Al filo de la cornisa, el BCRA tantea $25 como nuevo precio para el dólar

Apremiado y con el agua al cuello ante el inminente vencimiento de Lebac de este “súper martes”, el Banco Central volvió a cambiar de estrategia el lunes al poner sobre la mesa una oferta masiva de divisas, 5.000 millones de dólares, destinada a ponerle un techo a la cotización.

Nunca había ido tan lejos ni había emitido una señal tan contundente. De hecho, los observadores venían acusando a Federico Sturzenegger de haber seguido una estrategia (por llamarla de algún modo) errática, en la que malgastó las herramientas de las que disponía (venta de reservas, operaciones en el mercado de futuros, subas de tasas, limitación de las tenencias de los bancos) de a una, como salían a pelear los indios condenados a la derrota en las películas viejas de Hollywood. ¿Sostendrá el nuevo rumbo o recaerá en las dudas?

Este lunes jugó fuerte desde la apertura, cuando el dólar se escapaba a $25,50 y realizó esa mega oferta, equivalente a casi el 10% de las reservas que le quedaban, para el tramo mayorista.

Lo hizo a una paridad de $25, que se impuso sin usar semejante monto, desde ya, convalidando una suba del dólar del 1,73, siempre en el segmento mayorista, con respecto al cierre del viernes. Mientras, en las casas de cambio la cotización minorista superaba holgadamente ese nivel pasado el mediodía. Así de dramática es la situación.

Además de ponerle techo (alguno, el que sea a esta altura) al billete verde, el Central buscó preparar el terreno para este “súper martes”, en el que deberá hacer frente al vencimiento de Letras del Banco Central (Lebac) por unos $640.000, cifra que quedó fijada tras la compra reciente por parte de entidades estatales de papeles en  el mercado secundario.

Un tercio, aproximadamente, de esa cifra es intra-Estado y, por lo tanto, de renovación automática. Otro tanto estaría en poder de los bancos, con los que se negoció el fin de semana una renovación amplia a cambio de un relajamiento de sus requisitos de liquidez.

Mientras, se descuenta que los fondos comunes de inversión, otros jugadores importantes del partido, se desprenderán de sus Lebac.

¿Pero qué ofrece el BCRA a los tenedores de letras para que no desarmen sus posiciones?

Por lo pronto, una tasa superior al 40%. Pero la misma es alta o baja en relación con la evolución esperada del dólar. Si el inversor apuesta a la tasa en pesos, lo hace para, una vez pasado un determinado período, poder pasarse a la divisa estadounidense para realizar su ganancia. Esa apuesta es lo que en la City se llama carry trade y en la calle, bicicleta financiera.

La complicación para Sturzenegger y los suyos es que, en el actual contexto, no tienen forma de darles a esos tenedores certezas mínimas sobre lo que pasará con el dólar. De hecho, las Lebac dejaron un saldo en dólares negativo superior al 10% con respecto a la licitación de mediados de abril debido a la devaluación reciente del peso. Es en este sentido que la cifra de $25 por dólar pasa a tener importancia, como la búsqueda de una referencia para que los inversores potenciales hagan sus cálculos en términos de carry.

Mariano Kestelboim, profesor de la Universidad Nacional de Avellaneda, le dijo a Letra P que “la señal del Banco Central al vender 5.000 millones de dólares parece ser que el tipo de cambio de equilibrio que busca es de $25. Esto es una señal para que los operadores se jueguen a renovar sus Lebac”.

El número, además de redondo, tiene otra ventaja: $25 es una cotización similar, descontada la inflación, al de la salida del cepo en diciembre de 2015. Eso podría ser suficiente para reducir a la mitad el desequilibrio de las cuentas externas generado por la gestión económica macrista, algo que sin dudas estará entre las exigencias del Fondo Monetario Internacional en las negociaciones que comenzarán este viernes.

Así las cosas, el Central no apuesta, desde ya, a renovar el 85% de las letras, como venía haciendo antes de que la crisis se desatara totalmente. De hecho, considera un resultado “satisfactorio” alcanzar un umbral del orden del 70%. Pero esto también representa riesgos, ya que dejaría en el aire un remanente de unos $192.000 millones que, en buena medida podrían volcarse al dólar y calentarlo todavía más.

El analista financiero Christian Buteler trabaja en línea con una hipótesis de esa magnitud. Según le dijo a Letra P, “es mejor” que exista alguna referencia de tipo de cambio para el cálculo del carry trade, pero “haga lo que haga, después de la licitación, el Banco Central va a tener que inyectar entre $150.000 y 200.000 millones”.

Si se diera por buena la paridad de $25, esto es si el Central lograra sostenerla, el paso de esa cantidad de peso se llevaría de sus reservas entre 6.000 y 8.000 millones de dólares, respectivamente.

Eso, de más está decirlo, supondría un stress adicional para el mercado cambiario. Kestelboim agregó que “al estar tan liberalizado el mercado, con ahorristas que cuentan con home banking y se suman a lo que hacen los operadores, los movimientos resultan imprevisibles. La corrida por ahora sigue aunque, obviamente, en algún momento se va a detener. El pánico puede producir un overshooting, es decir que el tipo de cambio de equilibrio se quede atrás y se produzca una devaluación mayor en el corto plazo, hasta que haya un retorno al punto de equilibrio”.

Para Buteler, “lo crucial es que el Banco Central mantenga la posición. Si decide que (el dólar) no sube, entonces que no suba”. “Después la estrategia ideal sería que cuando la gente se canse de comprar a $25, que salga a vender, digamos, a $24,50. Y cuando se canse de nuevo, a $24. En ese punto, el que compró a $25 va a empezar a liquidar también por las dudas. La idea es que el que compró alto, pierda, y que el exportador que está esperando a ver si sube, se decida a vender o a liquidar las divisas que tiene. Así, ya no haría falta que el Central siga vendiendo sino que, al contrario, podría salir a recomprar más baratos los dólares que perdió en las ruedas anteriores”, agregó. Pasado el mediodía, con todo, no había aún indicios de una hora de ruta de ese tipo.

“Esa sería la estrategia de un buen banco central, pero para eso se necesita tener dólares, que para hacer eso los hay, y también tener huevos, que es lo que no sé si hay”, completó.

El peligro es que, ante la duda, en este “súper martes” el Central se muestre tan vacilante como hasta ahora. En tal caso, la presión sobre el tipo de cambio bien podría llevárselo puesto.

La especulación financiera trajo hasta este punto al Gobierno y al país. Es toda una paradoja y un mal presagio que el futuro inmediato dependa de que la bicicleta no se detenga.

(Nota publicada en Letra P).

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