Con el FMI vuelve el ajuste hardcore

La resonante aparición televisiva del presidente, Mauricio Macri, quien anunció este martes que su Gobierno iniciará negociaciones con Fondo Monetario Internacional para obtener asistencia crediticia, constituye un paso extremo ante un contexto internacional que cambió en las últimas semanas y que barrió con la estrategia gradualista que había adoptado al llegar al poder el 10 de diciembre de 2015.

Una ronda de consultas entre economistas locales y managers de fondos de inversión de Estados Unidos realizada por Letra P subrayó lo delicado del momento económico. Los consultados reconocieron también que la determinación resulta muy espinosa en términos políticos y refutaron la opinión del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, al señalar que el rescate vendrá acompañado de duras condiciones fiscales.

El incremento a 454 puntos básicos, hasta el lunes, del riesgo país (el diferencial entre el rendimiento de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años y papeles locales equivalentes), nada menos que un salto del 30% desde comienzos de año, es el trasfondo de esa decisión, dolorosa para el Gobierno por el impacto que tiene en un país en el que Fondo es mala palabra. El promedio regional de suba del riesgo fue del 12% en el mismo período, mientras que el de Brasil subió menos del 9% y el de Colombia, algo más del 12%. Hay un trasfondo global, pero, como siempre, la Argentina es un caso aparte.

Alberto Bernal es jefe de Mercados Emergentes del fondo XP Securities, con sede en Nueva York, y respondió a una consulta puntual de Letra P realizada en la noche del lunes, antes del anuncio oficial, cuando ya parecía claro que la Casa Rosada se quedaba sin alternativas para hacer frente a la corrida cambiaria y con el acceso a los mercados internacionales virtualmente cerrado.

“Estoy completamente convencido de que todo lo que está pasando en Argentina tiene que ver con lo que ocurre con los Bonos del Tesoro. Si este sigue incrementando su tasa de interés, el mundo comenzará a parecerse al de 1994, 1997, 1999, etcétera”, dijo el trader, dando cuenta del inicio de una etapa de crédito más caro y escaso.

De más está decir que en el primero de esos años se desató el llamado “efecto Tequila”, la crisis de la deuda mexicana que puso en vilo al mundo emergente y que marcó el primer daño fuerte al plan de convertibilidad, golpeando sin remedio la competitividad de un peso atado al dólar en una paridad fija.

“Eso, obviamente, representa un riesgo brutal para la capacidad de financiamiento de la Argentina, que es un país high beta (de alto riesgo) debido a los legacy costs (costos de herencia) que vienen de los años de los Kirchner”, siguió. “La única opción lógica es acercarse al Fondo Monetario, que va a estar más que dispuesto a financiar a Argentina durante el período de transición del ajuste fiscal”, enfatizó entonces Bernal.

Según el especialista, que desde la asunción de Macri había sido muy optimista con respecto a la economía argentina y muy bullish (alcista) en relación con la proyección de la deuda soberana argentina, “esa es la estrategia más lógica en estas circunstancias, en lugar de tener que subir las tasas de interés al 60% o tener que convalidar tasas demasiado saltas en el mercado internacional, cosa que yo realmente no haría”.

El economista José Siaba Serrate le dijo a Letra P, ya tras el anuncio presidencial, que “el Fondo Monetario es el prestamista de última instancia, y pongo el acento en la palabra ’última’”. Se llega a eso “porque fracasó muy rápidamente todo lo demás que se intentó”, agregó.

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go y profesor en la Maestría de Finanzas de la Universidad Di Tella, ponderó en consulta de este medio que “en medio de una corrida del mercado contra la Argentina y de tensión política, no sé si es el mejor timing para anunciar una línea abierta con el FMI. Sobre todo, cuando hay un frente político abierto y estamos a punto de que el Congreso trate el proyecto (opositor) por tarifas y ley de reforma de mercado de capitales, clave para que el país vuelva a ser categorizado como emergente”.

Según el economista, el entendimiento “tendría que ser por un monto muy fuerte, por lo menos 20.000 millones de dólares, para shockear al mercado y estabilizar el dólar y las expectativas de cara al fuerte vencimiento de Lebac de la semana que viene”.

Un economista de primera línea, no precisamente populista, que pidió que no se dé a conocer su nombre “para no echar más leña al fuego”, ponderó que “es un papelón: iban a jugar la Champions League y ahora van a jugar con Excursionistas”.

“Hablan de una crisis mundial que no existe; mirá los números”, añadió.

Un aspecto crucial para lo que viene, y que evoca amargos recuerdos a la población, es cuáles serán las condiciones que Christine Lagarde pretenderá imponerle al país a cambio de un salvataje.

Recordemos que la directora gerente del FMI visitó Buenos Aires en marzo, generando versiones sobre conversaciones informales sobre un plan de ayuda con las autoridades nacionales. El país canceló toda su deuda con el organismo en 2005, durante el Gobierno de Néstor Kirchner, quien buscó justamente desatarse las manos ante los continuos pedidos de condiciones para refinanciar los compromisos pendientes.

Dujovne estimó este martes que este “es un Fondo muy distinto” al que conoció la Argentina y que seguramente le va a permitir al Gobierno continuar con su programa fiscal gradualista. Pero los especialistas no están de acuerdo.

Siaba Serrate estimó que “las condicionalidades serán más o menos las de siempre”.

En tanto, Fausto Spotorno, del Estudio Orlando Ferreres, le dijo a este portal que “el FMI seguramente pedirá una mayor reducción del gasto, una ley de coparticipación nueva, una reforma tributaria más amplia, mayor desregulación… Hay que ver si no piden también liberar los mercados energéticos mayoristas”. ¿Una reforma laboral de cuño flexibilizador? “Seguramente”, arriesgó.

Germán Fermo, director del MBA de la UCEMA, coincidió con sus colegas. “A cambio van a pedir un severo ajuste fiscal, no hay otro camino posible”.

Pronto se empezará a saber si el optimismo de Dujovne es puro voluntarismo. Los argentinos, mientras, ya se preparan para el invierno.

(Nota publicada en Letra P).

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