Macri inaugura un giro en política exterior

Con la elección de Mauricio Macri como próximo presidente, la Argentina consumó ayer un giro político completo tras doce años de kirchnerismo.

Asumirá el 10 de diciembre al frente de una alianza de centro-derecha que no tendrá mayoría en el Congreso, lo que le impondrá una política consensual. Ese será un reto clave.

Sus promesas lo obligarán pronto a dar señales fuertes, sobre todo en lo que hace a la eliminación de los controles cambiarios, lo que podría provocar una brusca devaluación y una consiguiente caída real de los salarios. Otra acechanza.

Cristina Kirchner deja un Banco Central con escasas reservas que, en un marco de libertad cambiaria como la proclamada por el electo, haría indefendible la actual cotización oficial del dólar, superada hasta el viernes en un 55 % por la paralela (ilegal). A eso se suma un déficit fiscal del 6 % del PIB.

Estas debilidades pondrán al tope de las prioridades un acuerdo con los fondos buitre y una normalización completa de la relación con los mercados. Argentina intentará convertirse en una activa tomadora de inversiones directas y financieras.

Cristina deja un país polarizado, una sensación de corrupción extendida, una economía estancada y una inflación del 25 %. Pero, a la vez, grandes avances en derechos humanos, un desempleo históricamente bajo y una valorable red de asistencia social.

En lo internacional, Macri mantendrá la excelente relación con Brasil, abandonará al chavismo y se acercará a la Alianza del Pacífico. La relación con China seguirá siendo intensa y Estados Unidos recuperará centralidad.

Al revés de lo que suele afirmarse, esta vez lo político pesó tanto en las urnas como lo económico. Una hegemonía de doce años fue suficiente para la mayoría. El malestar de esta con una agenda estanca hizo que la ola del cambio resultara incontenible. Y Mauricio Macri fue quien mejor la expresó.

(Nota publicada en El Colombiano).