Macri recibe a Rajoy y pone a prueba su ilusión de ver llover inversiones

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, llega en la tarde de este lunes a Buenos Aires acompañado por 70 empresarios, en una visita de alto nivel que la Casa Rosada presenta como la reconciliación definitiva entre los dos países y el inicio de la esperada “lluvia de inversiones”.

El propio Rajoy alimentó esas expectativas en una entrevista concedida al diario La Nación, en la que afirmó su intención de “animar absolutamente a los empresarios españoles a invertir en la Argentina”.

Anfitriones y visitantes recuerdan que España tiene mucho para ofrecer en ese sentido. Pese a los tropiezos de la relación en los últimos años y a la crisis económica profunda que retrajo los flujos que el propio país europeo volcó al exterior, sigue siendo el segundo inversor extranjero en el país, con un stock de activos de unos 16.000 millones de dólares, solo detrás de Estados Unidos (21.710 millones). Ahora, cuando España recobra un crecimiento sostenido del orden del 2,5 al 3% anual, se confía en que recupere su antigua preeminencia.

En la Cancillería prima la idea de que España es un país que necesita mercados, especialmente para sus empresas de servicios, y que cuenta con la ventaja de contar con el financiamiento que puede brindar a través de sus tres grandes bancos. Hablan también del carácter complementario de las dos economías y de la larga vocación de ese país por invertir en el exterior, algo que se evidencia en un stock de activos en el extranjero equivalente al 34 % de su PBI.

La frutilla del postre será el foro de negocios que se realizará en la mañana de este martes, al que acudirán el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Producción, Francisco Cabrera; el titular de Transporte, Guillermo Dietrich; y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Horacio Reyser.

Sin embargo, si se sondea entre fuentes españolas, lo que puede esperarse en términos de inversión está dominado por la cautela. “Esperamos a los funcionarios argentinos y sabemos que intentarán convencer, tranquilizar y dar garantías”, le dijo una de ellas a Letra P. “Existe el interés; la Argentina siempre lo genera. Pero también hay incertidumbre”, agregó.

Por eso, la idea de los empresarios españoles es “esperar, ver, conocer las propuestas”.

La presencia de Dietrich será especialmente convocante debido a la curiosidad que despiertan los planes para la construcción de infraestructura en el marco de los programas de Participación Público-Privada (PPP). El Plan de Autopistas y Carreteras y la construcción de la Red de Expresos Regionales (RER), un entramado de veinte kilómetros de túneles para conectar seis líneas de ferrocarriles en el área metropolitana para 2023, son los primeros proyectos en la fila.

De hecho, entre las empresas españolas que estarán representadas en el foro de negocios sobresalen en número las dedicadas a infraestructura y transporte ferroviario, seguidas de las de finanzas, energía (petróleo, nuclear y, sobre todo, renovable) y alimentación.

Al frente de ellas llegan el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Juan Rosell, y el de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, quienes hablarán en el foro y también tendrán un mano a mano con el Presidente en la Rosada.

La cautela de los visitantes es multidimensional.

Por un lado, porque consideran que la Argentina no ha sido precisamente un dechado de virtudes en términos de seguridad jurídica y respeto a los contratos. En ese sentido, señalan la mancha que dejó en la relación la estatización de YPF en 2012, hecho en el que le adjudican a Cristina Kirchner un “destrato en las formas” innecesario hacia Repsol.

Sin embargo, hay cuestiones que Mauricio Macri no puede achacar a su antecesora. Así, en segundo lugar hay que consignar que persiste alguna incertidumbre sobre las posibilidades de renovar su mandato en 2019. Y, más importante incluso, mencionan los problemas del Gobierno para domesticar una macroeconomía rebelde, con una inflación y un tipo de cambio que siguen siendo interrogantes a despejar y con una carga impositiva todavía muy elevada como para que invertir resulte realmente atractivo.

Otro aspecto central en el que Macri no puede culpar a la “herencia recibida” es el reproche de los españoles por lo que entienden como una relación privilegiada entre la Casa Rosada y el Grupo Clarín que, afirman, somete a Telefónica a una competencia que se da en condiciones discriminatorias.

Adelantándose a esos planteos, el Gobierno se apuró para enviar al Congreso la semana pasada el proyecto de ley que habilita a las telefónicas a prestar servicios de televisión satelital, lo que se presenta como un contrapeso a la autorización de la fusión entre Cablevisión y Telecom y que dejaría a todos los sectores en condiciones de ofrecer el llamado “cuádruple play”: telefonía fija y satelital, Internet de banda ancha y televisión paga.

Sin embargo, una fuente diplomática española le dijo a Letra  P que la autorización para brindar televisión satelital “es algo así como un premio consuelo o un apósito en  una herida. No es una solución completa pero ayuda a mostrar que se puede seguir operando o en condiciones menos desiguales, al menos hasta que Telefónica pueda desarrollar las inversiones y la infraestructura” para no quedar confinada al espacio.

Los españoles registran que, más allá de esta cuestión puntual (no menor, por cierto), la gran ventaja que sacó el multimedio argentino es haber conseguido que el Gobierno moldeara el futuro de las telecomunicaciones a través de un nuevo andamiaje institucional “a medida”. Tanto es así que la letra chica del aval del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) a la fusión entre Cablevisión y Telecom define la “posición dominante” en términos extremadamente generosos desde cualquier punto de vista comparativo en términos internacionales, como escribió en este portal el especialista Martín Becerra.

Cerca de Macri, en tanto, confían en que, brindada la habilitación para que Telefónica brinde el “cuádruple play”, esos planteos desaparezcan por fin de la agenda y recuerdan, apelando a una curiosa teoría de las compensaciones, que esa firma tiene poco de qué quejarse ya que en la era K resultó privilegiada en detrimento de Clarín.

Fuera de las inversiones, el comercio es otro frente en el que unos y otros pretenden trabajar.

El año pasado, las exportaciones argentinas a España cayeron un 8,5 %, muy por encima de la retracción del 0,4% que se registró con todo el mundo. Sin embargo, ese país se sostiene entre los diez principales destinos de las ventas nacionales y es, junto con Alemania y Holanda, un mercado privilegiado para el país en Europa.

Del análisis de los montos del intercambio surge claramente el potencial existente. En 2017, la Argentina le exportó a España por 1.504 millones de dólares y realizó importaciones por 1.452 millones, demasiado poco en relación con las posibilidades, ya que España es el importador número 15 del mundo.

Si los españoles llegan con reyertas que pesan en su ánimo pero que esta vez no pretenden plantear para no aguar la fiesta de la reconciliación, también la Argentina tiene un motivo de queja, dado por la investigación de la Comisión Europea por las supuestas subvenciones nacionales al biodiesel, que prácticamente derivó en un cierre del mercado europeo para ese producto. Al respecto se recuerda que la medida fue pedida, justamente, por una empresa española.

Dentro del rubro comercial, las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea son un foco de obsesión para el Gobierno argentino. Pero, en ese sentido, a Macri no le cabrá más que agradecer que Rajoy sea uno de los principales defensores de la causa dentro de la UE. Lo demás, que demora de modo preocupante la firma de un entendimiento aunque más no sea simbólico, pasa por la negativa de los países proteccionistas de sus mercados agrícolas, con Francia a la cabeza.

También le agradecerá el respaldo de España a la candidatura argentina a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El resto de la visita pasará por la firma de acuerdos “blandos” en temas como la cooperación cultural, el reconocimiento cruzado de diplomas y la organización del Congreso Internacional de la Lengua en marzo del año que viene en Córdoba.

Llega la hora de la reconciliación formal. Pronto se podrán medir, en dinero, sus resultados.

(Nota publicada en Letra P).

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