El supermartes de las Lebac pende como una espada sobre el peso

Dólar, bonos, riesgo país, negociaciones en Washington… El Gobierno y los mercados siguen minuto a minuto esas variables clave, mientras velan las armas para lo que será una pelea decisiva en la actual pulseada: la masiva renovación de Letras del Banco Central prevista para el próximo martes 15.

Ese día vencerán Lebac por $680.000, más de la mitad de un stock que los analistas observan desde hace rato con gran desconfianza, dada su magnitud. Al tipo de cambio actual (muy actual, hay que aclarar en estos días agitados) de $23, el mismo equivale a casi 30.000 millones de dólares, lo mismo que con esfuerzo y condiciones draconianas el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, espera obtener del Fondo Monetario Internacional.

El riesgo es que ni siquiera las actuales supertasas de interés, que hoy están en alrededor del 40% en toda la línea de vencimientos, convenza a los tenedores de renovarlas y seguir apostando al carry trade, la perniciosa bicicleta que consiste en hacer grandes diferencias en pesos con la esperanza de que, al momento de salir de la cancha, estas superen la evolución del dólar. Justamente, la presión alcista que mantiene divisa pese a las sucesivas subas de tasas, a las fuertes ventas de reservas de ruedas anteriores, a las restricciones impuestas a las tenencias en divisas de los bancos y, últimamente, a las operaciones oficiales en el mercado de futuros hace incierta esa forma de especulación que el Gobierno necesita mantener para salir del paso.

“Aun con tasas del 38 al 40%, el vencimiento de la semana que viene es preocupante si se mantiene la inestabilidad del tipo de cambio”, le dijo a Letra P el analista Financiero Christian Buteler.

Pablo Castagna, director de Portfolio Personal, dijo en consulta con este portal que “esta renovación es clave por el volumen del vencimiento, que equivalente aproximadamente al 60% de la emisión total de Lebac”.

“Me imagino al Banco Central validando las tasas del mercado secundario, de alrededor de 38 a 40%. Veo riesgoso que valide tasas por encima de eso por los efectos secundarios que la jugada tendría sobre la economía real”, añadió, explicando los estrechos márgenes en los que deberá moverse Federico Sturzenegger.

Para Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios del Sur (CeSur), para llegar mejor al día D “sería importante que el dólar se tranquilice en el exterior. En lo sucesivo, hay que ver bien de cerca qué ocurre con el riesgo país, es decir cuánto rinden los bonos de Argentina, y cómo se digiere la noticia de las negociaciones con el FMI”.

Aproximadamente un tercio del vencimiento está en manos de la ANSES y otras agencias gubernamentales, por lo que su renovación debería ser automática. Del resto, explicó Castagna, “los principales tenedores son los bancos, empresas  y fondos comunes de inversión, que lo más probable es que renueven por la alta tasa. Además los bancos están restringidos por la modificación de la norma RPC, que los obliga a no excederse a su exposición en moneda extranjera en más del 10%”.

“En cuanto al inversor Minorista –continuó el hombre de Portfolio Personal-, con la volatilidad de la última semana muchos ya se dolarizaron, pero podría haber un remanente que se vuelque al dólar, generando algo de presión. Veremos si el Central interviene o no”.

Collante especuló con que el Central “seguramente van a tratar de hablar de antemano para renovar la parte que está en poder de los bancos”.

Sin embargo, se rumorea en la City que una parte importante de las Lebac de las que se deshicieron los extranjeros en su estampida de las últimas ruedas fue absorbida por los bancos, especialmente por el Nación, el mayor del sistema, de modo de atemperar su impacto. Eso explicaría, dicen, que la entidad haya suspendido el descuento de cheques a sus clientes por tiempo indefinido, algo que llamó la atención porque no debería experimentar restricciones de liquidez que le impidan atender con esa herramienta al sensible sector pyme, urbano y rural, que se apoya en ella.

En esa línea, se señala que el Nación es mucho más permeable a las necesidades políticas y económicas del Gobierno desde que está a su cargo Javier González Fraga, quien reemplazó a un hombre como Carlos Melconian, mucho más refractario a ese tipo de conducción.

Buteler señala un punto que podría vincularse con esa versión. “Se observó una baja del stock de Leliq y de pases (instrumentos a disposición de los bancos) justo en momentos en que se dio la liquidación de los inversores de extranjeros en Lebac”, dijo.

Las Leliq (Letras de Liquidez) son instrumentos del Banco Central que usan exclusivamente los bancos. Tienen vencimientos muy cortos, a solo siete días, y sirven para regular la oferta de dinero a través de licitaciones diarias, a las que acuden las entidades cuando cuentan con liquidez excedente. A diferencia de los pases, las Leliq se transan en mercado secundario.

De ese modo, el martes algunas entidades podrían verse obligadas a vender el exceso acumulado de Lebac para restaurar su capital de trabajo, lo que podría afectar el nivel de renovación y la cantidad de pesos que podrían pasarse al dólar.

Como se dijo, asegurar la renovación vía tasas de interés (aun) mayores es riesgoso desde el punto de vista de sus efectos en la economía real. Pero, además, si el dólar sigue demandado es porque los inversores ya no se están mostrando demasiado sensibles al uso de esa herramienta. ¿La dosis de aumentar el precio del dinero habrá alcanzado el límite terapéutico?

Promediando la rueda de este jueves, el Banco Central volvió a intervenir con la venta de reservas para, al menos, evitar una nueva escalada del dólar. Preocupa que el mercado no encuentre todavía el techo de la corrida, después de que se hayan usado prácticamente todas las herramientas financieras y políticas (la señal de mayor ajuste fiscal y de negociaciones con el FMI) a disposición. Uno de los problemas, dicen los especialistas, es que se las usó pero una a una, como pelean (y pierden) los indios en las películas estadounidenses.

Germán Fermo, economista y director del MBA de la UCEMA, confió en que el test del martes “va a salir bien”. “Lo que sí, presiento una devaluación más rápida de cara a fines de año. No me sorprendería que dejen correr el tipo de cambio ara que eso genere una licuación parcial del stock (de Lebac en términos de dólares, esto es de las reservas existentes en poder del Central), algo que en estas circunstancias vendría bien”, le dijo a Letra P.

Collante, en cambio, no arriesga sobre el supermartes. Pero coincide en que “incluso si se lo pasa con éxito, lo importante es que van a tener adoptar una política para desarmar ese stock”.

En el mercado ya especulan con cómo calificar un eventual canje de Lebac por títulos más largos. ¿Sería eso un nuevo default argentino? ¿Sería el default de Mauricio Macri?

(Nota publicada en Letra P).

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