Finalmente, Dilma tomó partido por Argentina y por el Mercosur

BÉLGICA UE CELAC

El Gobierno argentino recibió con agrado el saldo de la cumbre realizada en Bruselas entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE), uno de cuyos resultados más relevantes fue el intento de relanzamiento del diálogo comercial entre el Mercosur y “los veintiocho”.

Causaron satisfacción, en particular, los dichos de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, con respecto a esas tratativas, en los que descartó la posibilidad de que la negociación excluya a la Argentina.
“Todavía falta como para que se pueda anunciar algún tipo de acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea”, dijo el canciller, Héctor Timerman. Con respecto a la decisión de posponer hasta el último trimestre el intercambio de ofertas entre los bloques, afirmó que “lo mejor con los acuerdos es no apurarse, si no obtener buenos resultados y eso es lo que buscó la Argentina durante toda esta negociación. La Argentina quiere un acuerdo con la Unión Europea y que sea beneficioso para el pueblo argentino. En ese sentido se va a trabajar todo lo que haga falta, pero no vamos a correr detrás de una fecha sino detrás de objetivos beneficiosos para el pueblo”.
Fuentes de la Cancillería destacaron las palabras de Dilma en el sentido de desvirtuar las presiones en pos de una negociación a dos velocidades, con Brasil y Uruguay en una actitud más agresiva, y la Argentina a la zaga.
“Se ha dado la visión de que el Gobierno de Brasil perdió la paciencia con Argentina, pero esto no representa lo que Brasil piensa. Argentina es un gran socio y no hay motivos para que no vaya con nosotros” en las negociaciones, dijo la presidenta brasileña. “Argentina tiene disposición” a alcanzar un acuerdo, enfatizó.
El Gobierno argentino tomó debida nota de los reiterados pedidos del ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Armando Monteiro, para que el Mercosur modifique su normativa y permita a cada uno de sus miembros negociar en soledad acuerdos de libre comercio. Es la misma postura que defiende el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien la llevó al último encuentro con Dilma Rousseff en Brasilia. En esa ocasión, la mandataria brasileña evitó una definición que contentara a su colega y sus dichos al término de la Segunda Cumbre Celac-UE fueron aun más allá, ratificando la postura tradicional de su Gobierno.
La posición de la administración de Cristina Kirchner es que la indefinida prolongación de las tratativas con la Unión Europea no es culpa suya ni del Mercosur, sino del proteccionismo europeo en el comercio agrícola. Sostiene, además, que son las desinteligencias entre “los veintiocho” las que han provocado esa situación.
Otros miembros del Gobierno brasileño, como el asesor de Política Internacional, Marco Aurélio Garcia, han transmitido la misma idea, y afirmado que la propia canciller alemana, Angela Merkel, admitió la responsabilidad europea en diálogos privados.
Lo cierto es que, sea como sea, el mero paso del tiempo clarificará el panorama. Si las ofertas de ambos bloques deben intercambiarse antes de fin de año, el proceso de arminización de las mismas ya no encontrará en la Casa Rosada a Cristina Kirchner. El 10 de diciembre el país cambiará, acaso decididamente, su ciclo político.

(Nota publicada en InfoRel).

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