Brasil se entrega a otra campaña frenética

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Brasilia – Que los mercados financieros apostaron en toda la campaña para la primera vuelta contra Dilma Rousseff y a favor del opositor mejor ubicado, no quedan dudas. Tampoco de que, más allá del ascenso fugaz de Marina Silva, en el corazón de los inversores la esperanza tenía el nombre de Aécio Neves. La reacción, de verdadera euforia, en la misma apertura de ayer en la Bolsa de San Pablo resultó expresiva del clima imperante en Brasil en el día después, el primero de la campaña hacia el balotaje del domingo 26.

Las acciones líderes llegaron a subir a primera hora el 9%, un marcado contraste con la caída del 21% en dólares que sufrieron a lo largo de septiembre, cuando Dilma parecía invencible. El dólar, en tanto, llegó a caer 4% en la apertura. Finalmente, el Bovespa cerró la rueda con una fuerte suba del 4,72%, a 57.115 puntos.

¿Se justifica semejante cambio de percepción? ¿Realmente el Partido de los Trabajadores puede perder el poder después de doce años de hegemonía?

“El resultado fue una victoria numérica pero una derrota política para el PT. La primera vuelta dejó en claro que una mayoría de los brasileños reprueba esta forma de gobernar”, le dijo a Ámbito Financiero el analista político Marcelo Rech. “Si la oposición logra articularse y es inteligente, realmente tiene posibilidades de ganar”, añadió el director del instituto InfoRel.

Con todo, no da nada por seguro. Su cautela se comprende: hacer vaticinios a esta altura sería más propios de un tarotista que de un analista político.

Queda por delante una campaña durísima, con cuatro debates cara a cara y un tiempo equitativo de 20 minutos diarios de publicidad en TV, arena en la que se hablará duramente de economía, corrupción, políticas sociales y modelos de país contrastantes.

Aécio tiene, como puntos fuertes para lo que viene, una segura hegemonía en el gigantesco San Pablo. Dilma, en cambio, logró batirlo, pero por sólo cuatro puntos, en su bastión de Minas Gerais, el segundo colegio de Brasil. Sin embargo, en el balotaje Neves tiene posibilidades de hacer valer mejor su alta popularidad en el estado sin tener que lidiar con el lastre del candidato a gobernador que eligió, el “ausente” Pimenta da Veiga, que hizo un papelón memorable.

Además, el “socialdemócrata” Neves (más bien un conservador, un hombre claramente proempresa) tuvo y puede repetir destacados desempeños en Paraná, en Santa Catarina, en el emblemático Distrito Federal y en los sojeros Mato Grosso do Sul, Mato Grosso do Norte y Goiás. En Rio Grande do Sul quedó apenas por debajo de la presidenta.

Ésta sólo sorprendió con un triunfo muy potente en Bahia, el cuarto colegio del país, con un 61%. Como viene contando Ámbito Financiero, el eje del poder del PT se trasladó definitivamente desde el sur industrial al Norte y el Nordeste pobres.

Para la nueva pelea, el foco de la política local se traslada de Brasilia a San Pablo, por varios motivos. Allí está el principal colegio electoral del país, con 32 millones de votantes, 23% del total. Allí Aécio venció a Dilma por casi 20 puntos. Y allí se concentran ya los principales articuladores del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Neves y del Partido Socialista Brasileño (PSB) de Marina Silva, cuyos votos definirán el futuro de Brasil.

El expresidente “Fernando Henrique (Cardoso) estuvo aislado hasta ahora, pero para el segundo turno tendrá un rol relevante”, continuó Rech. “Él puede zanjar las diferencias históricas entre el PSDB de San Pablo y el de Minas Gerais, que responde a Neves. Hasta aquí el PSDB paulista no jugó muy a fondo por su candidato presidencial, porque tenía dudas de que fuera una alternativa real de poder. Pero después del resultado esa percepción cambia”, agregó.

Asimismo, el analista de InfoRel menciona la buena relación de Cardoso con Marina y, en especial, con el principal articulador político de la ecologista: el diputado paulista Walter Feldman, quien también se trasladó ya a su estado natal.

“El de Feldman fue un caso único en Brasil. Había sido elegido diputado por el PSDB, pero cuando se pasó a la Red Sustentabilidad de Marina decidió devolver el mandato. Volvió al llano, lo que lo hace alguien muy respetado en su partido”, explicó Marcelo Rech.

Los brasileños ayer votaron entre candidatos a presidente; el vice apareció en la campaña pero no en las urnas. Así, algunos (muy osados) creen que Feldman podría pasar a acompañar a Neves en reemplazo del “tucano” (socialdemócrata) Aloízio Nunes. Otros lo imaginan como el hombre ideal para ocupar la estratégica Secretaría General de la Presidencia, que coordina la actividad del mandatario y el lazo con sindicatos, movimiento sociales y grupos de presión. Feldman es uno de los hombres a observar… si hay un acuerdo, claro.

Marina fue cautelosa el domingo a la noche al aludir a este tema insoslayable. “Sabemos que Brasil votó para cambiar lo que está hoy”, dijo, cerrando casi la puerta a un acuerdo con el PT, su viejo partido. Sus opciones son la abstención o el apoyo a Neves.

En el PSB, al que se afilió para ser compañera de formula del fallecido Eduardo Campos, hay una interna muy fuerte al respecto.

El presidente del partido, Roberto Amaral, no la quiere nada a Marina. Es el hombre que como ministro de Ciencia y Tecnología de Luiz Inácio Lula da Silva sorprendió al mundo al proponer que Brasil construyera una bomba atómica. Si fuera por él, “cerraría” con el PT, pero el clima en el partido no da para eso, por lo cual lo más que podría sacar sería una asbtención para el domingo 26. Lo mismo que hizo Marina en 2010 desde el Partido Verde. Sí, ella es una polígama política serial.

El rival interno de Amaral es el candidato que acompañó a Silva antes de ayer, Beto Albuquerque, quien buscará llevar al PSB a los brazos de Aécio. El viento parece soplar a su espalda.

Para ganar en tres semanas, el PT necesitaría apropiarse de, digamos, el 40% de los votos de Marina Silva. Para eso, buscará seducir al sector progresista de una alianza social en la que hay de todo (izquierda, derecha, voto evangélico) con promesas de (esta vez sí) mayor transparencia y mejor gestión económica. A lavez, estigmatizará a Neves como el “candidato de los ricos”. Será una empresa difícil pero no imposible.

Otro dato, no menor, es cómo jugará el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el de la oposición a la dictadura, devenido en sólo una máquina política poderosa sin ideología alguna.

Aunque es el principal partido de Brasil, salvo en 1989 y en 1994, nunca presentó candidato presidencial propio. Igual siempre gobierna como “aliado”, sea con quién sea. Dilma tiene allí amigos y enemigos; de dónde perciban que llega el calor esos caudillos sagaces dependerá mucho lo que pase en el Brasil profundo.

Siempre, quien ganó en primera vuelta fue el vencedor en la segunda. No se puede saber si esta vez la regla se cumplirá o si se sentará un nuevo precedente. Esta incertidumbre es lo fascinente del futuro inmediato de Brasil y la gran novedad de estas horas.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).