Mientras Brasil vota, ¿qué puede hacer Argentina para salvar el Mercosur?

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Brasilia  – El resultado de la primera vuelta del domingo en Brasil abre, como nunca antes en doce años, un período de incertidumbre respecto de la permanencia del Partido de los Trabajadores en el poder. Dilma Rousseff y Aécio Neves deberán pelear voto a voto para obtener el triunfo, en un escenario que hoy no permite mayores certezas. Pero la misma posibilidad de un cambio de piloto en la mayor economía de Sudamérica obliga a una reflexión sobre el futuro del vínculo político y comercial con la Argentina. ¿Todo seguiría igual si gana Aécio? Y, de modo más provocador, ¿cuánto puede cambiar incluso en un eventual segundo mandato de Rousseff?

Ya lo dijimos varias veces: en campaña, Dilma se mostró como la garante de un Mercosur fuerte, mientras que Neves hizo propio el programa del gran empresariado paulista: basta de unión aduanera, volver a una zona de libre comercio. Un Mercosur bonsái, en el que las empresas exportadoras argentinas podrían perder el acceso arancelario preferencial del que hoy gozan. Un límite al necesario relanzamiento de nuestra industria.

Sin embargo, el trazo grueso admite matices, porque no es tan seguro que, de ganar, la primera no busque introducir cambios en un bloque que desde hace tiempo funciona mal ni que el segundo se vea impedido de darlo vuelta como una media. Lo cierto es que se avecinan cambios a los que conviene anticiparse para gestionarlos del modo más inteligente posible.

En primer lugar, sería necio no constatar la gran insatisfacción que hay en los factores de poder de este país con respecto a la conducta argentina. Y nuestro país ha hecho mucho para degradar la “marca Mercosur”, exportando desde hace años a los socios su crisis de alta inflación, atraso cambiario, momentos de brusca corrección, escasez de divisas, limitaciones no arancelarias a las importaciones y frenos a la repatriación de dividendos de las empresas extranjeras.

A estos males se suma ahora la saga de los fondos buitre, que indudablemente afecta más la economía nacional, al punto que bancos brasileños, con el BTG Pactual a la cabeza (asociado al China Construction Bank) negocian para comprar esas acreencias y zanjar el entuerto. El Gobierno de Brasil apoya como un bombero: nadie quiere ver más daños.

Si de salvar el Mercosur como herramienta de desarrollo se trata, tan importante será el resultado del balotaje brasileño como lo que haga la propia Argentina para torcer pronto este estado de cosas.

“Todos los candidatos, Dilma, Aécio y Marina Silva, entendían que la Argentina no puede seguir ignorando ciertas reglas en el Mercosur. Aécio es el más radical en ese punto”, dijo a Ámbito Financiero Thiago de Aragao, analista en Arko Advice.

“Pocos en Brasil desean una ruptura, pero todos están de acuerdo en que el bloque no funciona bien. E infelizmente, muchos empresarios brasileños culpan directamente a la Argentina por eso”, agregó.

¿Es posible entonces llegar a una ruptura de la unión aduanera? Para el economista José Roberto de Novaes de Almeida, profesor de la Universidad de Brasilia, el nuevo Gobierno, en caso de que gane Neves, “debería enviar para eso un proyecto de ley al Congreso. Sin embargo, el Poder ejecutivo puede poner al Mercosur en baño María. Si no se lo perfecciona, el sistema muere naturalmente”, estimó ante este enviado.

Carlos Eduardo Vidigal, especialista en Relaciones Internacionales y en asuntos del Mercosur, ve más difícil esa posibilidad. Según él, “el bloque ya adquirió densidad económica, política e institucional como para ser deshecho en un período de uno o dos mandatos. Además, una reacción ene se sentido encontraría reacción en medios empresariales, políticos y en la propia burocracia del Gobierno federal”, explicó.

El experto señaló a Ámbito Financiero que “la idea de flexibilizar el Mercosur no es generalizada en los medios empresariales, aunque es mayoritaria en instituciones de gran influencia como la FIESP”, la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo. “Evalúo que en los sectores industriales medios el interés en el fortalecimiento del Mercosur es mayoritario. Las constructoras medias lo ven como un área estratégica importante”, agregó. He allí sectores que la Argentina podría movilizar para atemperar una eventual ofensiva.

Creomar Lima Carvalho De Souza, asesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Brasilia, es de la misma opinión. “No creo que Aécio realmente deshaga el Mercosur. Lo que pasa hoy es que una parte considerable del empresariado nacional ve algunas distorsiones en el bloque regional y la oposición intenta canalizar esos descontentos a través de la construcción de un discurso más incisivo que el construido por el Gobierno de Dilma”, indica.

Según él, no hay que olvidar “que la política externa brasileña obedece históricamente a cuestiones de largo plazo mucho más vinculadas a dinámicas de Estado que meramente a las ansias de un Gobierno”.

Con todo, no hay que perder de vista que, en buena medida, Brasil ya es un actor global y que con el tiempo podría tender a un menor proteccionismo. Puede que el movimiento sea menos brusco que lo que se puede temer escuchando hoy a Neves y a la FIESP, pero le conviene al país ir preparándose para esa alternativa de mediano a largo plazo.

Un termómetro de lo que puede llegar desde Brasil va a estar dado, como dijimos, por la permanencia o no del Partido de los Trabajadores, más “Argentina friendly”, en el poder. Pero aun en caso de que Dilma siga hasta 2018, habrá que observar posibles cambios en su equipo.

Marco Aurélio Garcia, asesor especial de la presidenta para Asuntos Internacionales, el virtual “canciller” para los temas regionales, podría dejar su cargo en un segundo mandato. Su íntimo amigo, Luiz Inácio Lula da Silva, lo quiere poner al frente del PT, para poner la casa en orden. Incluso el propio Garcia podría preferir salir del foco de una tarea desgastante.

La ausencia en el Palacio del Planalto de uno de los mejores amigos que la Argentina puede tener sería un dato clave.

En cualquier escenario, la Argentina deberá resolver sus propios dilemas y no puede esperar de Brasil dos años más de “gracia”, mientras ve qué hace con su economía, con su escasez de dólares, con el acoso de los buitres y con su transición electoral. El mejor servicio que puede hacer a la causa de un Mercosur renovado y fuerte es resolver sus propios dilemas. Cuanto antes, mejor.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).