La pregunta sin respuesta: ¿qué pretende Sturzenegger?

Desconcierto. Fracaso. Desmanejo. Política errática. Las evaluaciones sobre la actuación de los últimos meses de Federico Sturzenegger resultan muy severas en estas horas en las que del Banco Central no deja de quemar divisas a precios sobre cuya conveniencia muchos dudan.

Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios del Sur (CeSur), le dijo a Letra P que “la política del Banco Central ha sido errática. No da las señales que requiere un proceso de desinflación, no toma las medidas adecuadas”.

“Venimos desde diciembre con un desmanejo de la política económica. Antes del 28 de ese mes había una meta de inflación, que aunque estuviera lejos de cumplirse al menos se valía de herramientas consistentes. Ese día se la cambió, se bajaron las tasas, se dejó subir el dólar y eso impactó en los precios. En febrero, con una inflación ya complicada, se mantuvo la tasa. En marzo, tranquilos por el stock de reservas, se decidieron planchar el dólar a través de intervenciones. Después empezó a regir el impuesto a la renta financiera de los no residentes. Y ahora, después de casi dos meses con un tipo de cambio fijo, vuelven atrás y parece que dejan que el dólar flote un poco”, añadió.

En la visión del analista financiero Christian Buteler, “la mejor forma de calificar el desempeño del Banco Central es hacerlo a través de sus resultados en materia de inflación, que es su misión básica. Y en ese sentido hay que hablar directamente de un fracaso, porque en casi dos años y medio de gestión nunca estuvo ni siquiera cerca de cumplir sus metas. Este año, el primer cuatrimestre va a cerrar con un aumento de los precios minoristas de entre 8 y 10% frente a un objetivo anual del 15%. ¿Cómo no hablar de fracaso?”. “Se puede argumentar que el Central estuvo sometido a presiones políticas de la Jefatura de Gabinete, pero todos los que están ahí son personas mayores y que tienen herramientas a su disposición. Si permitieron esa intromisión, fue por su voluntad”, completó.

“Yo veo confusión. Sobre todo desde el cambio de la meta de inflación del 28 de diciembre y por el modo en que se lo aplicó. Desde ese momento, el Banco Central perdió en el corto plazo la capacidad de subir la tasa y entonces salió a calmar el dólar vendiendo reservas. Eso aceleró la presión cambiaria. Ahora retoma aquellos grados de libertad. Ya amenazó con hacerlo en mayo si la inflación no cede y comenzó a tocar las de las Lebac (en el mercado secundario) para aflojar la presión cambiaria”, señaló al ser consultado por este medio Federico Furiase, director de la consultora EcoGo y profesor de la Maestría de Finanzas de la UTDT.

Tras la intervención récord del miércoles de casi 1.472 millones de dólares para dejar al dólar prácticamente clavado, este jueves la estrategia del Central, si es que los golpes de timón que vemos merecen tal calificación, fue diferente. Dejó en la apertura de la rueda que la divisa corriera un poco y salió más tarde a intervenir, convalidando un precio ubicado más de 25 centavos arriba, tanto en el segmento minorista como en el mayorista, que es el que mueve las cifras realmente grandes.

La movida costó otros 853 millones de dólares de reservas, lo que no impidió que el dólar minorista subiera de $20,55 a $20,84 y el mayorista, de $20,26 a $20,56.

Cabe la pregunta de por qué el miércoles la autoridad monetaria quemó tantas reservas (para peor, prestadas) a un precio menor para convalidar una suba limitada un día después. Especulaciones aparte, lo concreto es que los no residentes que liquidaron masivamente posiciones en pesos aquel día para no verse gravados con el nuevo impuesto a la renta financiera gozaron de un costoso seguro de cambio de cortísimo plazo. Zafaron del gravamen y de dolarizarse a un precio mayor. ¿Será porque en el futuro próximo se va a necesitar que vuelvan a subirse a la bicicleta?

“Se habla mucho de lo que el Banco Central perdió por la venta de reservas, pero tal vez lo más costoso pasa por la credibilidad. Si la gente no te cree, podés poner 1.000 millones o lo que sea encima de la mesa que te los llevan”, acotó Collante.

La consigna de quienes manejan fondos en el país hoy es dolarizarse porque anticipan una suba. Dado que el tipo de cambio se vino deteriorando por la suba de los precios, se podía esperar un salto del dólar para junio o julio. El problema es que esa expectativa se anticipó.

Un economista de primera línea que prefirió no ser mencionado para no poner palos en la rueda en un momento delicado, explicó que “estructuralmente, el mercado cambiario tiene una demanda anual de 30.000 millones de dólares: groseramente, dos tercios de eso para atesoramiento y un tercio por turismo. Eso requiere una oferta equivalente. El problema es que hoy se percibe que la demanda está segura, pero no la oferta”.

La expectativa de devaluación no hace más que agudizar el problema.

“Lo más lógico sería que ahora dejen subir un poco la tasa de interés en el mercado secundario para que el Banco Central no tenga que volver a hacerse cargo de aportar toda la oferta de divisas. El agro debería estar poniendo el 60 o el 70% en esta época del año, pero se retrae porque cree que el precio del dólar va a subir”, explicó el economista de CeSur.

“Además de que el campo se corre, se suman los que no pensaban comprar (dólares), que estaban tranquilos, pero ahora lo hacen porque especulan con una posible suba”, acotó Christian Buteler.

“La situación se complica más porque el movimiento al alza de la tasa en Estados Unidos hizo subir las otras monedas de la región, especialmente el real, que ya se ubica en la zona de los 3,50 por dólar. Entonces, Brasil, nuestro principal socio, devalúa sin tener inflación y nosotros, mantenemos en tipo de cambio fijo con inflación alta”, añadió.

Ahí aparece el recurso al endeudamiento, tanto para financiar el gradualismo fiscal como, ahora, la sangría de divisas. Pero si la tasa sube en Estados Unidos, ¿está asegurado el programa financiero para cubrir las necesidades de 2019?

“El contexto internacional complica, porque se terminó la era del dólar barato. Lo que se suponía que iba a pasar con el triunfo de Donald Trump tardó pero está ocurriendo. Ahora se prevé que la Reserva Federal va a subir la tasa nueve veces hasta diciembre del año que viene. En el mejor de los casos, conseguir en el mercado externo los 30.000 millones de dólares que necesitamos por año nos va a salir más caro. En el peor, se nos puede cerrar la canilla”, dijo Buteler.

“Es claro que no se llega a las elecciones con este tipo de cambio. Un ajuste va a haber. Lo que no se sabe es cuándo se va a producir ni de cuánto va a ser”, señaló, por su parte Collante.

Lo que tampoco se conoce es qué efecto puede tener el caldo que se está espesando cuando llegue la hora de abrir las urnas.

(Nota publicada en Letra P).

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