Santiago Peña, precandidato presidencial: “Paraguay se juega un gran paso adelante o perder una oportunidad”

Candidato consagrado por el presidente saliente, Horacio Cartes, es el rostro de los logros y también de las cuentas pendientes del modelo económico. Como un outsider del Partido Colorado, buscará en la interna del 17 de diciembre la nominación por esa agrupación y, con ello, prácticamente la garantía de acceder al poder.

Hace algunos años, seguramente Santiago Peña no se habría podido imaginar lo que va a ocurrirle el domingo 17 de diciembre. Ese día competirá en las internas de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) para obtener la nominación presidencial para los comicios paraguayos del 22 de abril del año próximo. Un triunfo en la primera de esas instancias es, según los analistas, el pasaporte casi seguro al Palacio de los López.

Ese escenario le habría resultado inverosímil tiempo atrás por haber sido durante veinte años militante del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Sin embargo, el presidente saliente, Horacio Cartes, lo eligió dos veces: primero, entre enero de 2015 y junio de este año, como su ministro de Hacienda; luego, como su delfín, una vez que encontró obturado el camino constitucional a su reelección. Esa breve etapa lo convirtió en “colorado”.

Como ministro, “Santi”, como todos lo llaman, se convirtió en el símbolo de la política económica oficial. Pero, si bien los grandes números de la economía paraguaya muestran un crecimiento sostenido y una inflación absolutamente controlada, su contenido liberal y sus rezagos sociales generan no pocos cuestionamientos en el oficialismo, así como su condición de outsider en el “partido de Estado”. El 17 del mes que viene, entonces, Peña se enfrentará con Mario Abdo Benítez, líder de Colorado Añetete (auténtico), una coalición potente que unió a todo el anticartismo. Será el choque de dos aparatos formidables.

A continuación, los principales tramos de la entrevista que Santiago Peña le concedió por teléfono desde Asunción a Letra P.

-¿Qué se juega, en términos políticos, en el proceso electoral paraguayo? ¿El modelo económico está consolidado o eso depende del resultado?

-Hay una lectura muy clara: Paraguay puede dar un gran paso para adelante o varios para atrás, y de darse esto último, cosa que no creo, todo cuanto hemos construido a partir de la transparencia, la eficiencia y verdaderas políticas de Estado desde 2013 se convertiría en una gran oportunidad perdida. La gente está cansada de la vieja política y optará por que sigamos construyendo el futuro. Se hicieron muchas cosas buenas, pero tenemos que hacer aún más. Paraguay sufrió décadas de postergación y ahora se está comenzando a despertar para ser la nación que está llamada a ser. En cuanto al modelo económico, hemos alcanzado la madurez suficiente para consolidarlo. Desde el Directorio del Banco Central y luego como Ministro de Hacienda he sido parte de este proceso, que convirtió a la economía paraguaya en una de las más predecibles, resilientes, atractivas y vigorosas de la región. Una economía que fue capaz de mantener altas tasas de crecimiento -entre las mayores de Latinoamérica- en un contexto internacional de desaceleración y pesimismo. En mi gobierno seguiremos el camino correcto.

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-Usted habla de logros económicos, pero la pobreza parece haber tocado un piso difícil de perforar, cercano al 29 %. ¿Qué hace falta para mejorar ese problema?

-Vamos a seguir reduciendo la pobreza. Si tomamos los cuatro años de la administración Cartes, solo uno registró un resultado negativo y eso se debió en parte a cambios en la metodología de medición, que la hicieron más exigente. También hay que entender el contexto de ese año; toda la región se desaceleró con las crisis de Argentina y Brasil, y naturalmente ello surtió efectos en todos los estratos de la economía. Ante esta situación, implementamos políticas para que Paraguay fuera el país menos golpeado y evitamos que la pobreza se disparara, logrando incluso que esta se redujera durante lo que va de la gestión del Gobierno. Como presidente afianzaré la guerra contra la pobreza, bandera de todos los paraguayos, a través de la creación de oportunidades y una educación de calidad. Oportunidades para que la gente salga adelante con trabajo y educación como soluciones definitivas. Mi plan de gobierno contempla como meta la reducción de la pobreza en un 10 %. Sé que es una meta ambiciosa, pero es realista y la vamos a lograr.

-¿Qué diferencia su candidatura de la de su rival interno, Mario Abdo? ¿Qué representa cada uno para el futuro del Paraguay?

-Ellos representan la vieja forma de hacer política, el prebendarismo, el clientelismo, los negociados con el Estado, la búsqueda del poder por el poder mismo. Nosotros buscamos hacer un gobierno histórico al servicio de la gente con transparencia y eficiencia. Me diferencia que nadie me puede apuntar con el dedo, jamás hice un negocio con el Estado. Me diferencian mi preparación y experiencia. No tengo vergüenza de haber sido toda la vida funcionario público. Me diferencia que yo ya he hecho algo por el país, como el programa de becas internacionales para que mis compatriotas se formen en las mejores universidades del mundo, el aumento de beneficiarios de la pensión para personas de la tercera edad y mucho más. En definitiva, no conozco un proyecto del senador Mario Abdo, la gente no sabe qué legado concreto deja este señor tras su paso por el Congreso. Con Santiago Peña tienen comprobada la capacidad de servicio al pueblo paraguayo.

-¿Y con respecto a la relación con la Argentina? ¿Cuál es su posición sobre Yacyretá, cuya última renegociación, concretada en mayo, su rival pretende rever? (Ndr: El cálculo de deudas cruzadas con el Ente Binacional Yacyretá arrojó un saldo de unos 4.000 millones de dólares a favor de Argentina, pagaderos en veinte años, con diez años de gracia).

-Yo tengo la postura de mantener lo acordado con Argentina. Ambos países ganaremos y seguiremos haciendo más proyectos para nuestras naciones. La postura del senador Mario Abdo la desconozco; él anda evadiendo todos los debates, da la impresión que tiene miedo al veredicto popular, del televidente, de la audiencia, del compatriota de a pie, que tiene temor a que la gente pueda comparar cuán diferentes somos. Creo que él no tiene posturas definidas o desconoce los temas nacionales e internacionales, o responde quizás a cierto grupo y no es libre para expresarse. Quizás sea un poco de las tres cosas.

-Paraguay ha mostrado disconformidad en el pasado por el rumbo del Mercosur. ¿La llegada de Mauricio Macri y de Michel Temer a los gobiernos de Argentina y Brasil cambió ese ambiente?

-El Mercosur debe vivir en democracia y respeto, sean los gobernantes de la línea que sean, toda vez que no se conviertan en dictadores. Paraguay ha sido siempre respetuoso de la autonomía e independencia de las naciones hermanas. No vamos a cometer el error que cometieron con nosotros al suspendernos del bloque por temas internos y sin ningún tipo de análisis. Creo que no se trata de que si a Santiago Peña le cae bien el presidente Macri, a quien aprecio mucho, sino de cumplir con lo que hemos pactado como bloque y seguir buscando beneficios para que todos los países del colectivo progresemos juntos.

-Cuando se habla de la relación de Paraguay con Argentina y Brasil siempre salen a la luz los problemas del contrabando y el narcotráfico. ¿Cómo piensa abordarlos?

-Tenemos que estar unidos en estos temas. Son una problemática transnacional y las soluciones también deben serlo. En el gobierno de Santiago Peña van a encontrar la mejor predisposición para que trabajemos mancomunadamente. La clave para ganar esta guerra está en la cooperación que podamos lograr. No tengo ninguna duda de eso.

BIO. Con solo 39 años, el asunceño Santiago Peña ya puede exhibir un curriculum muy importante. Economista de Universidad Católica de Asunción (con maestría en Administración Públicas en Columbia, Estados Unidos), hizo carrera en el Banco Central de Paraguay entre 2000 y 2009. Pasó por el Fondo Monetario Internacional en Washington y ministro de Hacienda entre enero de 2015 y junio último. De linaje liberal, es un recién llegado al Partido Colorado, lo que le genera no pocas resistencias. Está casado y tiene dos hijos.

(Nota publicada en Letra P).

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