado de capitales, una nueva ley de (defensa de la) competencia, mejoras en los procesos administrativos y menores barreras en sectores seleccionados”. “Más reformas para fomentar la integración a la economía global, mejorar la competencia y and el acceso a una educación de calidad se pueden construir sobre esos progresos”, confía.

¿La enumeración de logros y dificultades dará saldo positivo, permitiendo al país comenzar el proceso de ingreso? ¿O lo demorará?

En el Ministerio de Hacienda confían, pero Nicolás Dujovne, canceló el viaje a París que tenía previsto. Es que este miércoles continuaba la “rosca” en la reunión anual de cancilleres y ministros de economía del organismo, inaugurada por Emmanuel Macron y convocada esta vez bajo la consigna de “La reforma del multilateralismo”. De la misma, que, además de la candidatura argentina, involucra las de otros países, surgirá la decisión.

Un miembro de la Cancillería que estuvo involucrado durante meses en las discusiones sobre la postulación argentina a la OCDE le dijo a Letra P que “el modo en que parte de la prensa presentó este proceso estuvo un poco inflado. Por un lado, porque no está en juego el ingreso del país sino el comienzo de un proceso que puede llevar hasta cuatro o cinco años”.

Pese a cierta información sesgada, la Argentina no estará, incluso si se acepta su candidatura, en la posición de Colombia, que acaba de ser admitida como miembro pleno número 37 de la organización después de siete años de duras negociaciones.

Además, siguió ese diplomático, “si bien hay unanimidad de los miembros de la OCDE a favor de la candidatura argentina, hay otros cinco países que están solicitando su ingreso y el organismo tiene que encontrar respuestas para todos ellos, lo que es complicado”. Eso explica que las gestiones no den, a pocas horas de la esperada definición, ninguna garantía.

Más allá de la Argentina, están postulados otros dos países sudamericanos: Perú y, nada menos, Brasil. Por Europa, están Bulgaria, Croacia y Rumania. “Los europeos piden un país de su continente ingrese por cada uno que entra de afuera. El primero en la lista de los europeos es Bulgaria. La complicación para la Argentina es que no va a haber luz verde para todos y que, después de que se iniciaron los primeros contactos, se subió Brasil. Sería muy raro que, a pesar de los apoyos con los que contamos, se inicie el proceso con la Argentina y no con Brasil, por una simple cuestión de peso económico y diplomático”, añadió la fuente.

Si, al revés de lo que espera el Gobierno, este jueves no hay buenas noticias, no se deberá hablar de “aplazo”, porque la aceptación de la solicitud podría darse más adelante, incluso este mismo año, explican en el Gobierno.

Más allá del modo en que la OCDE le contó las costillas a la Argentina en su informe de este miércoles, el país ya hizo movimientos para ganarse el derecho a negociar su acceso. De hecho, la propia emisión del Pronóstico económico se basa en que “el Gobierno aceptó una revisión multidimensional de la economía, con una auditoría completa de las estadísticas. Ellos miran, hacen su diagnóstico y ahí empiezan a presionar” en pos de una convergencia real, explicó la fuente que participó de las negociaciones.

Por otro lado, el país comenzó a pagar por la posibilidad de participar en 23 comités de políticas de la OCDE.

“La aceptación sería una buena noticia para el Gobierno, después de las últimas turbulencias, pero nadie puede esperar que empiecen a llegar inversiones por el solo hecho de que nos inviten a negociar un ingreso”, completó.

Fundada en 1961, la OCDE cuenta hoy con 35 estados miembros, a los que se sumará Colombia, que completará con México y Chile el subgrupo de los socios latinoamericanos del “club de los países ricos”, cuyos PBI combinados dan cuenta del 62% del mundial.

Un informe reciente de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), que dirige Marcelo Elizondo, señaló que “ser parte de la OCDE supone haber cumplido con requisitos que generan estándares que se vinculan con mejores prácticas político-institucionales, financieras y económicas”.

Un ingreso futuro generaría “beneficios en términos de prestigio, mejor evaluación para inversores, asistencia técnica para mejorar políticas, cooperación, mejor acceso a vínculos internacionales y un mejor posicionamiento entre los países elegibles para actores del sector privado”, añadió.

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En ese sentido, resaltó que los países de ese club son receptores del 57% de la inversión extranjera directa global, algo a lo que ayudan sus atributos reputacionales y la competitividad de sus economías, capítulos que la Argentina debería mejorar notablemente para convertirse en miembro.

Mientras, “la inversión extranjera emitida desde los países de la OCDE en su conjunto representó el año pasado nada menos que el 77% del total mundial”, siguió DNI. Más que un beneficio, una eventual oportunidad para el país.

En lo que respecta al comercio, sus socios ostentan economías mucho más abiertas que la argentina, lo que señala uno de los puntos en los que el país debería avanzar una eventual negociación de convergencia.

“Con casi 15 billones de dólares acumulados de exportaciones de todos sus miembros (bienes y servicios,) las exportaciones de los países de la OCDE representan el 28% del PBI de la organización (en Argentina el porcentaje de exportaciones en el PBI apenas ronda 12%)”, dijo la consultora.

“Las exportaciones de los países de la OCDE suponen el 71% del total de las exportaciones mundiales. Las importaciones (14,8 billones) generan un porcentaje similar del total mundial”, completó.

En las próximas horas el Gobierno sabrá si puede mostrar la primera buena noticia después de varias semanas de verse maltratado por la realidad. Un camino que, sueña, debería culminar con éxito el 20 de junio, cuando Morgan Stanley Capital Investment (MSCI) defina si eleva al país de la categoría de “mercado de frontera” a “emergente”, algo que eliminaría restricciones para que más fondos de inversión se vuelquen sobre el país. Por ahora, en medio de las asperezas actuales, todo un albur.

(Nota publicada en Letra P).

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