Nueva Cancillería: subordinación, resultados y recorte de gastos

La gestión del nuevo canciller, Jorge Faurie, comienza a andar, con una ratificación de las políticas de fondo pero con la orden del presidente, Mauricio Macri, de alinear más la gestión con las directivas de la Jefatura de Gabinete, profundizar su perfil económico, generar hechos concretos y, en el mediano plazo, racionalizar su funcionamiento y reducir gastos.

La impronta de la gestión Faurie, le dijeron a ambito.com altas fuentes del Palacio San Martín, se volcará obsesivamente hacia la búsqueda de inversiones y de mercados para los productos nacionales, en el marco de una apertura comercial amplia que pronto irá tomando forma. Tras una era kirchnerista que consideran un desperdicio, el nuevo ministro cree que la gestión de Susana Malcorra fue útil para reinsertar a la Argentina en el mundo, lo que se expresó en las visitas de alto nivel que recibió el país en el último año y medio, pero que ya es hora de mostrar más que palabras.

Este es el primer punto de realineamiento de la nueva gestión con los objetivos de la Casa Rosada. “No quiero más análisis situación, quiero mostrar resultados”, fue la orden del Presidente.

Lo más relevante en la agenda cercana será la reunión del Grupo de los 20 del 7 y el 8 del mes que viene en Hamburgo; el país ostentará, nada menos, la Presidencia pro tempore de ese foro el año próximo. Hacia fin de año, la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Buenos Aires, a la que acudirán los principales líderes mundiales.

Lo urgente, sin embargo, pasa por concretar la negociación por el libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea y en ese punto la orden presidencial es clara: antes de que termine 2017 debe firmarse un “acuerdo político” que establezca las reglas que regirán el avance hacia el acuerdo final.

Macri hará su parte y verá a su par Emmanuel Macron en Hamburgo, a quien le reclamará que cumpla lo que su antecesor, François Hollande, prometió y no hizo: poner en caja al sector agrícola francés, altamente protegido y un escollo muy importante para un acuerdo final.

Otro foco de la diplomacia económica será África. Aunque Faurie le ordenó a su gente “avanzar en todos los frentes al mismo tiempo” y no olvidar lo que puede ofrecer Asia-Pacífico, entiende que la defección de los Estados Unidos de Donald Trump del objetivo del libre comercio abre oportunidades hasta ahora reprimidas en el Atlántico.

La búsqueda de resultados será monitoreada dentro de la Cancillería a imagen y semejanza de lo que ocurre en el Gabinete nacional: a través de un “desk” (escritorio) económico, que tendrá rango de dirección nacional y hará un seguimiento de todos los proyectos, negociaciones y gestiones de cada organismo de la casa y de cada embajada en el exterior. La ejecutividad será el legado y la verdadera “doctrina Faurie”, pretende el canciller.

Pero no todo será dinero. En los principales tópicos políticos emerge de nuevo la idea de un alineamiento fuerte bajo el control del jefe de Gabinete, Marcos Peña: los temas económicos serán supervisados por el vicejefe Mario Quintana; los políticos, por el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, un amigo personal del canciller.

Parte del mencionado alineamiento es algo que el propio Quintana estableció como objetivo en la reunión de Gabinete ampliado de marzo: fusionar o eliminar diez programas, proyectos o áreas de cada ministerio para reducir gastos. Faurie solo habla con los suyos de “reorganizar” la casa, de “optimizar” los recursos y de “reasignar” personal, no de reducirlo. Pero la orden de ajustar existe. “Lo que se dijo en marzo está plenamente vigente y se va a ver después de las elecciones (legislativas) de octubre”, le confirmaron en la Casa Rosada a ambito.com.

El propio ascenso de Faurie, de 65 años, origen peronista y que llegó a ser vicencanciller en 2002, es una nueva expresión de la toma de control total del de Peña sobre la maquinaria del Gobierno. Aquel es un diplomático de carrera, considerado más un trabajador tenaz y un ejecutor que un intelectual o un ideólogo.

La excanciller acaba de reconocer que su visión sobre Venezuela diferenciaba de la de Macri, con ella buscando un mayor gradualismo en la condena para no romper posibles puentes de negociación y con el Presidente, mucho más frontal. La concesión retórica de que al final los excesos del chavismo le dieron la razón a este no oculta lo central: Malcorra moderaba las órdenes presidenciales. “Ya no hay lugar para figuras individuales” o librepensadores, dicen en el Gobierno.

Esto no será un problema con Faurie. La “bajada de línea” en la Cancillería sobre Venezuela es ciento por ciento Macri. El deterioro de la situación política, institucional, humanitaria y de derechos humanos en ese país es “grave”, la existencia de presos políticos resulta intolerable y la convocatoria chavista a una Asamblea Constituyente viola el marco legal. ¿La salida? Una negociación amplia que incluya la elaboración de un calendario electoral que vaya más allá de los suspendidos comicios regionales y ponga sobre la mesa la renovación de todos los cargos. El conflicto con Nicolás Maduro seguirá creciendo.

Malvinas fue motivo de polémicas con Malcorra, debido a las críticas a la hoja de ruta que aquella firmó en su momento con el vicecanciller británico Alan Duncan. Pero Faurie avala esa línea de acción, compatible con el perfil económico que quiere dar a su gestión. Para él, aseguran en su entorno, ese “marco de coincidencias” sigue vigente, pero los objetivos históricos de reclamo de la soberanía sobre las islas y el rechazo a cualquier posibilidad de dar  reconocimiento de la autodeterminación de los isleños son posturas inalterables.

En este sentido, preocupa que Canadá haya expresado recientemente su intención de respaldar los “deseos” de los kelpers, esto es una posible autodeterminación. A ese país la Cancillería le recordará sus “deberes” para con el sistema interamericano, en el que el respaldo al reclamo soberano de la Argentina es generalizado.

Mientras, la “hoja de ruta” seguirá adelante. Lo primero, ordenó Faurie, es continuar con las tareas de identificación de los restos de soldados argentinos. Lo demás (derechos de pesca, exploración hidrocarburíferera, vuelos), por cuya demora reclaman los isleños, será parte de avances que atiendan también a los intereses argentinos.

Faurie, que hará su primer viaje como canciller a Cancún, donde se reunirán desde el lunes los cancilleres de la Organización de Estados Americanos, aún está organizando su equipo de trabajo. Con todo, se confirmó que Daniel Raimondi, un diplomático de carrera como él, será su vicecanciller, mientras que Marcos Stancanelli continuará como jefe de Gabinete. Hernán Bielus actuará como coordinador, muy cerca del ministro, sin que “por el momento” se prevea que reemplace al anterior.

(Nota publicada en ámbito.com).

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