Cancillería le pone paños fríos al deseo israelí de revertir aval a Palestina

La Cancillería tomó nota de la aspiración de Israel de que la Argentina deje sin efecto el reconocimiento de la independencia palestina, tal como se lo dijo a Ámbito Financiero la embajadora de ese país, Dorit Shavit, en una entrevista publicada ayer. Ante una consulta de este diario, en el Palacio San Martín rechazaron comentar el caso por considerarlo “un tema sensible”.
Preguntada por el reconocimiento argentino de la independencia palestina, una decisión de diciembre de 2010 de la entonces presidenta Cristina Kirchner rechazada en su momento por Israel, Shavit señaló que “es difícil decirlo, pero por supuesto que vamos a intentar conversar con la Argentina sobre esa situación (…) Seguramente voy a encontrarme con ambos (el presidente, Mauricio Macri, y la canciller, Susana Malcorra) para discutir eso también. Las negociaciones deben realizarse entre países, o entre partes porque Palestina no es un Estado todavía (…) Los palestinos quieren algo que Israel tiene y no los va a ayudar hablar con la ONU, con otras organizaciones internacionales o con países de América Latina. Tienen que sentarse con Israel para resolver este conflicto”.
Los dichos de Shavit fueron rechazados por el embajador palestino, Husni Abdel Wahed, que atribuyó en diálogo con Ámbito Financiero a una “discusión arcaica de parte de Israel”. “La Argentina es un país independiente y soberano que ha mantenido una política de Estado sobre Medio Oriente. Además, es un país respetuoso del derecho internacional, de los derechos humanos y un país solidario, algo que ha demostrado con el pueblo palestino y con otros pueblos del mundo”, dijo.
Según el representante palestino, “la posición argentina no va a variar con un Gobierno de turno y va a seguir favoreciendo una solución negociada al conflicto. No creo que se vuelva en contra de sus principios, que son los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos”.
Consultado sobre si ya tuvo contactos con el Gobierno de Macri, Husni Abdel Wahed dijo comprender la situación de autoridades que “acaban de asumir, en un país que entró en vacaciones. Esperamos retomar los contactos”, señaló.
Es razonable que la iniciativa israelí contra el reconocimiento de Palestina como “un Estado libre e independiente dentro de las fronteras existentes en 1967” y “de acuerdo a lo que las partes determinen en el proceso de negociación”, tal como rezó en su momento el comunicado oficial, sea para la Cancillería “un tema sensible” por varios motivos.
Por un lado, porque la aspiración israelí tiende a generar en sectores de la institucionalidad judía en el país la expectativa de un giro político que acaso no resulte posible.
En segundo lugar, porque un eventual cambio de posición pondría al Gobierno en cierta tensión con la región que, empezando por Brasil, avanzó en conjunto en el aval a Palestina hace algo más de cinco años. Pese a las quejas israelíes, hoy son casi un centenar de países los que reconocen a Palestina y en noviembre de 2012 la Asamblea General de la ONU le otorgó el status de “Estado observador no miembro”.
Tercero, porque es cierto que la idea de la autodeterminación de los pueblos es uno de los principios básicos de la diplomacia argentina.
Cuarto, y acaso más importante, porque la mención a las “fronteras existentes en 1967” alude a uno de los asuntos más delicados del conflicto: la colonización judía en Cisjordania.
Fue en ese año, en la llamada Guerra de los Seis Días, que Israel ocupó el Sinaí (cuya devolución a Egipto se firmó en 1979), la Franja de Gaza (desalojada por colonos y tropas en 2005), el Golán sirio y Cisjordania. En este último territorio, así como en la parte oriental de Jerusalén, también conquistada aquel año y anexada formalmente en 1980 pese a la ausencia de aceptación internacional, Israel construyó numerosos asentamientos, algunos de ellos verdaderas ciudades, que albergan hoy a medio millón de judíos en un territorio poblado además por unos 2,8 millones de palestinos.
Un cambio en la posición argentina en cuanto a que las fronteras previas a la guerra de 1967 sean, al menos, base para un futuro proceso de negociación entre las partes, podría perforar la solidez del reclamo nacional por Malvinas. ¿Por qué? Porque tanto en Cisjordania como en nuestras islas se produjo una ocupación militar y la implantación de una población colonizadora. Reconocer el derecho de los colonos israelíes, o la futilidad de la frontera de 1967, podría abrir la puerta a la validación de los “deseos” de los isleños, ratificaron de manera casi unánime en un referendo en 2013 (no reconocido internacionalmente) su condición de británicos.
Roberto García Moritán, ex vicecanciller, repuesto en esta nueva etapa en el servicio exterior y representante nombrado por Macri para la Cumbre sobre Seguridad Nuclear que se desarrollará en Washington entre el 31 de marzo y el 1 de abril, ocasión en la que el Presidente se reunirá con Barack Obama y otros líderes, resumió la disyuntiva. “Es difícil que la posición argentina cambie sustantivamente, ya que es la que hemos mantenido antes de 1967 y, de hecho, los acuerdos básicos en la ONU los hicieron embajadores argentinos en esa época”, indicó. A futuro, “lo que me imagino es que habrá una posición mucho mas equilibrada y con mayor consideración a los problemas que destacó la embajadora Dorit Shavit” en la entrevista.
Se espera ahora que la Cancillería siente su posición.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).