Macri y la Corte: un atropello que hay que frenar

Resulta conmocionante el nombramiento de dos jueces en comisión (por decreto) para la Corte Suprema por parte de Mauricio Macri. No resiste el menor análisis que se ponga a dos miembros en un cuerpo de cinco solo por decisión de una persona.

Nada le impide al Presidente llamar al Congreso a sesiones extraordinarias, y el perfil de los candidatos (pese a las tareas realizadas por uno de ellos a favor de grupos de interés especialmente sensibles) haría muy factible su confirmación. Pero el Presidente optó por un camino legalmente cuestionable y políticamente indefendible.

Se supone que la Corte es la última garantía del sistema… Nada podría ser más grave que esta audacia que acabamos de conocer.

Retenciones, devaluación… esas son decisiones políticas que pueden gustar o no, pero que son legales y, de última, votadas por la mayoría de la gente en 22N, que fue a las urnas sabiendo que iban a concretarse. Esto es de otro nivel.


Creo que entre los votantes de Mauricio Macri hay una legión de argentinos sinceramente preocupados por las instituciones, así como referentes políticos que lo han acompañado y puesto a su disposición su buen nombre de demócratas. Es necesario que reaccionen ante este dislate.

Un dislate que se suma a una deriva inquietante en otras direcciones, acaso concomitantes con ella: presiones indebidas sobre una fiscal general como Alejandra Gils Carbó, amenazas pronunciadas en privado para que deje un cargo que goza de inamovilidad, una embestida contra la AFSCA y su titular, Martín Sabbatella… Si hay algo contra ellos, si se han comportado como militantes (algo más claro en el segundo caso que en el primero, en mi opinión), entonces que se actúe conforme a la ley y se los remueva del modo previsto. Nunca con DNU «ya preparados», según indica la prensa, esto es de facto.

Y cuando mucha gente sale a protestas por la presión contra la AFSCA y el anuncio que que se derogará (¿también por decreto?) la «ley de medios», reaparecen en la Plaza de Mayo los carros hidrantes de tan triste historia.

Todo esto debe cesar, especialmente la creación de una Corte viciada, y debe ocurrir por el bien de todos. Incluso por el futuro de un Gobierno que, con este paso en falso, arranca de un modo precupante.