Maduro teme una estocada a fondo de la OEA

La Organización de Estados Americanos discutirá mañana en su Consejo Permanente la situación política en Venezuela, en medio de una creciente presión para que se invoque la Carta Democrática Interamericana contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
La ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra, asistirá al encuentro en Washington dado que la Argentina preside actualmente el Consejo, al que llegará “con cautela” y con la intención de “escuchar”, esto es sin una posición preconcebida sobre posibles sanciones contra Caracas, le dijeron ayer en cancillería a Ámbito Financiero.
Cabe recordar que antes de asumir su mandato, el presidente Mauricio Macri había pedido la aplicación de un instrumento similar en el Mercosur, la llamada “cláusula democrática”, pero la presión de Brasil terminó desactivando esa pretensión, que quedó subordinada a lo que ocurriera en las elecciones legislativas de diciembre pasado, ganadas finalmente por la oposición y sin que hubiera denuncias de fraude.
Sin embargo, hay que resaltar un hecho crucial que está a punto de cambiar todo el escenario de la política regional: Dilma Rousseff probablemente será suspendida el próximo miércoles 11 en el marco del juicio político que se le sigue. Su posible reemplazo por el vicepresidente Michel Temer implicaría la pérdida definitiva del mayor escudo protector del chavismo y una posición de la diplomacia brasileña mucho más en línea con la Argentina.
Las especulaciones se hicieron intensas dado que el secretario general de la organización, el uruguayo Luis Almagro, recibió la semana pasada a una delegación de diputados opositores venezolanos, quienes justamente le pidieron que se aplique ese mecanismo.
El Gobierno chavista acusó a los legisladores de “traición a la patria”, por ahora informalmente, y la canciller Delcy Rodríguez denunció el lunes que el pedido opositor pone en evidencia que “la derecha quiere una intervención en Venezuela”.
El artículo 20° de la Carta Democrática Interamericana dice que “en caso de que en un Estado miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente. El Consejo Permanente, según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática. Si las gestiones diplomáticas resultaren infructuosas o si la urgencia del caso lo aconsejare, el Consejo Permanente convocará de inmediato un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas (…)”.
La Carta Democrática Interamericana fue aprobada en Lima el 11 de septiembre de 2001, y aplicada tras el golpe de 2009 contra Manuel Zelaya, lo que motivó la suspensión de Honduras como miembro de la OEA.
Almagro ha tenido en diversas ocasiones fuertes cruces con Maduro, a quien le dijo públicamente hace un mes que “si verdaderamente quiere un país con funcionamiento de la democracia (…) la libertad de los presos políticos es el paso primero, esencial, que debe realizar para instaurar bases de diálogo que sean serias y responsables”. Le reprochó así la falta de aplicación de la ley de Amnistía sancionada por la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo de Justicia.
Con Dilma casi fuera de juego, Maduro está a punto que quedarse definitivamente solo.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).