El Supremo de Brasil le evita a Lula un arresto inminente

Cuando todo parecía anticipar que Luiz Inácio Lula da Silva iría preso el próximo lunes o martes, el Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) resolvió este jueves admitir a trámite un pedido de habeas corpus de la defensa que bloqueará esa posibilidad al menos hasta el 4 de abril próximo, cuando el cuerpo tome una decisión de fondo.

Analistas políticos de Brasilia consultados por Letra P difirieron sobre lo que viene. Para algunos, es posible que la decisión, que pone en cuestión jurisprudencia aplicada por el propio alto tribunal desde octubre de 2016, sea el anticipo de una definición favorable en toda la línea al expresidente, que en tal caso podría permanecer en libertad hasta el final de todas las apelaciones posibles. Para otros, Lula terminará preso pronto.

La postura del abogado de Lula, Roberto Batochio, es que el cumplimiento de penas de prisión tras fallo de segunda instancia, esto es antes de que haya cosa juzgada, viola la Constitución brasileña.

En tanto, la procuradora general de la República, Raquel Dodge, aseguró que “no se ha violado el derecho de defensa. Este precioso precedente (del cumplimiento de penas con fallo de corte de alzada) no es inconstitucional”.

La decisión de aceptar el recurso de la defensa fue adoptada por una mayoría de 7 votos contra 4. En tanto, la cautelar que impide hasta el 4 de abril cualquier privación de la libertad del líder de la izquierda brasileña fue aprobada por una mínima mayoría de 6 a 5. ¿Será esa podría ser la relación de fuerzas cuando se defina la cuestión de fondo?

Una decisión final que modifique la jurisprudencia de 2016 supondría un golpe demoledor para la operación Lava Jato.

Marcelo Rech, analista político y titular del Instituto InfoRel de Brasilia, le dijo a Letra P que “los ministros están bajo una presión del sistema político y de sectores enfrentados de la opinión pública. La declaración de admisibilidad del habeas corpus marca una nueva tendencia. Si el tribunal hubiese pensado en mantener su jurisprudencia actual, probablemente lo habría rechazado sin más”.

De manera diferente, Paulo Kramer, profesor en la Universidad de Brasilia, opinó que la decisión “impedirá que Lula pase la Semana Santa como Cristo”. Sin embargo, el impasse que se abre “dará tiempo a que una parte de la sociedad se movilice, virtual o presencialmente” contra lo que supone un acto de impunidad. “Mi apuesta es que Lula acabará preso”, arriesgó.

En concreto, el máximo tribunal brasileño revisará la decisión que él mismo adoptó por un margen de 6 a 5 en octubre de 2016, que respaldó el cumplimiento de sentencias de prisión tras fallo de un tribunal de alzada. Eso, visto en su momento como un enorme avance en la lucha contra la corrupción política, sin embargo, choca frontalmente con la propia Constitución.

La carta magna brasileña indica en su artículo 5°, inciso LVII, que “nadie será considerado culpable hasta el tránsito en juzgado de sentencia penal condenatoria”.

El “tránsito en juzgado de sentencia penal” siempre fue entendido como un fallo firme, concepto común a los sistemas jurídicos de todas las democracias occidentales. Pero aquella decisión de un año y medio atrás fue, para los críticos, el comienzo de un peligroso “populismo judicial”.

Rech añadió que “la decisión del Supremo de este lunes no es jurídica sino política. Pero su politización no es de hoy sino que comenzó en paralelo a la crisis política del país en 2014, cuando comenzaron a proliferar denuncias de corrupción al más alto nivel. Esto es muy negativo para el país”.

El Tribunal Regional Federal de la 4a. Región, con sede en Porto Alegre, agravó el fallo de primera instancia del juez federal Sérgio Moro y condenó a Lula a 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero, por la supuesta recepción de un tríplex de lujo en Guarujá como contraprestación de contratos espurios con Petrobras de la constructora OAS.

El TRF4 tiene previsto agotar este lunes 26 el “embargo de declaración” que había solicitado la defensa, pero eso se trata de un trámite meramente explicativo. Por eso se daba por hecho de que ese mismo día, o a más tardar el martes 27, Lula iba a ingresar en prisión.

El Supremo ahora deja todo en el aire. Tan en el aire como lo está el propio Brasil.

(Nota publicada en Letra P).