Temer escala una ladera empinada

Michel Temer, presidente interino de Brasil, comenzó a escalar una cuesta empinada. Deberá encarar, en simultáneo, la conquista del favor social, la legitimación de una administración que nace lastrada por un proceso de juicio político controvertido y el relanzamiento de una economía que, para usar la jerga argentina, requerirá dolorosos “sinceramientos”.

La inflación comenzó a declinar, pero solo debido a una recesión pavorosa, de tintes depresivos, que supuso una caída del Producto del 3,8% y que este año será probablemente mayor.

La idea es seducir a los mercados. Para eso convocó al ex-BankBoston y expresidente del Banco Central de Lula da Silva, Henrique Meirelles. Este planea un ataque frontal al déficit fiscal, único modo –imagina- de recuperar el grado de inversión y alejar los fantasmas que evoca una deuda que se acerca peligrosamente a los dos tercios del PBI.

Un dilema clásico pasa por cómo terminar con el déficit de las cuentas públicas, que se empecina en sostenerse  (antes del pago de deudas) bien por encima del 2% del Producto, pese a los ajustes ensayados por la suspendida Dilma Rousseff. No hay ajuste que sea efectivo cuando una economía se desploma a esa velocidad.

Meirelles pretende, aplicando la “receta argentina”, aprovechar lo único que la coyuntura permite a nuestros países: con mercados internos deprimidos y una demanda global débil, lo que se espera es la llegada de capitales internacionales que financien grandes obras de infraestructura. A la Argentina le aparece un competidor formidable por recursos que no son infinitos.

La pregunta, sin embargo, es si una estrategia de shock es compatible con la debilidad objetiva de la nueva administración. Las tensiones ya comenzaron, con un ala política que presiona a Meirelles para que adopte, otra vez, una postura “argentina”, más dada al gradualismo.

Los mercados han festejado este desenlace con la esperanza de que cierre de una vez una crisis política que mantenía atenazada a la economía. Habrá que ver si la realidad se acomoda a los sueños.

(Nota publicada en Bank Magazine).

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