¿El vice Temer se prueba la banda?

Mientras Dilma Rousseff vuelve a correr peligro de destitución, las miradas se depositan cada vez más en el vicepresidente, Michel Temer.
Este, hombre del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la agrupación de mayor despliegue territorial de Brasil, ha actuado como líder del ala oficialista y se ha enfrentado a la otra, deseosa de abandonar al Partido de los Trabajadores, pasar a la oposición y forzar, con su peso legislativo, la destitución de la mandataria.
Temer, señalado desde hace tiempo como un enemigo íntimo de Dilma, deseoso de reemplazarla, dio ayer un discurso durante el aniversario de su ciudad natal, Tietê, en el interior de San Pablo. El marco de pueblo chico no lo privó de dar definiciones grandes: en plena crisis, llamó a la “armonía entre los poderes de la República” y, hablando de futuro cuando casi nadie atina a hacerlo, pidió “conexión entre capital y trabajo”. ¿Nace un presidente?
Temer será reelegido al frente del PMDB el próximo sábado 12, un día antes de las manifestaciones opositoras que, si son suficientemente masivas, nublarán el futuro a Dilma.
El vice asumiría el poder si la mandataria es destituida en juicio político. Sin embargo, si el Tribunal Superior Electoral declara inválida la elección de octubre de 2014 por financiación ilegal del oficialismo, él caería en el mismo fango que ella.
“Hoy el país necesita unidad, reunificación”, dijo ayer. El hombre hace su apuesta: él sería la prenda de esa unidad.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).