Próxima estación: emergentes

El reloj económico de la Argentina parece haber retrocedido diez años, aunque en un sentido positivo, según la mirada de los grandes bancos de inversión internacionales y de fondos de inversión líderes.

El optimismo que generaba entonces la recuperación de la economía tuvo, se vio con el tiempo, un punto máximo el 10 de diciembre de 2007, día en que asumió Cristina Kirchner y el riesgo país tocó un mínimo de 357 puntos básicos. El deterioro posterior es historia conocida y recién ahora la comunidad financiera local e internacional retoma el optimismo sobre el futuro del país.

La primera condición de ese “milagro” fue la elección de Mauricio Macri en noviembre de 2015; la segunda, el resultado de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto, que, se descuenta, tendrá una secuela aún más favorable para las preferencias del mercado en las legislativas del 22-O. Lo que era incertidumbre por un posible retorno del kirchnerismo en versión hard core mudó en una percepción de que el cambio de ciclo político que encarna Macri llegó para quedarse, al punto que algunos fantasean, acaso prematuramente, con una muy probable reelección en 2019.

Lo dicho: esos sentimientos optimistas se reflejaron en niveles de riesgo soberano similares a los de fines de 2007 y en una suba del mercado accionario superior al 5 % en el mes posterior a las PASO.

Un relevamiento de los informes sobre la Argentina de Citi, Morgan Stanley, UBS, Fitch, XP Securities y Consultatio resulta en un diagnóstico ampliamente compartido, en un optimismo con matices y en advertencias sobre riesgos (que por ahora deben pensarse como “cisnes negros”) a los que el modelo en curso sería particularmente sensible. Y de la mano de lo anterior, la preferencia por opciones de inversión vinculadas a la dinámica macro descripta.

Sin fisuras, en términos generales, las entidades mencionadas recomiendan a los inversores posicionarse en bonos argentinos en dólares de mediano y largo plazos, así como aprovechar las ventajas que ofrecen las Lebac en un contexto de tasas de interés sostenidas, de reducción (suave) de la inflación y de un dólar que permanecerá planchado. A nivel accionario, hay oportunidades en banca y servicios públicos. En tanto, los más optimistas en términos de crecimiento futuro de la economía suman al menú los títulos públicos con cupón PBI.

LOS MOTIVOS DE LA EUFORIA

Todos los informes de los bancos y fondos de inversión analizados para este artículo coinciden en establecer que el escenario post-PASO despeja decisivamente el panorama y reduce el riesgo político argentino, uno de los fantasmas permanentes de los inversores.

“Los resultados de las primarias del 13 de agosto apuntan a un Gobierno con un capital político más alto (…) a nivel nacional”, señaló Morgan Stanley después de las PASO.

“Con ese resultado, esperamos que Cambiemos gane las elecciones del 22 de octubre”, explicó, por su parte el Citi, que puso el foco también en el crecimiento esperado de las bancadas oficialistas en el Congreso. “Las elecciones de mitad de mandato son un buen predictor del resultado de las presidenciales posteriores”, añade, aunque aclara que la excepción a la regla fue la derrota kirchnerista en las legislativas de 2009 y el triunfo récord de Cristina Kirchner dos años más tarde.

Morgan Stanley fue más allá y predijo que el nuevo escenario político “mejora las perspectivas” para la realización a partir del año próximo de las reformas “laboral, previsional e impositiva, que harían más competitiva la economía”.

XP Securities, un fondo especialmente bullish sobre el futuro argentino, arriesgó: “Creemos que la administración será muy exitosa y que el presidente Macri será reelecto en 2019”.

Pero ninguna de esas entidades saludaría la fortaleza política del oficialismo si no fuera por la convicción de que eso consolida un cambio de ciclo que perciben positivo para la economía y que el informe del Citi resume en la idea de una “mejora de los fundamentals”.

Todas ponderan el sendero descendente de la inflación, que Morgan Stanley califica como “en línea con las expectativas” pero que XP Securities lamenta que sea “mucho menos potente que lo esperado inicialmente”. Cuestión de perspectivas.

La coincidencia en la observación de un fenómeno general, pero con diferencias en cuanto a la intensidad esperada, se repite respecto del crecimiento económico esperado. Por caso, mientras el Citi declara “esperamos que la actividad mejore en los próximos meses”, aunque admite que “no estamos en la vereda optimista en lo que hace a los pronósticos de crecimiento”, XP Securities acaba de revisar esas proyecciones fuertemente al alza: 3,4 % para este año y nada menos que un 5 % para el próximo. La clave es la inversión: para este potente fondo de inversiones, de ahora a 2018 “las inversiones extranjeras directas y las de capital de cartera seguirán entrando al país”.

Un tema que todas siguen con atención es el enfoque gradualista del Gobierno de Macri, un enfoque que, además de las tendencias políticas y económicas domésticas, se ve fortalecido por un contexto internacional que sigue resultando amigable, un aspecto especialmente enfatizado por Consultatio. El seguro regreso de la Argentina al club de los mercados emergentes de Morgan Stanley el año próximo es otro ítem destacado por los informes, ya que debería liberar dinero vedado para la categoría de los países fronterizos en la que hoy milita el país.

El informe de agosto de Morgan hace un compendio exhaustivo de los alcances reales de las fortalezas del modelo. El párrafo es un tanto extenso, pero vale la pena citarlo en su totalidad. Desde enero, “hay progresos en el frente de la normalización macro. La desinflación avanza en línea con las expectativas, dirigiéndose a un 22 % anual, prácticamente la mitad de la del año anterior. Con respecto a la situación fiscal, las autoridades están cumpliendo con las nuevas –y más realistas- metas anunciadas. Mantenemos nuestro pronóstico de que la inflación va a llegar a un dígito hacia 2020 y que el déficit fiscal primario se reducirá de modo gradual en los próximos cinco años. Sin embargo, estamos atentos a que quebrar la barrera del 15 % de inflación resultará desafiante en vista de la persistente inflación núcleo y de los incrementos pendientes de las tarifas de servicios públicos. También creemos que el camino a la consolidación fiscal podría probarse complicado cuando, al mismo tiempo, las autoridades intentan reducir los impuestos a las empresas para estimular la inversión”. Un buen resumen.

El futuro inmediato parece entonces liberado de grandes riesgos, pero estos siempre existen. Todos los informes coinciden en señalar, sin dramatizar en lo absoluto pero como elementos a los que se debe estar atento, en los imprevistos que puede deparar la política interna y en una eventual, y por ahora solo teórica, limitación de la liquidez internacional, esto es una suba de las tasas de interés internacionales y un consiguiente encarecimiento del crédito para el país. “Una reversión de las condiciones de liquidez globales sería costosa para el gradualismo fiscal de la Argentina”, dice Morgan. Que añade un tercer riesgo: la velocidad con que se está deteriorando la cuenta corriente de capital.

Mientras los mercados sigan abiertos para el país, no debería haber problema y, de hecho, ninguno de los bancos y fondos relevados en este artículo se hace eco de una cuestión que crece en el debate doméstico: la velocidad con la que el país toma deuda. Descuentan, sí, que esa tendencia, sumada a la reducción del riesgo político electoral, se traducirá en una apreciación del peso; para XP Securities, por ejemplo, el dólar cerrará este año por debajo de los $ 18. En tanto, el Citi aventura que “es improbable” una intervención del Banco Central para sostener al dólar dado que ello conspiraría contra su intención de una flotación lo más libre posible y contra los objetivos antiinflacionarios de la autoridad monetaria y del Ejecutivo. Dos datos clave para planear las mejores inversiones.

¿DÓNDE PONER EL DINERO?

Dadas esas condiciones macro y de contexto de la economía nacional, sobresalen entre los instrumentos financieros recomendados por los bancos de inversión y los grandes fondos los títulos públicos de renta fija. “La Argentina sigue siendo una oportunidad de inversión atractiva a largo plazo, con rasgos idiosincráticos, dado el fuerte anclaje que proveen la normalización económica y la reestructuración de su mercado de capitales”, indica el informe de Morgan Stanley. “A nivel táctico, vemos más potencial alcista en el crédito soberano que en el mercado local o en el cambiario”.

La recomendación privilegia el largo plazo, pero eso no deja fuera de juego una fija: la apuesta al carry trade, esto es la inversión en instrumentos con una tasa de interés fuertemente positiva (Lebacs) en comparación con la evolución del tipo de cambio, lo que permite importantes ganancias.

Otras opciones que recomienda Morgan Stanley son los Boncer 2021 y los papeles ligados a la inflación (CER).

Si de mediano y largo plazo hablamos, Consultatio suma un elemento para que el inversor apueste con confianza a riesgo argentino: pese las subas recientes, queda claro que sigue habiendo potencial alcista para la deuda soberana en dólares si se observan los diferenciales que se mantienen todavía con papeles equivalentes de la región. Así, dada la esperada calificación del país como mercado emergente, sigue Consultatio, “los bonos largos son los de mayor potencial” para buscar la “convergencia de la pendiente de la curva de dólares argentina hacia el promedio que registran los países de la región”. Más llanamente, XP Securities considera “completamente irracionales” los diferenciales vigentes entre los papeles de nuestro país y, por caso, los de Jamaica y Honduras.

En lo que respecta al tramo accionario, Morgan Stanley mantiene una “mirada positiva” debido a las perspectivas de “mayores ganancias corporativas sostenidas por el escenario de la macro”. Las acciones de empresas de servicios públicos, cuya recomposición de ganancias vía incrementos tarifarios continuará, y financieras son los focos del banco.

UBS apunta especialmente a estas últimas debido a las perspectivas de una sostenida recuperación del crédito y de las ganancias. En ese sentido, realiza recomendaciones puntuales: Banco Galicia, Macro, BBVA Francés y, la preferida, Supervielle. Para explicar la recomendación de esta última, va más allá de las buenas perspectivas crediticias que benefician al sector en general y UBS apunta a “sus ganancias de participación de mercado y su exposición a segmentos de créditos de mayor riesgo (individuos, pymes)”.

Este informe para orientarlo sobre qué hacer con su dinero, lector, no estaría completo si no atendiéramos otro aspecto, en el que pone el foco Fitch: la deuda provincial.

La firma registra que el Central limitó recientemente la posibilidad de que las provincias se fondeen en el mercado local solo a los casos en los que los pagos de intereses representen menos del 20 % de los ingresos totales. “La mayoría de ellas se encuentran por debajo de ese límite, Entre Ríos y Neuquén se encuentran en el promedio (…) La provincia y la Ciudad de Buenos Aires podrían resultar afectadas si las tasas de internes subieran”, explica.

Esto, destinado a proteger de riesgos excesivos a los inversores locales, hace que los estados provinciales se vean crecientemente empujados a captar fondos en los mercados internacionales. Dados los desequilibrios fiscales de la mayoría de las provincias, estas limitaciones tenderán a incrementar los riesgos… y los premios.

Como se ve, hay opciones para todos. Para conservadores, para inversores atentos (capaces de ser concientes de los riesgos mencionados, por ahora lejanos) y también para valientes.

Mientras el Gobierno de Mauricio Macri siga exhibiendo un rumbo claro, por más que sea gradual, habrá confianza. El resto dependerá de que el mundo siga siendo, más o menos, el que conocemos.

(Nota publicada en Roadshow).

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